Oblak Atleti

A la tercera va la vencida

Jan Oblak vuelve a disputar una final europea. Las dos anteriores que jugó son de amargo recuerdo para el esloveno. La primera de ellas tuvo lugar el 14 de mayo de 2014, cuando aún militaba en las filas del Benfica. El meta se hizo con la titularidad a mitad de temporada y fue clave para llevar a las Águilas a pelear con el Sevilla por el título de Europa League en Turín. Un par de semanas antes, en ese mismo escenario, sus intervenciones permitieron a los lisboetas resistir el asedio de la Juventus pese a terminar el partido con nueve jugadores. Sin embargo, no tuvo tanta fortuna en la final, en la que los hispalenses se hicieron con el título en la tanda de penaltis. Aunque Oblak estuvo correcto a lo largo del choque, la gloria correspondió a Beto, héroe de aquel encuentro al detener dos de los lanzamientos.

Europa le debe una a Oblak

Ya con el Atlético, la historia volvería a repetirse dos años después en Milán. Si el conjunto de Simeone llegó hasta ahí, fue en gran parte gracias a su arquero, quien protagonizó otra memorable actuación en la vuelta de semifinales. En este caso fue en Múnich, donde paró un penalti a Thomas Müller que pudo mandar a los colchoneros a la lona. Sin embargo, el fútbol volvió a ser ingrato con él en otra final que se decidió desde el punto de castigo y que terminó llevándose el Real Madrid.

De nuevo han tenido que pasar dos años para que Oblak disponga de una oportunidad para redimirse. Otra vez en la Europa League, ese torneo que se le resistió con 21 años y por el que ahora peleará ya consagrado como uno de los mejores guardametas del mundo –si no el mejor–. Sporting de Portugal y Arsenal pudieron comprobarlo de primera mano al estrellarse contra el muro esloveno en las anteriores eliminatorias. De los 23 disparos que ha recibido en esta edición de la competición, sólo dos acabaron en gol, lo que se traduce en un porcentaje de paradas del 91% que no iguala ningún otro portero. Está preparado para que a la tercera vaya la vencida.