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¡Así, así, así gana el Madrid!

Es uno de los cánticos más entonados en las gradas de los estadios de Primera División. Las decisiones arbitrales, que habitualmente favorecen a los más grandes, despiertan la rabia y la ira del respetable cuando se juega en feudo contrario. Un cántico que parece que lleve toda la vida pero que, como siempre, tuvo una primera vez.

Hay que remontarse al 25 de noviembre de 1979. Estadio de El Molinón, Gijón. El Sporting habí­a sufrido un mal arbitraje la temporada anterior en el Bernabéu y la afición estaba caliente. En aquel encuentro, donde se jugaban el título, el equipo asturiano no pudo contar con algunas de sus estrellas que habían sido oportunamente expulsados en los partidos anteriores. El Madrid acabó levantando el título y el Sporting quedó subcampeón.

La casualidad quiso que, sólo unos meses después, ya en la temporada 79/80, en un lance del juego, el trencilla, Ausocúa Sanz, le mostrara la tarjeta roja a Enzo Ferrero a los siete minutos del inicio por un choque con San José.

El argentino, que defendía la elástica del Sporting, tiempo después ha recordado cómo vivió aquella jugada: “el balón venía hacia mí­ e hice una jugada muy característica mía, dejando pasar el esférico por debajo de las piernas. Giré y me encontré con San José de frente, que me hizo una obstrucción con la mala suerte de que me pegó en el labio y los dientes. Me lo abrió y vi la sangre. Le empujé y le di una patada para que se fuera y me expulsaron. Fue un error del árbitro que se equivocó totalmente”.

Casi tengo que dejar el fútbol

San José también explicó su versión de los hechos, que dista mucho de lo que contó su contrario aquel día: “Ferrero me dio una patada en la rodilla y yo caí­. Me provocó una osteocondritis. Una lesión muy grave para la época. Casi tengo que dejar el fútbol. Es un recuerdo ingrato. Estuve 14 meses sin jugar y a Ferrero le cayeron dos partidos. Para colmo, tuve que escuchar ese cántico…”.

Nada más sacar la roja, El Molinón estalló al unísono con el ahora archiconocido “¡Así, así, así gana el Madrid!”. “Cuando me fui al vestuario a ponerme hielo tras la expulsión, retumbaba El Molinón con este cántico que se hizo luego popular”, recuerda el protagonista principal.

Y desde aquel 25 de noviembre de 1979 es la cantinela que acompaña al Real Madrid allá­ donde juega.