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Los motivos por los que el Balón de Oro es casi imposible para Griezmann

“Si no gano el Balón de Oro, me preguntaría que más debo hacer”. Con estas palabras, Antoine Griezmann reivindicó su candidatura al premio individual más prestigioso del fútbol en una entrevista concedida al diario L’Equipe. El jugador del Atlético cree que al menos debe tener opciones tras haber conquistado los títulos de Europa League, Supercopa de Europa y, sobre todo, el Mundial de Rusia. Aunque todo esto no es ninguna mentira, si se analiza su papel al detalle, los méritos se antojan insuficientes para competir con otros grandes favoritos como Luka Modric, Cristiano Ronaldo y Mohames Salah, quienes ya le han ganado en la lucha por el The Best.

Un buen Mundial, pero sin exagerar

No se puede negar la gran labor realizada por el de Macon en el camino de Francia hacia la Copa del Mundo levantada en Moscú. Sin embargo, existe un trecho de ahí a considerarle un jugador realmente determinante. Marcó cuatro goles, aunque tres fueron de penalti. Destacó sobre todo por ser el jugador solidario que acostumbra a ser también en el Atlético, pero no tuvo los destellos que por ejemplo sí exhibió Kylian Mbappé contra Argentina.

Ganó la Europa League… porque le eliminó el Qarabag

El otro gran titulo del que Griezmann puede presumir es de la Europa League, el cual paradójicamente ganó porque antes se pegó un sonoro batacazo con los rojiblancos, el de la eliminación en fase de grupos de Champions a manos del Qarabag. Aunque hay que aplaudir al atacante por la excelente final que se marcó contra el Marsella, lo cierto es que de un jugador de su caché se espera que al menos esté en las eliminatorias decisivas de la máxima competición continental.

Menos goles que otros aspirantes

Las cifras tampoco parecen avalar la candidatura de Griezmann al galardón otorgado por la revista France Football. Los 29 goles que anotó el pasado curso entre todas las competiciones palidecen frente a los 44 de Cristiano Ronaldo y Mohamed Salah, o los 46 de Leo Messi. Caso completamente distinto es el de Luka Modric al jugar de centrocampista, cuyas virtudes nada tienen que ver con las de un delantero.

Tampoco apareció en la Supercopa de Europa

El último argumento que le queda al galo, la tercera final ganada en 2018, también se desmonta con facilidad. En la final de la Supercopa de Europa contra el Real Madrid pasó de puntillas. Y, para ser justos, hay que reconocer que es algo justificado. El punta acababa de regresar de sus vacaciones y estaba lejos de su mejor forma. En todo caso, el papel de héroe en aquel encuentro correspondió a su socio en la delantera, Diego Costa.