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Al ataque con la ‘doble N’

El Sevilla afronta la próxima temporada como su particular año I después de Monchi. La salida del director deportivo que ha cambiado la historia del club hispalense marca inevitablemente un antes y un después, lo que no tiene por qué ser algo necesariamente traumático. A los mandos del cargo se ha puesto Óscar Arias, quien ha tenido que emprender una revolución ante la salida de Sampaoli y de jugadores importantes como Vitolo, Iborra, Rami y Mariano. Nada nuevo para un equipo que en los últimos años se ha acostumbrado a tener que renovar forzosamente buena parte de la plantilla, aunque no será fácil igualar el ojo clínico que el ‘León de San Fernando’ tenía a la hora de confeccionar la plantilla.

Un proyecto coherente

 En cualquier caso, pocos nombres se antojan mejores que el de Eduardo Berizzo para liderar la revolución desde el banquillo. Tras elevar notablemente el techo del Celta durante sus tres temporadas en Vigo, al argentino le llega el momento de dar un merecido salto en su carrera al frente de uno de los grandes de LaLiga. Una elección para el cargo de entrenador que además entronca perfectamente con el legado que deja otro ‘bielsista’ como Sampaoli, aunque no hay duda de que el ‘Toto’ llega para implantar su propio sello en el cuadro hispalense.

Regresa el ‘hijo pródigo’ Jesús Navas

En cuanto al capítulo de refuerzos en la plantilla, el club ha optado por seguir haciéndose con jugadores en su mayoría no consagrados, aunque con potencial para terminar de explotar en el Sánchez Pizjuán. Tales son los casos del delantero Muriel, el lateral Corchia y el mediocentro Pizarro, aunque también han llegado otros que ya han mostrado su mejor versión en España como Nolito, quien se reencuentra con Berizzo, y Banega, de vuelta en Sevilla tras un fallido paso por el Inter. Sin embargo, el nombre que más ilusiona es el de Jesús Navas, que con su esperado regreso a ‘su’ casa dará un salto cualitativo al equipo. En cuanto a los que siguen en la plantilla, hombres como Sergio Rico, Escudero y Sarabia asumirán galones, mientras que promesas que ya insinaron su calidad el pasado curso como el central Lenglet y el atacante Correa están llamados a dar un paso al frente.

La zona Champions innegociable

 Pese a los numerosos cambios, los objetivos del Sevilla no tienen por qué diferir en exceso respecto a los de la última temporada. Toda estabilidad pasa por hacer las cosas bien en LaLiga, donde la clasificación del último ejercicio marca el objetivo natural: volver a terminar en puestos de Champions y de ahí en adelante se verá. Se espera una competencia dura con un Atlético aferrado a la tercera plaza, un Villarreal asentado en la zona noble del campeonato o un Valencia que cuenta con el impulso de un nuevo proyecto, además de algún candidato que pueda colarse en la pelea por sorpresa como suele ser habitual cada campaña. La revolución será sevillista o no será.