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Moyá, más que un sustituto de garantías

No hay mejor sustituto que el que hace olvidar al titular. Miguel Ángel Moyá se está mostrando capacitado para conseguirlo. Muchos temieron por la lesión sufrida por Oblak el pasado mes de diciembre. Aunque el esloveno es uno de los guardametas más fiables del mundo, sería injusto infravalorar a Moyá, un relevo idóneo para este tipo de circunstancias.
Con 12 años de experiencia en Primera y un promedio de 0,67 goles encajados por encuentro con el Atlético (una figura como Courtois encajó 0,8 goles por partido como rojiblanco), Moyá es algo más que un suplente que aspira al aprobado. Ya lo ha demostrado desde su inmediato regreso a la titularidad. Sin ir más lejos, una gran intervención suya evitó que Las Palmas se adelantara en aquel primer encuentro. Apenas ha encajado un gol en partido oficial desde su regreso a la titularidad. No sólo cumple, también da puntos a los suyos.
Dos años después, vuelven a cambiar las tornas
Moyá y Oblak llegaron al Atlético en 2014 para asegurar un relevo de Courtois en la portería. Pese a los 16 millones que costó el ex del Benfica, fue el mallorquín quien ostentó la titularidad en un principio. Durante esos primeros meses de la temporada 2014/15, el ‘1’ rojiblanco completó actuaciones muy sólidas bajo los palos. Esa progresión se vio frenada por una lesión muscular frente al Bayer Leverkusen en Champions. Desde entonces, las tornas en la meta colchonera cambiaron con el esloveno amarrando la titularidad.

Moyá promedia 0,67 goles encajados por encuentro con el Atlético

Casi dos años después, es una circunstancia parecida la que permite a Moyá volver a formar parte del equipo inicial. En todo el periodo de tiempo precedente a la lesión de Oblak, el balear tan sólo disfrutó de minutos en Copa y tuvo que sobreponerse a una operación de rodilla de la que fue intervenido el pasado mes de agosto. Esta oportunidad para volver a demostrar su valía es el fruto de su trabajo en la sombra.