Griezmann, la estrella que señala el camino

Antoine Griezmann lleva dos años siendo el principal argumento al que se agarra el Atlético. Con 17 goles entre todas las competiciones, va camino de ser el máximo goleador del conjunto rojiblanco una temporada más. El club ha intentado encontrarle un escudero en el ataque que aligere su responsabilidad goleadora, pero a la hora de la verdad es él quien siempre termina tirando del carro. Esa vital importancia que tiene para el cuadro colchonero también le ha hecho portador de la cruz en alguna ocasión. La eterna condena de los grandes futbolistas.

El protegido de Simeone

Consciente de la enorme responsabilidad que pesa sobre sus hombros, Simeone trata de cuidarlo para que nada de esto perjudique a su progresión. En momentos duros como la final de Milán, cuando se le vino el mundo encima por desperdiciar desde los 11 metros la posibilidad de empatar, fue su entrenador quien le sostuvo moralmente. “Se acercó a mí y me dijo que había sido vital para el equipo, que no debía preocuparme y que ya era hora de que empezáramos a trabajar duro de nuevo para volver a la final”, reconoció recientemente en una entrevista a FIFA.com.

Y es que el técnico argentino es el principal artífice de que Griezmann ya sea considerado uno de los mejores futbolistas del mundo irrumpiendo en el Olimpo habitado por Cristiano y Messi. Llegó al Atlético tras destacar en la Real Sociedad como un extremo con desborde y olfato goleador. A día de hoy, el ‘7’ colchonero es un jugador total que no sólo ha potenciado sus virtudes, sino que también asiste más que ninguno (6 pases de gol en LaLiga) y lo da todo en tareas defensivas. Todo el equipo gravita en torno a su figura para no desperdiciar ni una gota de su talento. Su fútbol es el que marca el camino.