Jurgen Klopp liverpool

El triunfo del heavy metal

Si había un hombre capaz de resucitar la grandeza del Liverpool, ese no era otro que Jürgen Klopp. En Anfield no dudaron en encomendarse al carismático técnico alemán en octubre de 2015 para reverdecer viejos laureles. Con la excepción que supuso el subcampeonato de la Premier League en la temporada 2013-14 –el Manchester City le arrebató el título ‘in extremis’–, el club ‘red’ navegaba a la deriva y veía como sus mejores estrellas abandonaban el barco temporada tras temporada. Hacía falta una revolución, y nadie mejor para ello que el entrenador nacido en Stuttgart. Una inyección de pasión para una entidad que ha destacado por ser precisamente eso. La labor de devolver al Liverpool a su estatus no ha sido flor de un día. ‘Kloppo’ pidió tiempo para llevar a cabo un proyecto a medio-largo plazo, y los resultados durante estos dos años y medio han terminado por darle la razón.

Otra creación de Klopp

En su primer curso en Inglaterra, ya consiguió meter a los ‘reds’ en dos finales, la de Copa de la Liga (perdida ante el Manchester City en los penaltis) y la de Europa League (derrota contra el Sevilla por 3-1). La pasada campaña cumplió con el objetivo de regresar a la Champions, objetivo indispensable que el cuadro inglés no había cumplido los dos últimos años. En el presente ejercicio ha superado todas las expectativas al llevar a los suyos hasta Kiev. Tratándose del bueno de Klopp, no parece ninguna casualidad. Su Borussia Dortmund ya fue el gran ‘outsider’ de la edición 2012-13 de la máxima competición continental, cuando también se plantó en la final apeando precisamente al Real Madrid en semifinales. Sólo el entonces imparable Bayern de Jupp Heynckes pudo evitar que los pupilos de Jürgen culminasen una de las mayores gestas que se recuerdan en la era reciente de este torneo.

Cinco años después, ha vuelto a hacerlo a los mandos del Liverpool empleando la misma receta. El estilo popularizado como ‘gegenpressing’, el cual se caracteriza por un juego extremadamente intenso y vertical, ha otorgado al equipo de Anfield una identidad que le ha llevado a pasar por encima de Oporto (0-5 y 0-0), Manchester City (3-0 y 1-2) y Roma (5-2 y 4-2). Si en Dortmund convirtió en figuras a hombres como Robert Lewandowski, Marco Reus, Mario Götze y Matt Hummels, en Inglaterra ha hecho lo propio con Mohamed Salah, Roberto Firmino y Sadio Mané.

A morir con su idea

No es Klopp uno de esos entrenadores que se suelen amoldar a las características del rival, más bien al contrario. La apuesta por ese fútbol eléctrico marca de la casa, el cual él mismo califica como “heavy metal”, volverá a ser la consigna para dar la sorpresa en Kiev. “No vamos a cambiar nuestra idea de juego por jugar frente al Real Madrid. Si le pregunto a los chicos qué quieren que hagamos en la final, estoy seguro de que estarán de acuerdo conmigo en seguir con la misma idea. En el fútbol también hay que pensar en tus cualidades aparte de las del oponente”, reconoció hace unos días en una entrevista en la web oficial del Liverpool. Lo cierto es que con esa idea no le ha ido mal en sus anteriores enfrentamientos contra los blancos, rival ante el que ha cosechado tres victorias, un empate y dos derrotas. La Champions le ha dado una segunda oportunidad y no piensa desperdiciarla.

Liverpool

Las 7 claves del Liverpool

1- Nunca camina solo

Al igual que el Real Madrid, el Liverpool es uno de esos clubes a los que parece rodear un aire de grandeza en Champions. Con cinco Copas de Europa en sus vitrinas, sólo superado por el equipo blanco y el Milan, da igual que los ‘reds’ aún no sepan lo que es ganar la Premier League (su último título liguero data de 1990, bajo el formato de la First Division). En Europa se han mostrado capaces de todo y no les supone ningún problema partir como el tapado. Ya lo demostraron en la histórica final de 2005.

 

2- Klopp vuelve a hacerlo

Aunque la mayoría de los focos apunten a otras estrellas, lo cierto es que hay que señalar a Jürgen Klopp como el auténtico artífice del resurgir del conjunto inglés. Tras coger un equipo deprimido en 2015, ha seguido los pasos que ya le hicieron grande en el Borussia Dortmund, con el que alcanzó otra final de Champions hace cinco años. Su fútbol de presión agresiva y transiciones veloces genera una identidad y permite que ciertos futbolistas eleven su techo hasta cotas insospechadas.

 

3- Mejor sin Coutinho

Tras la salida de Philippe Coutinho al Barça en el mercado de invierno, lo lógico para el Liverpool habría sido acusar la pérdida de su estrella hasta entonces. Paradójicamente, ha sucedido lo contrario, ya que la ausencia del brasileño ha permitido a Klopp acentuar su propuesta con jugadores con mayor recorrido en el centro del campo, algo que los hombres de ataque parecen haber agradecido. Si a eso se le suman los 160 millones de euros ingresados por el traspaso, sale un negocio redondo.

 

4- Punto débil en la portería

Pese a su condición de finalista, el Liverpool dista de ser un equipo perfecto y fiable en todas sus líneas. En portería, sin ir más lejos, ni el belga Simon Mignolet ni el alemán Loris Karius han transmitido seguridad a lo largo de la temporada. El segundo, de 24 años, se postula como titular para Kiev tras recibir 28 goles en 32 partidos entre todas las competiciones, 15 de ellos acabando el encuentro sin encajar. La Roma consiguió hacerle seis tantos en semifinales y, en alguno de ellos, tuvo especial culpa.

 

5- Más sólidos con Van Dijk

Otro de los grandes problemas que arrastraba el Liverpool durante los últimos años era su fragilidad defensiva. Sin embargo, la llegada de Virgil van Dijk en invierno ha paliado este problema en buena parte. Tras convertirse en el defensa más caro de la historia –85 millones de euros–, su adaptación ha sido inmediata. Esa madurez de los ‘reds’ ya se pudo comprobar en la eliminatoria contra el Manchester City, en la que sólo encajaron un gol. Lovren, Alexander-Arnold y Robertson suelen completar la retaguardia.

 

6- La medular como lugar de paso

No se caracteriza este Liverpool por ser un equipo que domine mediante el balón, sino que prefiere buscar cuanto antes el área contraria. Sólo así se explica que sea el equipo del torneo con más pases errados en campo rival (964), ya que ninguno de sus centrocampistas entiende el juego de forma horizontal. De los presumibles titulares para Kiev, tanto el incombustible James Milner como el holandés Giorginio Wijnaldum son jugadores de recorrido y llegada, escoltados por Jordan Henderson como pivote defensivo.

 

7- Un tridente devastador

Lo que hace especial al cuadro de Anfield es su ataque formado por Mohamed Salah (10 goles en Champions), Roberto Firmino (10) y Sadio Mané (9). El egipcio se ha destapado como la gran figura en una temporada en la que ha terminado como Bota de Plata. Su velocidad la complementa otro jugador explosivo como Mané por el costado izquierdo, mientras que el brasileño Firmino es el acompañante perfecto para ambos al ser un delantero centro de gran calidad asociativa.

Casemiro Real Madrid

A por el póker de Champions

Casemiro puede firmar un hito histórico si el Real Madrid sale campeón en Kiev. El brasileño aspira a un pleno de cuatro Champions en cuatro años como jugador del conjunto blanco. Y es que hay que recordar que los de Concha Espina han sido campeones en tres de las últimas cuatro ediciones. Únicamente no pudieron hacerse con el título en la temporada 2014-15, cuando cayeron eliminados en semifinales a manos de la Juventus. Por entonces, el mediocentro de São José dos Campos jugaba en el Oporto en calidad de cedido, razón por la que mantiene esa inmunidad en la máxima competición continental como madridista. Pero sería injusto hablar del ‘14’ como alguien que únicamente da suerte a su equipo en Europa, ya que su relevancia en tales éxitos ha sido considerable.

En Dortmund empezó todo

El año de la Décima, cuando aún era un perfecto desconocido (llegó un año antes al club respaldado por José Mourinho), recordada es su actuación en el Signal Iduna Park en la vuelta de cuartos de final. Con los de Carlo Ancelotti al borde del colapso (habían ganado 3-0 en el Bernabéu y perdían 2-0 en Alemania), entró al terreno de juego con 20 minutos por delante y logró estabilizar la medular para finalmente conseguir la clasificación. “Dortmund es especial. Ahí es donde empezó todo para mí”, afirma el centrocampista al recordar el encuentro. A lo largo de aquella edición de la Champions participó en seis partidos (sólo uno como titular) traducidos en 144 minutos. Unas cifras engañosas, dada la incidencia real que tuvo en el éxito culminado en Lisboa.

Tras coger experiencia en Portugal, Casemiro regresó en 2015 para terminar convirtiéndose en una figura imprescindible para las grandes noches. Con la excepción de la vuelta de semifinales contra el Manchester City, para la que fue baja por lesión, el brasileño no se perdió ninguno de los demás encuentros del camino a la Undécima completando nueve de ellos de principio a fin. Como no podía ser de otro modo, también jugó los 120 minutos de la final de Milán, el partido que quizá le consagró del todo. Fue el jugador que más corrió con 13 kilómetros y protagonizó hasta 15 recuperaciones con las que puso coto al rocoso centro del campo del Atlético.

El héroe de Cardiff

Y todavía engrandeció más su leyenda con la Duodécima, donde pasó de indiscutible a héroe. Suyo fue el tanto más importante de la final, el que deshizo el 1-1 en el marcador en el segundo tiempo. La defensa de la Juventus rechazó un balón aparentemente inofensivo y ahí apareció el brasileño, a 25 metros de la portería, para firmar un golazo para la posteridad. En la presente edición de la máxima competición continental lo ha vuelto a jugar casi todo perdiéndose únicamente la visita al APOEL de Nicosia en fase de grupos. En la vuelta de semifinales contra el Bayern, no partió de inicio en la alineación, algo que muchos interpretaron como una equivocación de Zidane en el planteamiento. Y es que la mejor versión de este Real Madrid no se entiende sin el trabajo defensivo del brasileño, el futbolista que más balones ha robado en esta Champions con un total de 45.

Simeone celebración Europa League Atleti

Un título que revitaliza al Cholismo

No es el mero hecho de ganar el título. Esta Europa League supone para el Atlético algo más. Tras la celebración, jugadores y técnico coincidieron: han vuelto y van a por más. En un equipo que se ha acostumbrado a ganar títulos, cuatro años desde la Supercopa de España se habían hecho demasiado largos. Necesitaban volver a tocar metal para creérselo. Los de Diego Pablo Simeone han tomado impulso y están en disposición de aspirar a cotas mayores. “Había el sentido de confirmar que en la vida uno tiene que insistir. La única manera de volver a ganar es insistiendo. Perdimos una final faltando dos minutos, otra en los penaltis y el equipo se volvió a levantar. Estos chicos son la historia viviente del Atlético de Madrid. Son ocho años maravillosos”, señaló el técnico argentino en sala de prensa.

Un mensaje de ambición en el que también incidió Fernando Torres, pese a que ya no estará la temporada que viene. “Esto no es un título, es muchísimo más, el comienzo de algo más grande”, señaló El Niño. Sin duda, es en jóvenes como Saúl Ñíguez en quienes se confía para que el Cholismo pueda renovarse sin perder su esencia ganadora. “Cuando los aficionados dicen que nunca dejes de creer o que volveremos, la verdad es que así, nosotros nunca dejamos de creer y a pesar la final de Milán o de la eliminación en la Liga de Campeones el equipo no se vino abajo y como siempre volvimos“, indicó el centrocampista.

Simeone puede hacer aún más historia en la Supercopa de Europa

Por lo pronto, si los rojiblancos siguen con hambre, les espera otra final el próximo 15 de agosto en Tallin, la de la Supercopa de Europa. Al igual que les sucede con la Europa League, su historial, aunque corto, es una garantía en esta competición, donde ya se derrotó con suficiencia al Inter en 2010 (2-0) y al Chelsea en 2012 (4-1). Falta por conocer el adversario: un club amigo como el Liverpool o el eterno rival y bestia negra en Europa, el Real Madrid. Sea quién sea, el próximo curso comenzará fuerte. Tras igualar el récord de Luis Aragonés como entrenador del Atlético con más títulos, un total de seis, tendrá dentro de tres meses la oportunidad de superar al Sabio de Hortaleza.

Olympique de Marsella

Las 7 claves del Olympique de Marsella

1- Pedigrí histórico

El Marsella afronta esta final de la Europa League como una gran oportunidad para reverdecer viejos laureles. Aunque actualmente vive a la sombra del PSG en Francia, sigue presumiendo de ser el mejor club de su país en el apartado histórico. Es el único que ha sido capaz de conquistar la Champions (la de la temporada 1992-93) y el que más finales europeas ha disputado desde 1956, un total de cinco con ésta. Venido a menos durante los últimos años, su último título data de 2012, cuando conquistó la Copa de la Liga.

 

2- El artífice del milagro

Hace apenas un año, lo último que hubieran imaginado los aficionados marselleses era ver a su equipo disputando la final de toda una Europa League. La excelente labor del técnico Rudi García (secundado por Andoni Zubizarreta en la dirección deportiva) es la principal razón por la que el Olympique ha conseguido escapar de la mediocridad. A través de un esquema 4-2-3-1, el conjunto francés ha encontrado el equilibrio para competir al máximo nivel. Un entrenador que ya demostró su valía en el Lille, con el que conquistó un histórico doblete en 2011.

 

3- Instinto de supervivencia

Hay que resaltar el largo camino emprendido por el Marsella en esta competición, la cual comenzó nada menos que en julio superando dos rondas previas ante KV Oostende (4-2 y 0-0) y Domžale (1-1 y 3-0). En fase de grupos, los de Rudi García sufrieron para ser segundos compitiendo contra Salzburgo, Konyaspor y Vitória Guimarães. La dura travesía continuó con cuatro eliminatorias superadas frente a Sporting de Braga (3-0 y 1-0), Athletic (3-1 y 1-2), RB Leipzig (1-0 y 5-2) y, de nuevo, Salzburgo (2-0 y 2-1 con gol en la prórroga). Si han llegado hasta aquí, son capaces de todo.

 

4- Importante mejoría defensiva

No es la retaguardia el punto más fuerte del equipo galo, aunque sí ha mostrado una evolución que ha sido fundamental para plantarse en Lyon. Adil Rami (quien ya ganó esta competición tres veces con el Sevilla) y Luiz Gustavo (gran temporada la suya) conforman una dupla de centrales experimentados. En la derecha, Bouna Sarr, extremo reconvertido, destaca como el jugador que más duelos individuales ha ganado en toda la Europa League. El flanco izquierdo es para Jordan Amavi, lateral de clara vocación ofensiva.

 

5- La incógnita en el medio

“Dime quién es tu mediocentro y te diré cómo juegas”. Habrá que ver cómo responde Rudi García a esta pregunta con su once para la final. Para ocupar el doble pivote dispone de dos futbolistas talentosos como Morgan Sanson y Maxime López. Si ambos son titulares, como ya sucedió en los dos partidos de semifinales, la intención no será otra que llevar la iniciativa a través del balón. En caso de querer adaptarse al Atlético, cuenta con un mediocentro de gran poderío físico, el camerunés André Zambo Anguissa.

 

6- Lo que les hace buenos

Si hay que buscar lo que distingue a un finalista europeo de un equipo vulgar, en el caso del Marsella está en zona de tres cuartos. En la mediapunta, Dimitri Payet ha recuperado el brillante nivel con el que deslumbró en el West Ham y en la pasada Eurocopa. De hecho, es el jugador que más ocasiones genera de las grandes ligas europeas. En la derecha, destaca la explosión de Florian Thauvin con 26 goles y 18 asistencias en 52 partidos entre todas las competiciones. Tampoco hay que desmerecer los 16 tantos de Lucas Ocampos, habitual extremo izquierdo.

 

7- La pelea por el ‘9’

El Olympique no cuenta con una referencia ofensiva de primer nivel, pero sí dispone de dos buenos delanteros que compiten entre ellos para jugar en punta. Por un lado, Valère Germain, quien entre todos los torneos suma 18 dianas. El ex de Niza y Mónaco es un atacante de buenos movimientos que castiga la espalda de los defensas. La alternativa es Konstantinos Mitroglou, quien llegó como fichaje estrella y fue muy criticado a mitad de curso por su pobre rendimiento. Desde entonces, ha ido a más hasta alcanzar los 12 goles.

Diego Costa Godin Atlético

Máster en finales

Si hay un aval con el que cuenta este Atlético para medirse al Marsella, es la experiencia en finales que ha acumulado durante los últimos años. Desde que llegó Simeone, ha disputado nada menos que siete, cuatro de ellas europeas. El bagaje en estos enfrentamientos es favorable al equipo rojiblanco, que siempre compite en este tipo de partidos. Sólo se le escaparon las dos finales de Champions perdidas ante el Real Madrid (una en la prórroga y otra en los penaltis) y la Supercopa de España de 2013 contra el Barça (1-1 en el Calderón y 0-0 en el Camp Nou). En la Europa League, los precedentes son todavía más optimistas.

Con Quique empezó todo

El idilio de los colchoneros con esta competición comenzó hace ocho años, cuando lograron volver a levantar un título 14 años después del Doblete. Aunque no ha pasado tanto tiempo, aquel equipo era muy diferente al actual, todavía lejos de consagrarse entre los grandes de Europa. Quique Sánchez Flores fue desde el banquillo el artífice del éxito que abrió paso a todos los que vinieron después. El Fulham inglés fue el rival de aquella final que hubo que ganar en la prórroga. Diego Forlán adelantó al Atlético a los 32 minutos, tanto al que el conjunto londinense respondió inmediatamente con el empate marcado por Simon Davies. Aunque los rojiblancos fueron superiores a lo largo del choque, el gol de la victoria no llegó hasta los 116 minutos, cuando de nuevo el delantero uruguayo culminó una gran jugada del Kun Agüero.

Tres meses después, los de Quique también conquistaron la Supercopa de Europa al derrotar por 2-0 a todo un Inter que venía de conseguir un triplete en la anterior campaña. José Antonio Reyes y Agüero marcaron en el segundo tiempo para un Atlético que venció con total rotundidad. Parecía que el equipo colchonero no se iba a ver en otra igual en mucho tiempo, pero entonces llegó Simeone en 2012 para iniciar su etapa de esplendor ganando la segunda Europa League. En esta ocasión, el partido fue en Bucarest y el rival fue el Athletic Club. Los del Cholo ya demostraron entonces lo importante que es la experiencia en esta clase de encuentros imponiéndose con un contundente 3-0. Radamel Falcao por partida doble y Diego Ribas marcaron los goles en un duelo que tuvo claro dominador de principio a fin.

Triunfos inapelables

Ese mismo año, el cuadro rojiblanco volvió a hacer gala de su poso como finalista arrollando al Chelsea en la Supercopa de Europa. Radamel Falcao, con un ‘hat-trick’, y Joao Miranda reflejaron en el marcador lo que pasó sobre el césped del Estadio Louis II de Mónaco. Gary Cahill marcó el de la honra para los suyos poniendo el definitivo 1-4. Sin embargo, lo mejor todavía estaba por llegar. Los de Simeone vencieron por 1-2 al Real Madrid en la final de Copa de 2013 disputada en el Santiago Bernabéu, poniendo además fin a una maldición de 13 años sin ganar un derbi. Diego Costa igualó el tanto inicial de Cristiano Ronaldo y Miranda decidió en la prórroga. Los blancos volvieron a ser el rival en la última final ganada por los colchoneros en 2014, cuando se llevaron la Supercopa de España tras empatar 1-1 en el Bernabéu e imponerse por 1-0 en el Calderón con gol de Mario Mandzukic. Cuatro años después, toca ganar otra en Lyon.

Simeone rueda prensa Europa League

Cholo contra el mundo

Si el Atlético acaba conquistando la Europa League, sólo quedará quitarse el sombrero una vez más ante Diego Pablo Simeone. El técnico argentino puede sobreponerse con un título a la temporada más difícil desde su llegada al banquillo rojiblanco, en la que ha sido víctima de un cúmulo de despropósitos.

 

Sin fichajes hasta enero

Sin ni siquiera empezar la campaña, el equipo colchonero partió ya con un problema que no era baladí. La sanción de la FIFA no permitió incorporar a Diego Costa y Vitolo hasta el mes de enero. Algo que también condicionó la planificación de la plantilla obligando a retener a jugadores veteranos y a otros que en circunstancias normales no hubieran continuado.

 

La adaptación al Metropolitano

La incertidumbre en torno a la mudanza al nuevo estadio fue otro de los aspectos que más inquietó al inicio del curso. La sombra del viejo y añorado Vicente Calderón se hizo larga en pinchazos que acabaron saliendo caros como los protagonizados contra Chelsea y Qarabag. No obstante, los del Cholo han conseguido recuperar la fortaleza en casa, como han demostrado en esta Europa League.

 

El varapalo en Champions

De adversidades como las citadas anteriormente derivó la mayor catástrofe que ha vivido el Atlético este ejercicio, la inesperada eliminación en fase de grupos de la Liga de Campeones. Tras cuatro años en los que el conjunto rojiblanco siempre llegó al menos hasta los cuartos de final del torneo, el batacazo fue mayúsculo. Simeone puede enmendarlo con el título de Europa League.

 

La fuga de invierno

Al Cholo tampoco le han puesto fáciles las cosas en su propio club. Cuando parecía que el Atlético al fin disponía de un equipo competitivo con la llegada de los refuerzos, realmente lo más duro estaba por llegar. Las salidas de Carrasco, Gaitán, Moyá, Augusto y Vietto dejaron un plantel demasiado corto de efectivos para compaginar dos competiciones.

 

Masacrado por las lesiones

Si al problema citado anteriormente se le suma una plaga como la que han vivido los colchoneros esta campaña, la mezcla puede resultar nefasta. Entre todos los jugadores, suman hasta 38 lesiones a lo largo del curso. Sólo Koke, Saúl, Torres, Correa y Werner pueden presumir de no haber sufrido ningún percance en lo que va de competición.

 

Sancionado para la final

El colegiado francés Clément Turpin fue otro de los obstáculos con los que Simeone topó. La temprana roja a Vrsaljko en el Emirates Stadium provocó que el argentino perdiera los papeles y fuera también expulsado. Ni por esas descarriló el Atlético, aunque el Cholo tampoco podrá sentarse en el banquillo en la final de Lyon al ser castigado con cuatro partidos de suspensión.

 

El lío con Griezmann

Tampoco ha habido paz para el Atlético en los días previos a la final. Las últimas informaciones que sitúan a Griezmann en el Barça a partir de la próxima temporada han enturbiado el ambiente de cara a la cita afectando a la gran estrella del equipo. Aunque el ruido ha sido constante durante el último año, la bomba ha terminado por explotar en el peor momento posible.

 

Día menos de descanso

Cuando parecía que ya no podían conjugarse más elementos en contra, los horarios de LaLiga han echado más sal a la herida. Y es que los rojiblancos han tenido un día menos que el Marsella para preparar la final, ya que los franceses jugaron su correspondiente partido liguero el pasado viernes. “Nos quedan sólo cuatro días, cuatro…”, llegó a quejarse el Cholo en sala de prensa.

Atletico Recopa 1986

Lyon: honor y venganza

“Lyon nos debe una”, fueron las palabras de Clemente Villaverde durante el sorteo de dieciseisavos de final de la Europa League. El gerente y consejero del Atlético hacía así referencia a la sede de la final que los rojiblancos finalmente disputarán en una ciudad de infausto recuerdo. Los hechos se remontan al 2 de mayo de 1986, cuando el equipo colchonero estaba a un partido de ganar la segunda Recopa de su historia. La expectación que generaba la posibilidad de volver a conquistar un título europeo 24 años después era evidente. 25.000 aficionados atléticos se desplazaron hasta Lyon para presenciar el encuentro, el mayor éxodo de seguidores rojiblancos para una competición internacional hasta esa fecha.

El vendaval soviético

Enfrente esperaba un rival de altura, un Dinamo de Kiev que es recordado como uno de los mejores equipos que dio el fútbol de la extinta Unión Soviética. Campeón en su país de cinco Ligas y cuatro Copas a lo largo de la década de los 80, aquella exitosa generación de futbolistas aspiraba a coronarse con un entorchado continental. No en vano, los jugadores entrenados por el ilustre Valeri Lobanovski constituían también la columna vertebral de la selección del gigante comunista. Arriba contaban con un excelso tridente formado por el talentoso Oleksandr Zavarov junto con dos Balones de Oro como Oleg Blokhin e Igor Belanov, siendo éste último galardonado aquel mismo año.

Los ucranianos habían protagonizado una trayectoria impecable en el torneo eliminando a Utrecht, Universitatea Craiova, Rapid Viena y Dukla Praha con una sola derrota en ocho encuentros. Por su parte, el Atlético apeó a Celtic, Bangor City, Estrella Roja y Bayer Uerdingen para convertirse en el tercer equipo español que disputó una final europea aquel año (el Real Madrid jugó la de la UEFA y el Barça la de Copa de Europa). Consciente del potencial del rival, Luis Aragonés preparó obsesivamente el partido durante más de una semana. El triunfo pasaba por que el juego aguerrido de los colchoneros se impusiera al fútbol total y veloz de los soviéticos.

Superados y humillados

Los rojiblancos saltaron al césped del Estadio de Gerland con un once formado por Fillol, Tomás, Arteche, Ruiz, Clemente, Julio Prieto, Marina, Landáburu, Ramos, Cabrera y Da Silva. El Dinamo formó con Chanov, Bessonov, Kutnetsov, Baltacha, Demianenko, Rats, Yakovenko, Yarenchuk, Zavarov, Belanov y Blokhin. Durante el choque, los ucranianos sencillamente volaron ante un Atlético incapaz de contenerlos. De hecho, sólo tardaron cinco minutos en adelantarse con un cabezazo de Zavarov. Según se acercaron los minutos finales, los del Manzanares dejaron espacios que fueron aprovechados por su rival para sentenciar con goles de Blokhin y Yevtushenko. “El equipo soviético fue siempre superior a un flojo rival, que causó una triste impresión incluso a sus propios seguidores y que acabó humillado precisamente con su arma favorita: el contragolpe”, señaló el cronista del diario El País. 32 años después, el honor de los pupilos de Luis Aragonés puede ser vengado por los del Cholo Simeone en el mismo escenario.

Simeone

¿Es el Atleti de Simeone el mejor de la historia?

Ocho finales en siete años, que se dice pronto: dos de Europa League, una de Supercopa de Europa, dos de Champions, una de Copa del Rey y dos de Supercopa de España. Si el Atlético se proclama campeón el próximo 16 de mayo, serán seis títulos levantados durante este periplo. Lo que Diego Pablo Simeone ha conseguido desde su llegada no tiene parangón en los 115 años de vida del club. Por si fuera poco, en la era de Leo Messi y Cristiano Ronaldo. Quién sabe cuánto podría haber crecido el palmarés de los rojiblancos de no haber tenido que competir contra los dos astros y esas dos máquinas de levantar trofeos que también son Real Madrid y Barça.

Cinco de las once finales europeas del Atleti han sido con Simeone

Pese a todo, el equipo colchonero ha logrado hacerse un hueco en la aristocracia europea, y ese es probablemente el mayor logro del técnico argentino. Con la de Lyon, serán once finales europeas las que habrá disputado el club a lo largo de su historia. Cinco de ellas ya han tenido lugar bajo el ‘Cholismo’ o, lo que es lo mismo, la época dorada del Atlético. Parecía que el declive podía comenzar con la temprana eliminación en Champions, y resulta que la historia puede acabar con otro trofeo más en las vitrinas. Señal de los tiempos de estabilidad que atraviesa la entidad, afianzada en el éxito como nunca antes.

La década prodigiosa

Los aficionados rojiblancos no han ganado para alegrías durante la presente década. Y es que no hay que olvidar que Quique Sánchez Flores abrió el paso en 2010 con la conquista de la primera Europa League y de la Supercopa de Europa, además de una final de Copa del Rey perdida ante el Sevilla. El balance total de la década es de once finales y la posibilidad de conquistar ocho títulos, la mejor de la historia del club sin todavía haber terminado. El mérito es aún mayor teniendo en cuenta que los colchoneros venían de superar su etapa más negra. Lejos, muy lejos, quedan el descenso, la leyenda de El Pupas o los niños preguntándose por qué son del Atleti.

Así transcurrieron las últimas cinco décadas del Atlético

Años 60: cinco títulos (una Liga, tres Copas, una Recopa) y seis finales (cuatro de Copa y dos de Recopa)

Años 70: seis títulos (tres ligas, dos Copas y una Intercontinental) y cinco finales (tres de Copa, una de Copa de Europa y una Intercontinental)

Años 80: dos títulos (una Copa y una Supercopa de España) y seis finales (dos de Copa, dos de Copa de la Liga, una de Supercopa de España y una de Recopa)

Años 90: cuatro títulos (tres Copas y una Liga) y siete finales (cuatro de Copa y tres de Supercopa de España)

Años 2000: ningún título y una final (de Copa)

Camino a la gloria

La figura de Antoine Griezmann cobra una nueva dimensión tras su gol contra el Arsenal, el cual le convierte en el máximo anotador histórico del Atlético en competiciones UEFA. Merece esta Europa League

Minuto 82 en el Emirates Stadium. El Atlético pierde por 1-0 con un jugador menos y sufre para evitar el segundo gol que le dejaría con un pie y medio fuera de la Europa League. Giménez se la quita de encima con uno de esos pelotazos que no suelen ir a ningún lado. Pero Antoine Griezmann no es de los que se rinde fácilmente. Hace tiempo que Diego Pablo Simeone le inculcó el ir al máximo a cada balón. Cree que puede sacar petróleo y, de hecho, gana la disputa a su compatriota Koscielny para quedarse mano a mano ante Ospina. El meta consigue salvar el disparo, pero la fortuna premia la fe del bueno de Antoine, a quien le favorece el rechace y aprovecha un resbalón de Mustafi para marcar a placer. Acaba de producirse uno de esos goles que engrandecen la historia europea de un equipo. No sólo eso, sino que además el tanto coloca al francés como el máximo goleador en solitario de la historia del club en competiciones europeas con 21 dianas (17 de ellas en Champions y cuatro en Europa League). Hasta ese gol, el ‘7’ compartía el récord con el Kun Agüero.

Salvavidas Griezmann

Menuda losa se quitó Griezmann de encima, a quien probablemente le pesó el fallo que cometió en el tanto que adelantó al Arsenal. El galo se permitió la frivolidad de jugársela con un caño en el área propia y la pérdida acabó saliendo cara. Pese a acciones como ésta, sería injusto reprocharle algo al de Macon, quien con 27 dianas y 11 asistencias ha participado directamente en el 43% de los tantos que ha marcado el Atlético entre todas las competiciones (un total de 89). Son sus mejores números desde que recalara en el equipo rojiblanco en el verano de 2014. Fue precisamente por aquel entonces cuando ganó el que ha sido su último título y el del club hasta la fecha, la Supercopa de España. Poca recompensa para todo lo que ha dado al conjunto de Diego Pablo Simeone a lo largo de estos últimos cuatro años. Merece esta Europa League más que ningún otro.

Como volvió a comprobarse en Londres, es una garantía de vida para los suyos en este tipo de cruces, pues ha marcado en las últimas nueve eliminatorias europeas que ha disputado el cuadro colchonero. Hace dos temporadas, sus goles sirvieron para mandar a casa a dos gigantes como Barça y Bayern de Múnich. El curso pasado tampoco se libraron Bayer Leverkusen, Leicester y Real Madrid, aunque el tanto marcado ante los blancos no sirviese finalmente para alcanzar la final de Cardiff. Esta campaña ha prolongado su racha anotando en cada una de las rondas que los del Cholo han disputado en la Europa League contra Copenhague, Lokomotiv de Moscú, Sporting de Portugal y Arsenal.

Puede quedarse

A estas alturas, no hace falta explicar la importancia que puede tener para el Atlético la decisión que tome Griezmann al final de temporada, quien sigue debatiéndose entre la continuidad o el salto a otro grande de Europa. Aunque parecía que su marcha al Barça estaba casi cerrada tras reconocerse contactos entre club y futbolista, sus últimas declaraciones son motivo de esperanza para los aficionados colchoneros: “Estoy feliz y eso es lo que más me importa. Estamos hablando con el club y a ver qué se puede hacer”, señaló tras su épico partido ante el Arsenal. La conquista (o no) de la Europa League puede decantar la decisión.

Fernando Torres Atleti

El adiós europeo de Torres

El ídolo rojiblanco afronta su último partido como local en Europa. Tras anunciar su marcha, quiere despedirse cumpliendo su gran cuenta pendiente, la de levantar un título con la camiseta del Atlético

Se siguen cumpliendo capítulos en la cuenta atrás de Fernando Torres para dejar de ser jugador del Atlético. La vuelta de semifinales de la Europa League ante el Arsenal estará marcada, entre otros hechos, por ser el último partido europeo que El Niño dispute ante su afición con la camiseta rojiblanca. Evidentemente, puede que no todo acabe aquí. La gran aspiración colchonera es alcanzar la final de Lyon y levantar ese título que el ídolo fuenlabreño todavía no ha podido ganar con el equipo de su vida.

Con un palmarés en el que figuran dos Eurocopas, un Mundial, una Champions League y una Europa League, resulta paradójico que Torres aún no haya tenido la ocasión de visitar Neptuno para celebrar un éxito de este calibre. Más aún teniendo en cuenta los títulos conquistados por el club en el periodo de ocho años que separa las dos etapas del atacante en el Atlético (2001-2007 y 2015-2018): dos Europa League, dos Supercopas de Europa, una Copa del Rey, una Liga y una Supercopa de España.

Un título para El Niño

Hay que recordar que Torres ni siquiera tuvo ocasión de jugar una competición europea durante su primer ciclo como rojiblanco (no considerando tal la Copa Intertoto que disputó el Atlético en el verano de 2004). Fueron años difíciles en lo que El Niño tuvo que tirar del carro, quizá demasiado solo en la tarea. Tras separar sus caminos en el verano de 2007, una decisión que a la larga fue beneficiosa para ambas partes, el delantero regresó en 2015 a un equipo completamente cambiado. Al fin pudo formar parte de un Atlético grande y asentado en la élite del continente.

Los 34 partidos que ha disputado como colchonero en competición europea (29 en Champions y cinco en Europa League) se han saldado con cuatro goles, alguno de ellos fundamental como el que marcó en el Camp Nou en los cuartos de final de Champions de la temporada 2015-16. Fue precisamente este título el que más cerca ha estado de levantar como rojiblanco hasta la fecha, el cual se escapó en la final de Milán. Recordadas son sus lágrimas en aquel encuentro tras la tanda de penaltis (el quinto lanzamiento era suyo y ni siquiera pudo tirarlo). Esta Europa League serviría para reparar gran parte de aquel dolor y poder darle una despedida a la altura de su leyenda.

La vieja guardia lo merece

El título también puede tener un importante significado para otros integrantes de la vieja guardia como Gabi (34 años), Juanfran (33), Diego Godín (33) y Filipe Luis (33). Todos ellos quizá estén ante su última oportunidad para levantar un trofeo con el Atlético, algo que no logran desde la Supercopa de España conquistada en 2014. Su incidencia en los éxitos deportivos que ha vivido el club rojiblanco desde la llegada de Diego Pablo Simeone es de sobra conocida. Ya lo dijo el central uruguayo al conocerse el emparejamiento con el Arsenal en semifinales: “No creo que tengan más ganas que nosotros de ganar esta Europa League”. A falta de conocer el futuro de todos ellos a partir de la próxima temporada, alzar el título en Lyon supondría la merecida guinda para su trayectoria.

1970: ¡Luis, Luis, Luis!

La noche del 5 de noviembre de 1970, el Atlético escribió uno de los capítulos más brillantes de su historia en Europa. Los rojiblancos recibían al Cagliari en los octavos de final de la Copa de Europa con la obligación de remontar el 2-1 de la ida. El equipo italiano, pese a no contar con un glorioso pasado en líneas generales, en aquel momento atravesaba su etapa de mayor esplendor habiéndose proclamado campeón de la Serie A durante la temporada anterior. Para hacerse una idea, cuatro de sus futbolistas –Riva, Domenghini, Cera y Albertosi– habían sido los pilares de la selección de Italia que meses antes fue subcampeona del Mundo en México, un combinado al que sólo pudo tumbar el mítico Brasil de Pelé y compañía.

Ambiente de revancha

La talla del rival de los colchoneros quedó de manifiesto en la ida del cruce disputada en Cerdeña, donde los locales acogotaron al conjunto entrenado por Marcel Domingo con goles de Gori y Riva. Afortunadamente, Luis Aragonés salvó los muebles en la recta final del choque con un tanto que daba esperanza de cara al partido de vuelta. Al margen del resultado, el juego al límite de los italianos y la permisividad del árbitro caldeó todavía más los ánimos. Esa atmósfera de revancha, junto con la decisión del presidente Vicente Calderón de que socios y abonados tuvieran entrada gratuita, dio lugar a que el Estadio del Manzanares presentase un espectacular ambiente para ayudar a los suyos a voltear la eliminatoria.

Aquel Atlético tenía uno de los mejores equipos de su historia, algo comprobable sólo con ver la alineación que presentó para aquella cita, formada por Rodri, Melo, Martínez Jayo, Iglesias, Calleja, Luis Aragonés, Adelardo, Irureta, Alberto, Ufarte y Gárate. Por su parte, el Cagliari debía sobreponerse a la baja de su estrella, ‘Gigi’ Riva, quien a día de hoy sigue siendo el máximo goleador histórico de la Azzurra. Como era de esperar, los italianos plantearon un partido ultradefensivo para tratar de aguantar la mínima ventaja con la que partían.

La noche de Luis Aragonés

Los jugadores rojiblancos gozaron de la iniciativa del encuentro por pura renuncia del rival, pero la tarea de resquebrajar el muro adversario se antojaba mucho más complicada. Fue ahí donde apareció Luis Aragonés para protagonizar una de las mejores actuaciones que se le recuerdan como futbolista. A los 33 minutos, tras una sucesión de balones colgados en el área visitante, el de Hortaleza recogió un rechace y se sacó un inapelable disparo con el exterior para abrir el marcador. El tanto clasificaba al cuadro colchonero, pero no daba ninguna tranquilidad. Los italianos siguieron priorizando no conceder y aprovechar alguna ocasión que se les presentara. Hubo suspense hasta que, a los 76 minutos, Tomasini derribó a Ufarte dentro del área. Penalti y roja al infractor por patear el balón cuando ya estaba colocado sobre el punto de castigo. Luis no perdonó y el Atlético se veía 2-0 y con un hombre más. El Cagliari salió de la cueva para buscar un tanto que al menos forzara la prórroga, ya no le quedaba otra. Todas sus opciones se difuminaron con el tercer gol de Luis tras una excelente jugada de Gárate. Quedaba un minuto por delante y los visitantes se retiraron al vestuario en pleno festival de la grada. El colegiado Mr. Jones les obligó a volver al césped para disputar lo que restaba de encuentro. Entonces sí, el Atlético puso punto y final a una noche para el recuerdo.

Heynckes Matthaus Bayern

1988: El Madrid tumba al gigante

“Hay que acabar con el mito de la historia”. Así de contundente se mostró Emilio Butragueño en la víspera de la eliminatoria de cuartos de final de la Copa de Europa que Real Madrid y Bayern de Múnich afrontaron en 1988. El Buitre hacía referencia al mal bagaje de los blancos en sus anteriores enfrentamientos contra el gigante de Baviera, ante el que ya habían caído eliminados la temporada anterior y en 1976. Su historial de enfrentamientos era corto pero intenso, señal de que la rivalidad entre ambos clubes estaba llamada a derivar en lo que hoy ya se conoce como el clásico europeo.

El primer cruce quedó marcado por el famoso incidente protagonizado por el aficionado que pasó a ser conocido como ‘El Loco del Bernabéu’, quien saltó al césped para intentar agredir al árbitro y a ‘Torpedo’ Müller. Tampoco hubo paz en amistosos como el de la pretemporada de 1980, cuando el conjunto alemán (mucho más rodado físicamente) humilló sin piedad al Madrid con un escandaloso 9-1. Al año siguiente, también se lió en el Trofeo Bernabéu, en un duelo entre Bayern y Dinamo Tiblisi, encuentro que terminó con los jugadores muniqueses abandonando el campo antes de tiempo tras las expulsiones de Karl-Heinz Rummenigge, Paul Breitner y Uli Hoeness, el primero de ellos por dedicar gestos obscenos a la grada.

¡Heynckes ya entrenaba al Bayern!

La última tuvo lugar en la eliminatoria de 1987, recordada por el pisotón de Juanito a la cabeza de Lothar Matthäus tras una durísima entrada del alemán sobre Chendo. Un año después, en el conjunto blanco eran conscientes de que tenían que ser más inteligentes que sus rivales a la hora de moverse en el fango. “Ellos saben cómo se perdió la eliminatoria del año pasado, y no fue a base de fútbol, porque ningún equipo demostró ser superior al otro. Nosotros caímos por cosas extradeportivas, y por eso los jugadores quieren revancha”, señaló el técnico Leo Beenhakker al respecto.

En uno de esos sorprendentes guiños del destino, resulta que el entrenador de aquel Bayern no era otro que Jupp Heynckes, quien esa misma temporada tomó el testigo del mítico Udo Lattek. La eliminatoria pudo quedar sentenciada en el partido de ida disputado sobre la nieve del Olímpico de Múnich, cuando el Madrid llegó al minuto 85 perdiendo por 3-0 y logró recortar distancias con dos postreros goles de Butragueño y Hugo Sánchez. El Bernabéu dictaría sentencia, que no era poco.

Con su propia medicina

Aquella noche del 16 de marzo de 1988, el coliseo blanco presentó un ambiente de gala para ayudar a los suyos a conseguir el gol que diese la clasificación. Como muestra de la importancia de la cita, cabe señalar que la recaudación fue de 250 millones de pesetas, récord del fútbol español por entonces. El once del Real Madrid estuvo formado por Buyo, Chendo, Camacho, Sanchís, Tendillo, Gordillo, Gallego, Jankovic, Míchel, Hugo Sánchez y Butragueño. Aunque los merengues comenzaron nerviosos, no tardaron en recuperar la compostura e imponer su autoridad a los 26 minutos con un lanzamiento de falta de Jankovic que supuso el 1-0. Míchel haría el segundo antes del descanso tras rematar en el segundo palo un excelente centro de Gordillo. El partido estaba donde querían los locales y, ya en el segundo tiempo, Hugo Sánchez se encargó del resto dándole a los alemanes su propia medicina. El mexicano desestabilizó a todo el Bayern tras clavar los tacos en la cadera del guardameta Pfaff, con quien se las había tenido durante todo el partido. A partir de entonces, el equipo bávaro se olvidó definitivamente de jugar al fútbol y nunca puso en riesgo la clasificación del cuadro madridista. Había caído la bestia negra.

2010 – 2018: Caminos paralelos

El Atlético sigue la estela del equipo que conquistó la primera Europa League hace ocho años. La similitud entre las trayectorias del conjunto de Simeone y el de Quique Sánchez Flores es de lo más sorprendente

Hace ocho años, nadie habría imaginado hasta qué punto han cambiado las cosas en el Atlético. Un club irreconocible para lo bueno y para lo malo. Con estadio y escudo distintos, pero totalmente asentado entre los grandes. Más allá de los títulos conquistados en este periplo, los rojiblancos también presumen de haberse clasificado para la Champions League por sexta temporada consecutiva, señal inequívoca de los tiempos de estabilidad que corren en el club.

Diego Pablo Simeone es el gran artífice de esta obra, de eso no cabe la menor duda. No obstante, cabe recordar el éxito que allanó el camino que luego se encontró el argentino. Aquella Europa League que el Atlético de Quique Sánchez Flores levantó en 2010. Nada menos que el primer trofeo que lograron los colchoneros 14 años después del Doblete. Pese a tratarse de contextos completamente diferentes, sorprende comprobar hasta qué punto hay paralelismos entre el camino del conjunto rojiblanco hacia aquel título y su actual andadura en Europa.

Todo empezó en la Champions

Antes de que los del Cholo fueran eliminados de la fase de grupos de la Champions, había que remontarse hasta ese 2010 para recordar el último precedente similar. En aquella ocasión, los del Manzanares acabaron terceros de grupo por detrás de Chelsea y Oporto, además de ser incapaces de ganar al débil APOEL de Nicosia, ante el que empataron 0-0 en el Calderón y 1-1 en Chipre. Este curso, la película en la máxima competición continental ha sido muy parecida al quedar en tercer lugar por detrás de la Roma y, otra vez, el Chelsea. Gran parte de la culpa del fracaso la tuvo de nuevo un doble empate ante un rival modesto, el Qarabag (0-0 en Azerbaiyán y 1-1 en el Wanda Metropolitano).

Tras la eliminación, ambos caminos tuvieron su continuación en la Europa League. Los pupilos de Quique apearon a Galatasaray en dieciseisavos (1-1 y 2-1), Sporting de Lisboa en octavos (0-0 y 2-2), Valencia en cuartos (2-2 y 0-0) y Liverpool en semifinales (1-0 y 2-1) para plantarse en la final de Hamburgo, donde vencieron al Fulham por 2-1 con prórroga incluida. Por su parte, el equipo de Simeone se ha impuesto sin excesivos problemas a Copenhague (1-4 y 1-0) y Lokomotiv de Moscú (3-0 y 1-5), mientras que ante el Sporting de Portugal (2-0 y 1-0) experimentó otro ‘déjà vu’ al sufrir en el José Alvalade para lograr el pase. Como lo fue el Liverpool hace ocho años, la última piedra en el camino hacia la final será otro club inglés de renombre, el Arsenal.

Sin supervivientes

Ninguno de los partícipes de aquel éxito perdura ya en la plantilla. Tiago Mendes, actual miembro del cuerpo técnico, lo vivió de cerca tras llegar en el mercado de invierno, pero no pudo participar en el torneo con el Atlético (estaba ya inscrito con la Juventus) y, por tanto, el título no figura en su palmarés. Caso parecido es el de Koke Resurrección, quien debutó con el primer equipo aquella misma campaña sin llegar a disputar ningún encuentro de Europa League. De Gea, Ujfalusi, Perea, Domínguez, Antonio López, Reyes, Assunçao, Raúl García, Simao, Forlán y Agüero integraron la alineación del equipo que se proclamó campeón en Hamburgo. Especialmente relevante fue el papel en esta competición de la dupla atacante formada por el Kun y el Cacha. Esta vez, toca que Diego Costa y Antoine Griezmann tiren del carro.

Zidane Real Madrid

Las 5 flores de Zidane en Europa

El técnico francés mantiene vivo el sueño de levantar la tercera Champions consecutiva gracias a su condición de invicto. En el camino quedan ocho eliminatorias a doble partido y dos finales que no estuvieron exentas de momentos al borde del precipicio.

 

1- Cristiano evitó el esperpento

(Real Madrid 3-0 Wolfsburgo)

Todo pudo cambiar en aquel cruce. El periplo de Zidane al frente del Real Madrid apenas había comenzado y en cuartos de final esperaba un rival de lo más asequible. O al menos eso parecía, ya que el Wolfsburgo sorprendió a los blancos en el Volkswagen-Arena imponiéndose por 2-0 con goles de Ricardo Rodríguez y Maximilian Arnold. Tocaba remontada en el Bernabéu para evitar un cataclismo histórico y ahí apareció Cristiano Ronaldo al rescate con un ‘hat-trick’ que dio la clasificación a los suyos.

 

2- A once metros del abismo

(Real Madrid 1-1 [5-3] Atlético)

La primera Champions de Zizou tuvo que ser agónica hasta el final. Tras 120 minutos de partido en Milán que finalizaron en empate, decidió la lotería de los penaltis. El límite entre la gloria o el desastre nunca fue tan evidente. Era conquistar la Undécima o ver cómo los vecinos alzaban su ansiada Champions y vengaban la final de Lisboa. Pero a nadie le tembló el pulso: Lucas, Marcelo, Bale, Ramos y Cristiano acertaron, mientras que Juanfran la mandó al poste. Lo demás ya es historia.

 

3- Prórroga de infarto

(Real Madrid 4-2 Bayern)

En toda antología europea del Real Madrid, raro es que no figure el Bayern de Múnich. Zidane vivió otro momento al filo de la navaja frente al conjunto bávaro en los cuartos de final de la temporada pasada. Tras el 1-2 logrado en el Allianz Arena, todo parecía de cara para obtener el pase en Concha Espina sin excesivo sufrimiento. Perdonaron los blancos en el primer tiempo y casi acabaron lamentándolo. Hubo que llegar a la prórroga y que Cristiano se pusiera una vez más el disfraz de superhéroe completando otro ‘hat-trick’. Asensio remató la faena.

 

4- Estremecidos por el Calderón

(Atlético 2-1 Real Madrid)

Pese al 3-0 conseguido en la ida, la que fue la última noche europea en la ribera del Manzanares tenía trampa. El equipo madridista estuvo a punto de caer en ella tras verse muy superado en los primeros 20 minutos por un Atlético que se puso 2-0 en el marcador. Los de Zidane recuperaron a tiempo la compostura para bajar las revoluciones del rival a base de tener el balón. Benzema hizo lo demás con su recordada genialidad sobre la línea de fondo que fue rematada a gol por Isco. Otro francés que sabe moverse en el alambre.

 

5- Noche de terror en el Bernabéu

(Real Madrid 1-3 Juventus)

Mucho estaba tardando el Real Madrid en llevarse un susto esta temporada. Lo que nadie esperaba es que fuese a ocurrir en casa tras ganar por 0-3 en la ida, un resultado que sólo se había remontado una vez en la historia de las competiciones UEFA. La Juve llegó a soñar con ello tras igualar la eliminatoria y el Bernabéu vivió momentos de terror como pocos se recuerdan. Afortunadamente, en el descuento apareció Cristiano con un poderoso salto que dio lugar al penalti sobre Lucas Vázquez. El ‘7’ no perdonó desde el punto fatídico.

¡Cómo hemos cambiado!

Hace justo 20 años, con Jupp Heynckes en el banquillo, el Real Madrid ganaba su séptima Copa de Europa, probablemente la más celebrada de su historia. Los blancos ponían fin a una sequía de 32 años sin conquistar la máxima competición continental y entraban de pleno en la modernidad. El técnico alemán fue partícipe del logro en unas circunstancias de lo más singulares. Incapaz de hacerse con las riendas del vestuario, tal y como quedó patente con la mala trayectoria del equipo en Liga (acabando en cuarta posición), el de Monchengladbach sabía que no seguiría la próxima campaña pasara lo que pasara en la final de Ámsterdam.

Por tanto, es complicado atribuir a Heynckes un papel en el éxito de un equipo del que se dice que funcionó mediante la autogestión. El entrenador germano llegó aquel mismo curso tras dos campañas dirigiendo al Tenerife. Pasar de la mano dura de Fabio Capello a la permisividad del teutón supuso un cambio nefasto en cuanto al manejo del vestuario. Se encontró con una plantilla confeccionada a voluntad de su antecesor en el banquillo, cuyo alto nivel de calidad sólo era igualado por el de ego, y terminó devorado.

Héroe olvidado

“Era un grandísimo entrenador y mejor persona, algo que le condenó y le obligó a marcharse. El vestuario le pudo. Llegó un momento en el que reconoció que no podía manejar al grupo. Yo guardo un gran recuerdo de él. No podía, no había solución. El vestuario se impuso, no se llevaban bien y tuvimos que optar por una de las partes. No fue un error porque no había elección posible. Además, él también se fue encerrando, aislándose de todo y todos. Sé que quizás la gente no lo entendió, pero no había otro remedio”, reconoció el entonces presidente Lorenzo Sanz en declaraciones a El Confidencial. Así fue la caída en gracia del héroe olvidado del madridismo.

Caso muy distinto, por no decir opuesto, es el que vive Heynckes actualmente en el Bayern de Múnich. El técnico se ha ganado el respeto del mundo del fútbol con una trayectoria de prestigio que culminó en un histórico triplete con el Bayern en 2013. A sus 72 años, retirado en lo más alto, ha regresado como el apagafuegos del conjunto bávaro tras el mal inicio de temporada que supuso la destitución de Carlo Ancelotti. Sólo él podía ser el complicado consenso entre veteranos como Robben y Ribery y las viejas glorias de la directiva. “Es una cuestión de amor”, afirmó al volver.

Repetir el hito

El entrenador alemán ha logrado traer de nuevo la paz al club y, sobre todo, que éste compita a la altura de las expectativas. Con la Bundesliga matemáticamente conquistada y la final de Copa alcanzada, la Champions se convierte en el gran objetivo. Todo pasa por que el veterano entrenador dé con la tecla en el planteamiento para eliminar al Real Madrid, algo que ya consiguió en las semifinales que ambos equipos protagonizaron en 2012, aunque para ello hubo que llegar a los penaltis. “Son dos equipos con muchísima tradición, que aman el fútbol y presumen de dos templos de este deporte. A los jugadores les encanta jugar en estos estadios y este tipo de partidos. Es un gran duelo del fútbol europeo y ante el vigente campeón. El Real Madrid es un equipo ‘top’ con jugadores enormes, pero a estas alturas ya no hay rivales fáciles”, señaló tras conocer el emparejamiento. Heynckes aspira a consagrarse como una leyenda de los banquillos en caso de repetir el hito de hace cinco años. Esta vez también tendrá que enfrentarse a su pasado.

Penalti juanfran kroos

¿Hubo penalti de Juanfran sobre Kroos?

Jugada polémica en el derbi entre Real Madrid y Atlético. Los blancos reclamaron un penalti al colegiado Estrada Fernández por un posible derribo dentro del área de Juanfran Torres al centrocampista Toni Kroos. La jugada terminó con un disparo de Marco Asensio a la madera y el colegiado no señaló nada. Según el excolegiado Andújar Oliver, acertó el árbitro al no señalar el punto de castigo. “Acierta el árbitro catalán. Está más pendiente el alemán de tirarse en la acción con Juanfran”, afirmó en Radio Marca.

Diego Costa Atleti

El retorno de la bestia

El derbi madrileño vuelve a ser más derbi con el regreso de Diego Costa. El delantero hispano-brasileño regresa al lugar del crimen, aquel donde un gol suyo empató la final de Copa del Rey que Real Madrid y Atlético disputaron en 2013. El de Lagarto fue la encarnación del carácter que permitió a los rojiblancos cambiar su hasta entonces pésimo bagaje en los partidos contra el eterno rival, al que llevaban 13 años sin ganar un partido. Desde aquella final, el balance ha sido de ocho victorias colchoneras, siete madridistas y siete empates. Sí, con Diego empezó todo. No será de extrañar el hostil recibimiento que dé el Santiago Bernabéu al ‘18’. No sólo ha tumbado a los blancos en alguna ocasión, sino que además es un incordio constante en partidos de máxima intensidad y nunca rehuye la polémica. En definitiva, tiene todo lo que hay que tener para granjearse una legión de enemigos en el club vecino.

El derbi le pone

Muy recordada es su guerra con Sergio Ramos, con el que actualmente hace buenas migas en la Selección. “Es como yo, quiere ganar. Pega y hace el equipo más grande. Cuando jugábamos uno contra otro siempre nos enfrentábamos, nos insultábamos. Nos reíamos, estábamos dentro de un partido y es algo normal. Si alguno pegara una patada para romper una rodilla o un tobillo sería otra cosa. Cuando estás en un partido cada uno pelea por lo suyo. Cuando vine a la Selección fue de los primeros en venir a felicitarme. Fue el primero en llamarme. Pero si nos enfrentamos otra vez le voy a pegar igual o él a mi, ya lo sabemos”, reconoció el delantero hace unos meses en ‘El Larguero’ de la Cadena Ser. En el derbi se acabará la amistad, al menos durante 90 minutos.

Con su llegada en el pasado mes de enero, el Atlético no sólo vuelve a tener pura dinamita en el ataque (ha pasado de promediar 1,5 goles por partido en 2017 a 2,3 en 2018), también recupera un arma fundamental para visitas como la del coliseo blanco. Cuanto más es pitado por la afición contraria de turno, más se crece. Un ejemplo se pudo ver en la goleada que los rojiblancos endosaron al Sevilla en el Sánchez Pizjuán. El hispano-brasileño fingió un codazo de Lenglet con la correspondiente bronca de equipo e hinchada rival. Instantes después, aprovechó un despiste de Banega para arrebatarle el balón y abrir el marcador. Nadie se mueve como él en el fango y eso deben tenerlo presente en el Madrid.

Balones a Costa

Pero no todo se consigue a base de garra. A Costa tendrá que acompañarle el resto del equipo para que pueda constituir una auténtica amenaza. Nadie duda de lo que ha supuesto su regreso porque los números están ahí, aunque éstos también dicen que en ocasiones se ve desasistido. De los 11 partidos que ha disputado en LaLiga, en cuatro se ha quedado sin tirar a la portería rival (Girona, Málaga, Barça, Villarreal). Basta ver un rato al Atlético para comprobar que el de Lagarto es todo voluntad y tira constantemente desmarques, pero la sensación es que sus compañeros no le terminan de encontrar con la misma clarividencia con la que por ejemplo sí lo hacían en 2014. En el derbi necesitará envíos de calidad para poder castigar a la zaga madridista y constatar que la bestia está de vuelta.

Derbi Raúl 1994

1994: ha nacido una estrella

El 5 de noviembre de 1994, Real Madrid y Atlético protagonizaron un derbi que marcó un antes y un después en la historia del club blanco. Un joven imberbe de 17 años llamado Raúl González Blanco se estrenaba en el Santiago Bernabéu y atraía todas las miradas tras su desafortunado debut en La Romareda, donde falló tres claras oportunidades de gol en la derrota de los suyos. Jorge Valdano, criticado por exponer de esa forma a un adolescente que pareció sobrepasado por la presión, redobló la apuesta una semana después. Para más inri, el chico procedente de una humilde familia de la Colonia Marconi se había formado inicialmente en la cantera rojiblanca hasta que Jesús Gil decidió cerrarla. “Aquello está olvidado. Yo era del Atlético, y todavía hoy me tiran sus colores. Mi padre, que es rojiblanco hasta la médula, les pidió que me pagaran los estudios. Pero no lo hicieron. Luego quisieron deshacer las secciones inferiores del club… Y ahí acabó todo”, reconoció días antes en una entrevista concedida al diario ‘El País’.

Partido de urgencias

En cuanto al momento de ambos equipos, los de Chamartín luchaban en la parte alta de la clasificación por el título de Liga que se les había resistido durante las últimas cuatro campañas. Valdano había llegado al banquillo del Bernabéu para devolver a los merengues lo que les había quitado en aquellas Ligas de Tenerife de tan mal recuerdo. Peor era el momento del Atlético, sumido en una grave crisis con el equipo en puestos de descenso. El baile de entrenadores característico de la era de Jesús Gil ya se había llevado por delante a Francisco Maturana. El derbi suponía el debut de su sustituto, Jorge D’Alessandro, el segundo de los cuatro técnicos que dirigieron al conjunto colchonero aquella campaña. El once del Real Madrid para el encuentro estuvo formado por Buyo, Quique, Alkorta, Sanchís, Luis Enrique, Míchel, Redondo, Amavisca, Laudrup, Raúl y Zamorano. Por su parte, los colchoneros jugaron con Diego, Tomás, Solozábal, Rocha, Toni, Geli, Simeone, Soler, Kosecki, Manolo y Kiko.

La noche de Raúl

D’Alessandro propuso un planteamiento conservador para contener el juego de los blancos, algo que sólo logró durante el primer cuarto de hora. Pasado ese tramo, Raúl hizo su primera aparición decisiva en una acción que tampoco estuvo exenta de polémica. El delantero se desmarcó con astucia y recibió delante del portero cuando Solozábal fue al límite limpiándole el balón a ras del suelo. El árbitro vio penalti donde no lo había y Míchel no perdonó desde los once metros. El tanto espoleó a los blancos y al ‘7’, quien poco después colgó desde la izquierda un excelente centro a la cabeza de Zamorano que el chileno no desaprovechó para poner el 2-0. Kosecki recortó distancias antes de que Raúl protagonizase la gran acción de la noche, un disparo de primeras con el interior y ajustado ante el que Diego sólo pudo hacer la estatua. El primero de los 323 goles que marcó de blanco no pudo ser más bello. El cuarto de Zamorano y la expulsión de Kiko liquidaron definitivamente el choque, aunque Simeone maquilló el marcador haciendo de penalti el definitivo 4-2, un resultado que con el tiempo fue lo de menos. Había nacido una estrella.

Bas Dost Sporting de Lisboa

Bas Dost, un killer de plata

El Atlético se enfrenta un gigante de 1,96 metros y que ya fue el segundo máximo goleador de Europa el pasado curso. En el actual, suma y sigue con 30 dianas

Una estatura de casi dos metros puede servir de mucho en el fútbol si se sabe utilizar. Si lo primero ya es inusual, encontrar también lo segundo resulta todavía más extraño. Bas Dost, nacido en Deventer (Holanda) en 1989, fue tocado por esa varita mágica, la que le convirtió en un gigante dotado de destreza con el balón en los pies. En una época en la que la vieja figura del ‘9’ puramente rematador parece condenada a la desaparición, la referencia del Sporting de Portugal rompe esa teoría a base de goles. Concretamente, 34 marcó el pasado ejercicio en la Liga NOS, sólo superado por un tal Leo Messi (37 dianas) en la lucha por la Bota de Oro.

Otros grandes matadores como Pierre-Emerick Aubameyang (31 tantos), Robert Lewandowski (30), Harry Kane, Luis Suárez (29) y Cristiano Ronaldo (25) tuvieron que mirarlo desde abajo, y nunca mejor dicho. Esta campaña continúa sin bajar el pistón y entre todas las competiciones suma 30 goles marcando en los cinco torneos que ha disputado: Liga (23), Copa (2), Copa de la Liga (1), Champions League (3) y Europa League (1). Visto lo visto, a nadie sorprende que el gigante holandés haya marcado en la Liga NOS casi los mismos goles de cabeza (10) que con la pierna derecha (11) siendo además todos ellos dentro del área.

De Holanda al Wolfsburgo

A sus 28 años, Dost se encuentra en lo más alto de una trayectoria con orígenes muy humildes. En la temporada 2007/08, dio sus primeros pasos como profesional en el FC Emmen de la segunda división holandesa, con el que marcó seis goles en un curso. Los clubes de la Eredivisie no tardaron en fijarse en el joven y espigado delantero que finalmente dio el salto a la élite fichando por el Heracles Almelo, donde se consolidó como uno de los futbolistas más prometedores de los Países Bajos con 18 dianas a lo largo de dos cursos. El ariete atrajo las miradas de grandes del país como Ajax y Feyenoord, aunque fue finalmente el Heerenveen el que terminó llevándose el gato al agua en 2010 tras varias disputas legales con el club ‘ajacied’ por los derechos del futbolista.

Fue en el equipo frisón donde el punta explotó definitivamente con 45 goles en dos campañas, la segunda de ellas logrando ser el máximo goleador del campeonato. Ante semejantes cifras, el Wolfsburgo no dudó en pagar siete millones de euros por su fichaje. Dost notó el salto a una de los grandes torneos europeos y apenas pudo firmar 12 goles en sus dos primeras temporadas en la Bundesliga. Sin embargo, con la entrada del año 2015 resucitó su mejor versión con una racha de 14 dianas en 10 partidos y actuaciones memorables como el póker de goles que le endosó al Bayer Leverkusen. Aquel mismo ejercicio acabó conquistando la DFB-Pokal (Copa de Alemania) con tanto suyo en la final ante el Borussia Dortmund.

Éxitos en el Sporting

Pese a todo, el Wolfsburgo no terminó de apostar decididamente por Bost, quien ante la llegada de Mario Gómez decidió cambiar de aires en el verano de 2016 poniendo rumbo a Portugal. En el Sporting ha encontrado el protagonismo que tanto demandaba y el conjunto lisboeta ha recogido lo sembrado con creces. El pasado mes de enero, un gol suyo de penalti en la final de Copa de la Liga contra el Vitória Setúbal forzó la prórroga y la posterior tanda, donde de nuevo no falló desde los once metros para que los suyos levantasen el título. En la selección de Holanda, con la que no debutó hasta marzo de 2015, ha tenido la ocasión de jugar 19 encuentros y busca seguir la estela de otros rematadores legendarios como Marco van Basten y Ruud van Nistelrooy.

Sporting de Portugal

Las 7 claves del Sporting de Portugal

1- NIVEL CHAMPIONS

Al igual que el Atlético, los lisboetas cayeron en la primera fase de Champions al no poder imponerse en un complicado grupo con Barça, Juventus y Olympiacos. Tras caer a la Europa League, han conseguido apear al Astana (1-3 y 3-3) y al Viktoria Plzen (2-0 y 2-1). En la anterior eliminatoria frente a los checos tuvieron que sufrir llegando a jugar la prórroga, pero finalmente lograron el pase gracias a un cabezazo de Rodrigo Battaglia.

2- EL INCONFUNDIBLE SELLO DE JORGE JESUS

El técnico del Sporting de Portugal se labró buena parte de su prestigio en el Benfica, con el que ya alcanzó dos finales de Europa League. En el verano de 2015 protagonizó un inesperado cambio al club vecino, hasta entonces a la sombra de las Águilas y del Oporto. Bajo su dirección, el salto de calidad ha sido incuestionable conquistando este curso la Copa de la Liga y aún con opciones en las otras tres competiciones. Su equipo se organiza con un reconocible 4-2-3-1 y apuesta por un fútbol vertical.

3- UN GUARDAMETA DE GARANTÍAS

La competitividad que está demostrando el conjunto del José Alvalade no se entiende sin la figura de Rui Patrício, indiscutible tanto en su equipo como con la selección de Portugal. El guardameta de 30 años sólo ha encajado 38 goles en 45 partidos disputados y ha dejado su portería a cero en 18 encuentros. Raro es el choque en el que no deja un par de intervenciones salvadoras como la que protagonizó ante Griezmann en la final de la pasada Eurocopa. El francés todavía tiene pesadillas con aquel cabezazo que pudo cambiar el resultado y que el luso sacó con una increíble parada a mano cambiada.

4- VIEJOS CONOCIDOS EN DEFENSA

No son los mejores futbolistas del Sporting, pero sí los más conocidos por el público general. Hablamos del exmadridista Fabio Coentrao y el exbarcelonista Jérémy Mathieu, ambos llegados el pasado verano para reforzar la retaguardia del cuadro lisboeta y titulares habituales. Otro viejo conocido de LaLiga como el exbético Cristiano Piccini ocupa el lateral derecho, mientras que el central internacional uruguayo Sebastián Coates completa la línea defensiva.

5- EL TRIÁNGULO PERFECTO

Los tres integrantes de la medular hacen de los de Jorge Jesus un conjunto equilibrado. Por un lado, el mediapunta Bruno Fernandes es en este momento su jugador más talentoso, quien suma 13 goles y 16 asistencias entre todas las competiciones. El técnico futbolista de 23 años está bien escoltado en la sala de máquinas por dos currantes como son William Carvalho y Rodrigo Battaglia. El primero de ellos también es conocido por ser el ‘5’ titular de la selección de Portugal que se proclamó campeona de Europa en 2016.

6- TODO PASA POR LOS EXTREMOS

El plan ofensivo del equipo luso se caracteriza por abrir el campo para que los hombres de banda surtan de balones a su delantero referencia. Para ello cuentan en el costado derecho con el eléctrico Gelson Martins (12 goles y 11 asistencias esta campaña), joven promesa de 21 años que muchos recordarán por la brutal actuación que protagonizó el curso pasado en el Santiago Bernabéu contra todo un Real Madrid. En el otro extremo, el puesto se lo disputan el veterano Bryan Ruiz y el emergente Marcos Acuña.

7- EL HOMBRE QUE PLANTÓ CARA A MESSI

Si hay un futbolista cuya vigilancia obsesionará a Diego Pablo Simeone, ese es sin duda Bas Dost. El holandés es la indiscutible referencia ofensiva del Sporting, como demuestran los 30 goles que ha marcado esta campaña entre todas las competiciones. Sus cifras del pasado ejercicio también fueron espectaculares hasta el punto de llegar a discutirle la Bota de Oro a Leo Messi. Su único recambio en la plantilla es el costamarfileño Seydou Doumbia, con problemas físicos durante las últimas semanas.

Atleti Manchester United 3-0

El Calderón tuvo un sueño

Entre las grandes noches europeas que se vivieron en el Vicente Calderón, está sin duda la que Atlético y Manchester United protagonizaron hace 27 años en la Recopa

El 23 de octubre de 1991, Atlético y Manchester United se veían las caras en el que era el duelo estrella de los octavos de la Recopa de Europa. Ambos conjuntos accedieron al torneo tras proclamarse campeones de Copa el anterior curso y marchaban líderes en sus respectivas ligas. Por si fuera poco, el equipo dirigido por el mítico Alex Ferguson llegaba con la vitola de vigente campeón, título que consiguió al imponerse por 2-1 al Barça de Johan Cruyff en la final. Pese a todo, el respeto de los ingleses a los rojiblancos era máximo, conscientes de que el emparejamiento tenía el nivel de final adelantada.

“Ojalá no nos hubiéramos enfrentado con el Atlético hasta la final. No nos apetece un rival tan fuerte ahora”, fueron las palabras de Bryan Robson en la previa del choque. Además del citado centrocampista galés, aquel Manchester United también contaba con otras figuras reconocidas como Peter Schmeichel y Mark Hughes, además de un joven Ryan Giggs que apenas iniciaba su meteórica trayectoria. Pese a contar con semejante elenco de jugadores, Ferguson se vio obligado a improvisar una alineación de circunstancias debido a que la normativa de la UEFA sólo le permitía alinear a tres futbolistas extranjeros (considerando también tales a los irlandeses, escoceses y galeses por ser de federaciones distintas). Los Red Devils ya sufrieron en la anterior ronda llegando a la prórroga para poder eliminar al modesto Athinaikos griego (0-0 y 2-0). Por su parte, el Atlético aplastó al débil Fyllingen noruego al imponerse por 0-1 en la ida y 7-2 en la vuelta.

Luis ganó la partida a Ferguson

Los colchoneros contaban con un equipo que no tenía mucho que envidiar al de sus rivales, comandados por Bernd Schuster en la medular, con Paulo Futre y Manolo integrando un ataque explosivo, además de un seguro en la portería como Abel Resino, quien unos meses antes firmó un histórico récord al acumular 1.275 minutos sin encajar un gol (todavía hoy nadie ha podido igualarlo en Liga). Todos ellos estaban dirigidos por otro genio de los banquillos como Luis Aragonés, quien hizo una lectura perfecta del rival y del encuentro. “Ellos se cierran muy bien. Si entramos por la banda, bien con desdoblamientos de los laterales, bien con cambios de juego, tendremos muchas posibilidades de ganar porque es su punto débil, por donde dejan huecos. Si lo hacemos por el centro o por arriba, sería una barbaridad”, afirmó durante la víspera.

Al margen de lo deportivo, la previa estuvo marcada por la polémica en torno a la emisión del partido, ya que Jesús Gil prohibió el acceso a las cámaras alegando que TVE tenía que pagar 125 millones de pesetas por su retransmisión. Por todo ello, los espectadores no pudieron asistir desde sus casas al increíble ambiente que presentó el Calderón aquella noche. Abel, Tomás, Ferreira, Juanito, Solozábal, Soler, Vizcaíno, Schuster, Manolo, Moya y Futre fueron los once elegidos por el Sabio de Hortaleza. Por su parte, el Manchester United saltó al césped con una alineación formada por Schmeichel, Parker, Bruce, Pallister, Irwin, Robson, Phelan, Webb, Ince, McClair y Hughes. El planteamiento de los rojiblancos funcionó a la perfección, ya que el dominio de los ingleses con el balón fue inocuo ante una defensa bien plantada.

Exhibición de Futre

Los locales supieron aguantar las acometidas rivales con el cuchillo entre los dientes y esperaron el error del rival para hacer sangre. En este contexto, era partido para Futre, un puñal por la banda que desarmó el entramado de Ferguson al contragolpe. A los 33 minutos, el portugués aprovechó un descuido de la defensa rival para plantarse ante Schmeichel y batirle por el palo corto ante la pésima colocación del arquero danés. Fue una jugada indigna de la talla del conjunto mancuniano, el cual volvió a meter miedo tras el descanso encajonando a todo el Atlético en su área y estrellando un cabezazo de McClair a la madera.

Los colchoneros tuvieron esa pequeña dosis de fortuna necesaria, aunque mérito suyo fue el arreón en los minutos finales para dejar la eliminatoria prácticamente decantada. Lejos de conformarse con un 1-0 que ya valía su peso en oro, Futre hizo el segundo de la noche a los 88 minutos. El atacante ganó la espalda a la defensa en un envío largo y se zafó elegantemente de la salida de Schmeichel para marcar a placer. La cosa no acabó ahí, ya que Manolo desató nuevamente la locura del Calderón al aprovechar un rechace para poner el 3-0 definitivo. Con este resultado, poco pudieron hacer los ingleses en Old Trafford en un partido de vuelta que finalizó 1-1 (goles de Hughes y Schuster). Para ‘Teatro de los Sueños’, el del Calderón aquella noche.

Griezmann Atleti

Griezmann, piénsalo bien…

Antoine Griezmann está durante estos días en boca de todos los aficionados del Atlético, y no sólo por sus goles. El futuro del francés sigue completamente en el aire, tal y como él mismo reconoció hace unos días en una entrevista concedida al diario L’Equipe. “Mi futuro se decidirá antes del Mundial. Quiero ir a Rusia con la mente despejada”, señaló el futbolista francés. Su situación ni siquiera pasa inadvertida para el resto de compañeros de vestuario, acostumbrados a guardar silencio en este tipo de situaciones. “Él me llamaba para que volviera y jugáramos juntos… ¿y ahora se va? Ya le he dicho que no puede ser que me deje solo“, fue el ‘recadito’ que le dejó Diego Costa al ser preguntado sobre el tema.

No hay vida tras el Atleti de Simeone

Lo cierto es que el brasileño sabe bien de lo que habla, pues fue uno de los jugadores que en su momento dio la espantada y ha terminado regresando. Pese a que su rendimiento en el Chelsea fue óptimo, ni por asomo estuvo más cerca de ganar una Champions que con el Atlético. Caso aún peor es el de Filipe Luis, quien sólo tardó un año en volver al equipo rojiblanco tras pasar una temporada relegado al banquillo. Otros como Arda Turan, quien escapó a todo un Barça campeón de Europa, directamente se han perdido en el camino.

A diferencia de la percepción general que existe, no hay ejemplos que demuestren que salir del Atlético conlleve un salto en lo deportivo. Otra cosa es el aspecto económico, donde es probable que Griezmann sí cuente con opciones mejores. Por si acaso, en las oficinas del club colchonero ya preparan una nueva oferta de renovación por la que pasaría a cobrar 20 millones de euros netos por temporada, sólo uno menos que lo que percibe Cristiano Ronaldo con su actual contrato. Como para pensárselo.

Profeta en su tierra, ‘banquillazo’ en Madrid

Si el fútbol se detiene para muchos con el parón de selecciones, el caso de Gareth Bale es totalmente contrario. Al galés se le ilumina el rostro cada vez que tiene oportunidad de jugar con su equipo nacional, más en los tiempos difíciles que corren para él en el Real Madrid. El contraste no podría ser mayor en este momento de su carrera. En cuestión de días ha pasado de ocupar el banquillo del Santiago Bernabéu a ser el futbolista al que todos buscan en Gales.

1.727 minutos ha disputado Bale esta temporada, superado hasta por 14 jugadores del Real Madrid

Quedó nuevamente comprobado en la goleada por 0-6 que el combinado británico endosó a China, en la que su estrella firmó un hat-trick con el que logró superar al mítico Ian Rush como máximo anotador histórico de su selección con 29 goles. “Estoy muy orgulloso de romper el récord de Ian con este hat-trick“, publicó tras el choque en las redes sociales.

Más fuera que dentro

La alegría de Bale tras golear con la camiseta de su país también contrasta con su ‘desconexión’ en París durante la noche del pasado 6 de marzo. El Real Madrid daba todo un golpe de autoridad en el Parque de los Príncipes al vencer por 1-2 al PSG y obtener el pase a los cuartos de final de Champions. El galés se quedó nuevamente fuera del once inicial y ni siquiera apareció durante la celebración del vestuario.

Zidane, su gran valedor durante muchos meses, no ha podido seguir haciéndose el ciego ante el formidable rendimiento de Marco Asensio y Lucas Vázquez, quienes han adelantado limpiamente al ’11’ madridista. Ni que decir tiene que la continuidad del atacante en el conjunto blanco la próxima temporada no está ni mucho menos garantizada. Si la situación no cambia, quizá decida buscar en otro club eso que de momento sólo encuentra con su selección.

André Gomes Barça

La entrevista que cambió los pitos por aplausos

Se escucha en multitud de ocasiones que el primer paso para solucionar un problema es reconocerlo. No es sólo el hecho de adquirir consciencia de la situación, sino también el expresarlo ante los demás. André Gomes encontró esa liberación en la entrevista concedida a Panenka que tanta repercusión ha generado. Pocas son las veces en las que un futbolista ha expresado sus miedos mostrándose semejante al resto de los mortales. Las redes sociales han ahondado más en esa tendencia, donde la mayor parte de los jugadores –y de la gente en general– sólo enseñan el lujo y la grandeza de sus vidas.

En una sociedad en la que casi todos lo pasan mal y pocos lo reconocen, en la que confesar una debilidad es considerado un tabú, André Gomes ha dado una lección de humildad y ha recogido lo sembrado con creces. Sólo así puede interpretarse la ovación que le brindó el Camp Nou al ingresar en el césped en el segundo tiempo contra el Chelsea. El público olvidó el runrún y los pitos, empatizó con su jugador y dio otro paso fundamental para que éste pueda mostrar el talento que ya exhibió en su anterior etapa en el Valencia. No hay que olvidar que los 55 millones que el Barça pagó por el centrocampista fueron por alguna razón.

“Muchas gracias por todos los mensajes. Estoy muy bien, pensando sólo en ayudar al equipo para que vivamos otra noche mágica en el Camp Nou. ¡Eso es lo único importante!”, fue la respuesta del futbolista en las redes sociales a todo el cariño recibido. Seguramente, André Gomes tenga todavía un largo camino por delante para convertirse en el jugador que cumpla las expectativas depositadas en él. Puede que incluso no lo logre. Lo que es seguro es que cualquier esperanza de recuperación pasaba por ese ejercicio de liberación del que hay mucho que aprender.

Willian Hazard Chelsea

Dos flechazos para tomar el Camp Nou

Antonio Conte tiene un plan y no es difícil imaginarlo. El Chelsea tratará de mantener a raya al Barça en ataque y aprovechar sus opciones para marcar un gol que le clasifique para los cuartos de final de la Champions League. En la segunda tarea, se antoja fundamental la labor de Eden Hazard y Willian Borges, los hombres llamados a liderar la ofensiva blue y aprovechar los espacios que puedan dejar los culés.

El ciclón Willian

Todo apunta a que el técnico italiano prescindirá de un delantero rematador como pudiera ser Morata o Giroud para dar cabida a la mezcla de verticalidad y talento que suponen el belga y el brasileño. Ya puso en práctica la idea en el partido de ida y a punto estuvo de salirle la jugada perfecta. Sólo un descuido en la salida de balón aprovechado por Iniesta y Messi evitó que los londinenses viajaran a Barcelona con un valioso botín. Por lo demás, impecable actuación de los ingleses en ataque con un gol y dos disparos al poste, todo ello protagonizado por Willian.

Y es que el brasileño atraviesa un gran momento de forma habiendo marcado cinco goles en los últimos cinco encuentros, mientras que durante toda la temporada ha firmado 13 tantos y 10 asistencias entre todas las competiciones. El ex del Shakhtar Donetsk posee una rapidez y una potencia en la conducción que acompaña con un letal disparo, todas ellas virtudes indispensables para hacer daño al contragolpe. Previsiblemente partirá desde la banda derecha, por lo que Jordi Alba tendrá que vigilar su espalda para no ser arrasado por el ciclón de Stamford Bridge.

Hazard de falso delantero

La realidad es otra para Hazard, un futbolista que sin duda es la estrella de este Chelsea pero que en los últimos tiempos no se ha encontrado cómodo jugando en la posición de falso ‘9’. El belga necesita estar en permanente contacto con el balón para exhibir su mejor fútbol, algo que en su nueva demarcación no termina de encontrar. Pese a todo, Conte parece obstinado en que el ’10’ realice esa función y lo más probable es que así sea también en el Camp Nou. Con 15 goles y 11 asistencias entre todas las competiciones, un futbolista de su calidad siempre debe ser considerado una amenaza de primer nivel. Si el Barça le otorga margen de maniobra, lo puede pagar muy caro. Valverde debe mantener en alerta a su defensa si no quiere llevarse dos flechazos que apeen a los suyos de la máxima competición continental.

Morata Chelsea

Morata, de banquillo en banquillo

Turín, Madrid y ahora Londres. Por más que cambia de aires, a Álvaro Morata le persigue a todos lados el fantasma del eterno suplente. Todo apunta a que en el duelo del próximo miércoles en el Camp Nou volverá a partir desde el banquillo, tal y como ya sucediera en la ida de la eliminatoria en Stamford Bridge. Precisamente abandonó el Real Madrid para ser titular en partidos como éste. La jugada no puede estar saliéndole peor. De revulsivo goleador del campeón de Europa (20 goles marcó la pasada campaña entre todas las competiciones) a ineficaz sustituto del quinto de la Premier League. Delanteros de todo pelaje como Dybala, Mandzukic y Benzema habían estado delante suya en los planes de sus técnicos. Inesperadamente, el último en sumarse a esta lista ha sido Giroud, llegado al Chelsea en el mercado de invierno y que ni siquiera era titular en el Arsenal.

Y el Mundial a la vuelta de la esquina

Parecía que esta temporada sí iba a ser la de la consagración de Morata en un grande. Nueve goles en el mes de septiembre reforzaron esa teoría. Desde entonces, en parte lastrado por las lesiones, ha ido a menos hasta el punto de no haber visto aún portería en lo que va de 2018. Ha cambiado los balones en la red contraria por las tarjetas: cuatro amarillas y una expulsión por doble amonestación durante este año. En el último encuentro ante el Crystal Palace, en el que volvió a gozar de escasos minutos en la recta final, reflejó esa frustración arrebatando el banderín al linier en una protesta.

El último gol de Morata se remonta al 26 de diciembre

A sus 26 años, el delantero madrileño sabe que éstos son los mejores años de su carrera, los que no puede dejar escapar. También es consciente de la importancia de su temporada de cara al Mundial de Rusia. En un principio, parece uno de los fijos en el bloque de Julen Lopetegui, pero el gran estado de forma de otros atacantes como Diego Costa, Iago Aspas, Gerard Moreno y Rodrigo invita a la duda. Sólo pueden estar tres y ahora mismo resulta evidente quién está peor.

Mourinho Manchester United

Historia de un fracaso de 350 ‘kilos’

José Mourinho es el gran señalado de la eliminación del Manchester United a manos del Sevilla. El técnico portugués llegó a Old Trafford en el verano de 2016 con plenos poderes para levantar a uno de los clubes más grandes de la historia del fútbol. Su currículum lo avalaba por su labor en Oporto, Chelsea (en dos etapas distintas), Inter y Real Madrid. Casi dos años y 350 millones de euros después, su balance no está a la altura de las expectativas.

Si la pasada temporada inició su andadura con buen pie conquistando los títulos de Community Shield, Copa de la Liga y Europa League, en la actual, la que estaba llamada a ser la de la consagración, la sensación es que su proyecto se ha estancado. Los Red Devils ni siquiera han sido capaces de pelear la Premier League, a 16 puntos del Manchester City, y sólo les queda la baza de la FA Cup, donde se encuentran inmersos en los cuartos de final.

Flojos resultados y peor juego

Los fichajes de Lukaku (85 millones de euros), Matic (45), Lindelof (35) y Alexis Sánchez no han servido para dar el esperado salto. Tampoco ha habido grandes noticias del hombre que estaba llamado a ser el buque insignia del proyecto sobre el césped, un Paul Pogba venido a menos y que ni siquiera fue titular en ninguno de los dos encuentros ante el Sevilla. Sus problemas con las lesiones y su mala relación con el entrenador de Setúbal le han perjudicado en este sentido.

Sin embargo, más que los resultados, el drama para el United es la forma en la que se han dado. El juego del equipo está muy lejos de la grandeza de los años de esplendor bajo la tutela de Sir Alex Ferguson. La eliminatoria ante el conjunto hispalense ha dejado patente esa realidad. Los balones largos a Lukaku y Fellaini fueron el único recurso del sexto equipo que más gastó el pasado verano. La apuesta por el músculo de Mourinho no funcionó, mientras que Juan Mata, uno de los pocos jugadores técnicos con los que cuenta en la plantilla, no saltó al césped hasta el minuto 77. Así es como se ha gestado la historia de un fracaso de 350 millones.

Simeone

Pocos y bien atrincherados

Ha sido un mes de febrero de lo más extraño para el Atlético. El cierre de mercado de la Superliga China ha motivado dos salidas inesperadas en el equipo colchonero. Dos futbolistas de renombre como Yannick Carrasco y Nico Gaitán han puesto rumbo al recién ascendido Dalian Yifang dejando 48 millones de euros en las arcas. Las sorpresas no acabarían ahí, pues la semana pasada la Real Sociedad también hacía oficial el fichaje de Miguel Ángel Moyá, quien ha preferido volver a sentirse protagonista en San Sebastián que continuar a la sombra de Jan Oblak. El equipo donostiarra disponía de un mes extra para incorporar a un futbolista debido a las excepcionales condiciones en las que se produjo la salida de Íñigo Martínez al Athletic, con pago de cláusula y a última hora de mercado. El elegido fue finalmente el meta balear quedando el joven argentino Axel Werner como segundo guardameta de la plantilla rojiblanca. A estas tres salidas se suma la de Augusto Fernández el pasado mes de enero, quien también recaló en el fútbol del gigante asiático a cambio de 4,5 ‘kilos’.

Sin fondo de armario

Aunque las llegadas de Diego Costa y Vitolo Machín compensan en parte esas cuatro salidas, lo cierto es que Diego Pablo Simeone no está para presumir de fondo de armario. De hecho, la plantilla del Atlético cuenta en este momento con tan sólo 17 jugadores de campo para afrontar las dos competiciones en las que los colchoneros se mantienen vivos. A eso hay que sumar lo que implica jugar todos los jueves más la posibilidad de seguir afrontando viajes largos como el que espera para la vuelta de la eliminatoria en Moscú.

El técnico argentino tendrá que administrar los minutos con inteligencia para conjugar la búsqueda de la Europa League con apurar las escasas opciones en la lucha por la Liga o, en su defecto, mantener la segunda plaza que ocupan los rojiblancos. Y es que cabe recordar que el subcampeonato doméstico puede suponer un extra de 25 millones de euros en ingresos por derechos de televisión respecto a la tercera posición ocupada las últimas tres campañas, por lo que el asunto no es baladí tras el golpe económico que supuso la temprana eliminación en Champions.

Exprimir lo que hay

Con una nómina de jugadores corta y la obligación de no tirar ninguna competición, el Cholo se muestra optimista y confía plenamente en el grupo de jugadores que permanece tras la desbandada de febrero. “El equipo está bien, un grupo corto pero muy competitivo. Esto nos dará la posibilidad de que la mayoría tenga minutos e intentaremos distribuirlos. Somos pocos y bien atrincherados”, señaló el argentino al respecto al ser preguntado por los medios.

Si algo ha demostrado Simeone desde su llegada al Atlético es que sabe hacer de la necesidad virtud. Ha perdido alternativas, pero cuenta con un elenco de futbolistas de calidad y sabedores de que la posibilidad de ser protagonistas está más a tiro que nunca. En su debe está integrar a piezas como Vitolo, cuya fase de adaptación está siendo más costosa de lo que cabía imaginar en un principio. El cuadro rojiblanco no está ahora mismo en condiciones de prescindir de nadie.

Plantilla Atleti

Giménez Lucas

Defensa para una década

Tranquiliza tener asegurado el futuro al igual que en el fútbol tranquiliza una buena defensa. El Atlético disfruta de ambas cosas con José María Giménez y Lucas Hernández, zagueros eficaces en el presente y con muchos años por delante para seguir creciendo y sumando partidos con la camiseta rojiblanca. A los 23 años del uruguayo y los 22 del francés, ya parecen veteranos curtidos en mil batallas en las que han demostrado ser capaces de sobreponerse a la presión. Junto con Diego Godín y Stefan Savic, completan el que probablemente sea el mejor cuarteto de centrales de Europa. Están preparados para asumir el relevo definitivo y, por si fuera poco, también rinden en otras demarcaciones. El charrúa ha demostrado que no se arruga en el lateral derecho o como pivote defensivo, mientras que el jugador nacido en Marsella también es una garantía en el lateral izquierdo.

Giménez recupera el sitio

El tiempo ha terminado por demostrar el gran acierto del Atlético con el fichaje de Giménez en 2013, cuando llegó procedente de Danubio con el cartel de gran promesa del fútbol uruguayo. Como colchonero ha evolucionado aprendiendo de doctos en la materia como su compatriota Diego Godín y rondando la treintena de partidos disputados en los últimos cuatro cursos. Todavía le falta el paso definitivo para hacerse con la titularidad. Savic se la arrebató en 2016 cuando parecía llamado a ocupar el sitio que dejó Joao Miranda.

Aquel año el uruguayo quedó marcado por su suplencia en la final de Milán tras ser de la partida durante casi todo el curso. “Le dije a mi mujer que el fútbol es hermoso, pero cuando pega, pega fuerte. Estuve llorando varios días. Lloraba porque yo la esperaba. Terminó el partido, perdemos y me voy. Llegué a casa y hablé con mi señora. Estábamos muy dolidos. Ella me dijo que en el horizonte algo bueno me está esperando por ello. En algún momento volveré a tener esa oportunidad”, confesó sobre aquel episodio en una entrevista reciente para el diario AS.

Lejos de resignarse, Giménez ha seguido trabajando duro para volver a disfrutar de la oportunidad y ha rendido allá donde Simeone le ha colocado. El premio le ha llegado jugando de inicio en 11 de los últimos 13 encuentros que los rojiblancos han afrontado entre todas las competiciones. Su deslumbrante actuación el pasado domingo en el Camp Nou sirvió para corroborar que Savic tendrá muy complicado recuperar el puesto al regreso de su lesión. “El fútbol es muy cambiante. Estoy contento, jugando. Pero un futbolista de 23 años que no juega… Sin decir que tengo que jugar. Pero digo que si no juego, tendré que buscar oportunidades en otro lugar. Pero ahora tengo contrato, estoy feliz, ya pensaremos con mi familia”, afirmó sobre su futuro en la misma entrevista.

El comodín Lucas

Lucas Hernández también está viviendo su propia consolidación al haberse convertido en un comodín indispensable para Simeone, ya sea para dar descanso al veterano Filipe o a alguno de los centrales. Con este rol ya ha disfrutado de 28 partidos traducidos en 2.186 minutos entre todas las competiciones, más que en toda la temporada anterior (1914’). En base a las cifras ya ejerce de titular, pues sólo ocho jugadores de la plantilla han jugado más que él a lo largo del curso. Hasta la lesión que sufrió en el duelo ante el Athletic del pasado 18 de febrero, fue titular en los 12 encuentros que el Atlético había disputado en 2018. Recuperado de sus problemas en el aductor, está en disposición de volver a ser importante. Aunque en mayo del año pasado renovó hasta 2022 y elevó su cláusula hasta los 55 millones, el Atlético quizá tenga que plantearse una nueva negociación ante el acecho de los grandes de Europa. Los 85 millones de euros que el Liverpool pagó por Van Dijk en enero o los 65 ‘kilos’ del Manchester City por Laporte demuestran que en la Premier ya son muy cotizados defensores como el ‘19’ colchonero. El precedente de su hermano Theo también sirve como advertencia.

Farfán Lokomotiv

Farfán el renacido

El fútbol es grande por casos como el de Jefferson Farfán. Quien fuera uno de los grandes ídolos de PSV Eindhoven y Schalke 04 pareció poner fin a sus mejores días como profesional en 2015 con el anuncio de su fichaje por el Al Jazira, lo que fue interpretado como un retiro dorado en toda regla. No parecía un mal final para una interesante trayectoria que comenzó en su Perú natal con 33 goles en tres temporadas con Alianza Lima, se consolidó en Europa con 67 tantos en sus cuatro campañas en Holanda y vivió su apogeo en Alemania con 52 dianas a lo largo de siete cursos. En el camino tuvo tiempo para conquistar tres Ligas Peruanas, cuatro Eredivisies (Liga Holandesa), una Copa de los Países Bajos, una DFB-Pokal (Copa Alemana) y una Supercopa de Alemania. El atacante ya había dado lo mejor de sí en el viejo continente y marchaba a los Emiratos Árabes a ganar un buen dinero que endulzara su ocaso futbolístico, o al menos eso parecía.

Segunda juventud

Todo cambió a raíz de la sorprendente marcha de la selección peruana en la fase de clasificación para el Mundial de Rusia. Sin continuidad y lastrado por las lesiones en el fútbol del golfo Pérsico, Farfán decidió dar un giro emocionante a su carrera volviendo a ponerse en forma para convencer al seleccionador Ricardo Gareca. Quería convertirse en el héroe que guiase a Perú –de la que es cuarto máximo goleador histórico con 23 tantos– hacia la Copa del Mundo 36 años después.

Su fichaje por el Lokomotiv de Moscú en enero del año pasado se convirtió en el trampolín adecuado para volver a situarse en el escaparate. En Rusia comenzó con buen pie levantando el título de Copa el pasado ejercicio, mientras que en el actual ha confirmado que vive su segunda juventud con 12 goles y 6 asistencias en 24 partidos disputados entre todas las competiciones. A sus 33 años, se ha convertido en la referencia ofensiva del líder de la Liga Rusa y ha tenido una contribución decisiva en Europa League con cuatro dianas. Como colofón, también ha sido clave en el regreso de Perú al Mundial marcando el primero de los goles en la vuelta de la repesca contra Nueva Zelanda.

El Atleti ya le sufrió

“Me encuentro muy bien. Estoy muy contento. Me recibieron muy bien y el grupo es muy especial. Espero estar muchos años aquí. Es una liga difícil y dura por el idioma y el frío. Gracias al club, a los compañeros y a los fans todo se me ha hecho más fácil”, confesó el pasado mes de diciembre en una entrevista para el diario Marca en la que también habló sobre la Europa League. “Nos estamos preparando de la mejor manera. Hay equipos durísimos como el Atlético de Madrid, pero queremos ir paso a paso para hacer bien las cosas”, señaló al respecto.

Pues dicho y hecho, el sorteo le ha deparado un enfrentamiento contra el equipo rojiblanco en los octavos de final, rival al que ya conoce de otra eliminatoria en la fase previa de la Champions League en 2008, cuando era jugador del Schalke. En aquella ocasión, el peruano fue un quebradero de cabeza para los colchoneros en un partido de ida que finalizó con victoria alemana por 1-0. Sin embargo, tuvo que perderse la vuelta en el Vicente Calderón, donde sus compañeros fueron arrasados cayendo por 4-0. La ‘foquita’ tampoco podrá estar en esta ocasión en el Wanda Metropolitano por precaución. La prioridad es que esté al máximo para la vuelta en el Estadio Lokomotiv. Un problema menos para los de Simeone.

Neymar lesión psg

El más difícil todavía del PSG

Neymar Júnior será el gran ausente de la vuelta de octavos de Champions League entre PSG y Real Madrid en el Parque de los Príncipes. Aunque la lesión del brasileño llega en el peor momento para el cuadro francés, éste cuenta con otro as bajo la manga

El PSG no sólo está obligado a levantar un adverso 3-1, sino que además tendrá que hacerlo sin su estrella. Lo peor que podría sucederle al conjunto de Unai Emery de cara a la vuelta ante el Real Madrid ocurrió en su penúltimo partido de Ligue 1 frente al Marsella. El brasileño cayó tendido en una jugada tras pisar mal con el pie derecho y fue retirado en camilla sin poder contener las lágrimas. Los peores temores para el equipo parisino se confirmaron al saberse que su estrella sufrió un esguince de tobillo y una fractura en el quinto metatarsiano, de la cual ya fue operado la semana pasada en Brasil. Con un tiempo estimado de baja de tres meses, Neymar ha priorizado llegar en perfectas condiciones al Mundial de Rusia.

¿Qué pierde el PSG sin Neymar?

El conjunto francés pierde a su futbolista más productivo en ataque, quien sumaba hasta entonces nada menos que 29 goles y 18 asistencias en 30 partidos entre todas las competiciones. Es decir, que Emery se ha quedado sin un jugador que aseguraba la generación de un tanto (ya fuera marcado por él o dado a un compañero) cada 57 minutos y que había estado implicado en el 35% de los goles marcados por su equipo a lo largo de la temporada.

Su trascendencia no es sólo una cuestión de cifras anotadoras, también de capacidad de desborde y desequilibrio con una media de 7 regates por partido, la más alta de las grandes ligas europeas. “Es un jugador muy importante para nosotros, pero los jugadores van a dar el máximo para que cuando se recupere pueda jugar más partidos en esta Champions. Le echaremos en falta pero el equipo está preparado”, afirmó el técnico del cuadro parisino tras confirmarse la baja del brasileño.

Pero está Di María

Dentro de lo malo, al PSG al menos le queda el consuelo de contar con un sustituto de lujo para su estrella, que no es otro que Ángel Di María. Así lo indican también sus números, con 16 goles y 15 asistencias en 2.117 minutos disputados entre todas las competiciones. El ex del Real Madrid no anda muy lejos de las cifras de Neymar, pues interviene en un gol de los suyos prácticamente cada 68 minutos. “Es bueno para el equipo, ya que puede jugar en la izquierda, por la derecha… En la derecha, Ángel puede entrar con su zurda y es una buena opción para jugar a pie cambiado, ya que podríamos hacer lo mismo con Mbappé en la otra banda. Veremos”, señala Emery sobre el argentino.

Además de demostrar que sigue atesorando una calidad extraordinaria, Di María llega hipermotivado al choque frente a sus ex tras no poder disfrutar de minutos en la ida del cruce. Hay que recordar cómo abandonó el Real Madrid en 2014, tras ser el mejor en la final de Lisboa y con un último detalle del club blanco que el Fideo tiene grabado a fuego en su memoria: “Recibí una carta del Real Madrid el mismo día de la final de la Copa del Mundo. Me tomé la molestia de leerla, y luego la rompí. La carta decía que la selección argentina tenía que encargarse de lo que pudiera pasarme en caso de que estuviera alineado en la final. No necesito recordar esta carta para estar motivado en contra de ellos. Jugar contra el Real Madrid ya es una motivación en sí misma”. El argentino tendrá la oportunidad de vengarse a lo grande.

Verratti Casemiro Real Madrid PSG

A cuartos se va por la frontera

La segunda entrega del cruce entre Real Madrid y PSG volverá a estar determinada por la lucha que ambos mantendrán en el centro del campo. Quien consiga hacerse con el control de la medular tendrá muchas papeletas para avanzar hacia la siguiente ronda

Zinedine Zidane tiene una premisa fundamental para no ver peligrar su ventaja en París. Dado el poderío del ataque del PSG, peligroso aunque no esté Neymar, la solución pasa por evitar que el centro del campo contrario conecte con los hombres de arriba. Independientemente de la cuota de posesión de balón que aspire a tener el Real Madrid (58% de media en esta Champions), dar tiempo para pensar a Verratti, Rabiot y compañía equivaldrá a jugar con fuego.

El choque de ida en el Santiago Bernabéu marca el camino en varios aspectos. Mientras la presión de los blancos ahogó la salida de balón rival, los parisinos fueron un equipo cogido por alfileres y no la temida bestia que se esperaba en el coliseo madridista. Sólo una fuga de Rabiot en una mala transición defensiva del Madrid (Modric e Isco llegaron tarde a su marca) propició el gol del conjunto de Unai Emery. Un claro ejemplo del daño que puede suponer para los de Chamartín no salvaguardar debidamente su frontera.

El talón de Aquiles del PSG

La principal incógnita del cuadro francés reside en el que fue su eslabón más débil en el primer enfrentamiento, el pivote defensivo. La apuesta de Emery por Lo Celso se demostró un fracaso, por lo que sorprendería que el técnico de Hondarribia repitiese la fórmula. Como principales alternativas se posicionan un Thiago Motta ya recuperado de su lesión, aunque está por ver si está para un duelo de semejante exigencia, y un Lass Diarra que viene ofreciendo un notable rendimiento en esa demarcación desde que llegó en el mercado de invierno.

Necesitará también el PSG que los indiscutibles Verratti y Rabiot den un paso más en su juego para lograr imponer el tempo del partido. El italiano y el francés firmaron una buena actuación en el Bernabéu, aunque sin la suficiente continuidad como para arrebatar el protagonismo a Modric, Kroos e Isco, todos ellos superiores en número de pases. “El problema es que es fácil marcar ocho goles en Dijon, pero son en estos partidos donde hace falta ser decisivo”, afirmó Rabiot tras el choque, consciente del salto que aún deben dar él y los suyos.

Los tapados de Zidane

Por parte del Real Madrid, el éxito de su plan dependerá en buena medida de lo que su técnico disponga en la medular. Hace tres semanas ya se pudo comprobar con la entrada de Asensio y Lucas Vázquez en el segundo tiempo en lugar de Isco y Casemiro, una valiente decisión con la que los blancos giraron completamente el choque. El cambio de disposición –del rombo a la línea de cuatro simétrica– alivió a los laterales con las ayudas de ambos y aportó capacidad de contragolpe, tal y como saltó a la vista en los dos goles marcados por Cristiano y Marcelo en la recta final del choque. No es descartable que Zidane sorprenda en París con este planteamiento de inicio. Otro de los tapados que puede tener cabida en el once es Kovacic, en quien el francés ya confió contra pronóstico en otros lances importantes de la temporada. Tácticamente, el croata no pasa por ser el más ordenado de la plantilla, pero su despliegue y su intimidatoria conducción de balón puede servir para mantener a raya a sus rivales en la zona central.

Di Stéfano Real Madrid final Copa de Europa 1956

Siempre nos quedará París

La historia de amor entre el Real Madrid y la Copa de Europa no se entendería sin la capital francesa, donde los blancos han levantado la ‘Orejona’ en dos ocasiones

Hablar del Parque de los Príncipes supone hacerlo de nostalgia y viejos recuerdos en clave madridista. Y es que el idilio de los blancos con la máxima competición europea nació precisamente en este escenario. Como muchos ya saben, todo comenzó en la final de la primera edición de la Copa de Europa disputada en 1956. El Real Madrid se impuso en París por 4-3 al Stade de Reims en un trepidante partido. Y eso que el panorama pintaba feo para el equipo dirigido por José Villalonga, que a los 10 minutos caía por 0-2. La reacción no se hizo esperar con los goles de Di Stéfano y Rial para igualar el marcador a la media hora de partido, mientras que el conjunto galo volvió a tomar ventaja en el 62. Fiel a la historia que firmaría con el paso de los años, los merengues remontaron con toque de corneta gracias a un tanto de Marquitos y al segundo de Rial. Aquella ‘Orejona’ fue sólo la primera de las cinco consecutivas que levantaron los de Chamartín en los años venideros.

El desamor del 81

Pero no todo es alegría para el Real Madrid a la hora de recordar París. Fue también en ese mismo escenario donde los blancos sufrieron uno de los mayores varapalos de su historia en 1981. La ilustre generación integrada por Santillana, Juanito, Del Bosque, Camacho y Uli Stielike estaba ante su gran oportunidad de coronarse en Europa. Enfrente tenían al todopoderoso Liverpool de Bob Paisley, dominador de aquella época con un balance de cuatro Copas de Europa entre 1977 y 1984.

El papel de favorito correspondía a los ingleses, pero lo cierto es que el equipo madridista tuvo sus opciones en un partido de lo más trabado, sobre todo en un claro mano a mano de Camacho ante Ray Clemence que el murciano resolvió con un disparo de vaselina que se fue por encima de la portería. Los ‘reds’ no perdonaron a los 82 minutos con un zurdazo de Alan Kennedy tras un saque de banda que se convirtió en el único gol del choque. Si los merengues no levantaron cabeza en la máxima competición continental durante más de 30 años (hubo que esperar hasta 1998 para ver la Séptima), fue en buena parte debido al traumático desengaño que supuso aquella final.

Reconciliación en Saint-Denis

Sin embargo, la capital francesa brindaría al Real Madrid una nueva oportunidad para hacer historia en el año 2000. A diferencia de las dos anteriores ocasiones, esta final se disputó en el moderno Estadio de Francia situado en Saint-Dennis. El conjunto blanco tenía la oportunidad de ganar su octava Copa de Europa ante un Valencia al que muchos daban como favorito. La temporada protagonizada por los de Concha Espina no invitaba al optimismo precisamente, quienes acabaron la Liga en quinta posición. Sin embargo, llegado el momento de la verdad, el cuadro madridista volvió a hacer gala de su grandeza en Europa pasando por encima de su rival con goles de Morientes, McManaman y Raúl. Pase lo que pase contra el PSG, el Real Madrid podrá decir que siempre le quedará París.

Atleti doblete 1996

1996: el Doblete se ganó en el Camp Nou

El 20 de abril de 1996, Atlético y Barça afrontaban un encuentro con todos los visos de final por la Liga en el Camp Nou. A falta de seis jornadas para finalizar el campeonato, los rojiblancos llegaban líderes seis puntos por encima de los culés. Para más morbo, la cita tenía lugar diez días después de la final de Copa del Rey que ambos conjuntos protagonizaron y que terminaron llevándose los de Radomir Antic con un cabezazo de Miliko Pantic en la prórroga.

Todo un golpe moral para el alicaído ‘Dream Team’ de Johan Cruyff. El equipo que conquistó las cuatro primeras Ligas de la década y se proclamó campeón de Europa en el 92 se enfrentaba a un evidente fin de ciclo, ya sin piezas fundamentales en sus pasados éxitos como fueron Romario, Stoichkov y Koeman. Ni siquiera el descalabro del Real Madrid en aquel curso (los blancos acabaron fuera de los puestos europeos) fue un aliciente para que el Barça recuperara el dominio a nivel nacional.

El milagro de Antic

En el camino de los culés se cruzó inesperadamente un Atlético hambriento, cuyo último título liguero databa de hace casi 20 años. La temporada anterior, los colchoneros habían eludido el descenso por los pelos con prácticamente los mismos futbolistas que se disponían a conquistar un doblete histórico. Un cambio que se explica en gran parte por la labor de Antic en el banquillo, quien con los retoques justos y necesarios dio un lavado de cara completo al equipo. “Si se tiene a dos jugadores como Lubo Penev y Kiko, que juegan de espaldas, sabes que se producirán cada 45 minutos siete u ocho faltas al borde del área. Necesitábamos un especialista y lo buscamos, Pantic. También jugadores como Caminero o Simeone, que marcaron más goles que los que habían hecho antes o después”, rememoró el técnico serbio años después.

No obstante, por encima de las individualidades, la clave del éxito residió en la cohesión existente entre los jugadores tanto dentro como fuera del campo. “Fue un grupo extraordinario, de compañeros y amigos que pelearon por un mismo objetivo y nos juntamos después de una dificultad como fue pelear el descenso en el año anterior. Fuimos creciendo y creyendo que se podía y se pudo”, dijo Simeone sobre aquel equipo.

Golpe de campeón

Los rojiblancos saltaron al Camp Nou con Molina, Geli, Toni, Solozábal, Santi, Vízcaíno, Roberto, Caminero, Pantic, Kiko y Penev. Sólo la ausencia del sancionado Simeone impidió que Antic dispusiera del once que todos los seguidores recitaban de memoria. Por su parte, el Barça jugó con Busquets, Nadal, Popescu, Abelardo, Sergi, Amor, De la Peña, Roger, Hagi, Figo y Jordi. El cuadro colchonero tomó ventaja en una jugada en la que Caminero firmó un regate para la posteridad sentando a Nadal y poniendo el gol en bandeja a Roberto.

El tanto de los visitantes dio paso a los mejores minutos del Barça, con Hagi y Figo muy incisivos por los costados y De la Peña mandando en la medular. En un centro del extremo portugués cabeceado por Jordi Cruyff llegó el 1-1 que se mantuvo hasta el descanso. Tras el paso por los vestuarios, el Atlético subió la intensidad y consiguió volver a adelantarse con un zurdazo de Vizcaíno desde la frontal que Busquets no fue capaz de blocar. No volverían a aflojar los rojiblancos, con un colosal Caminero que disparó al travesaño y marcó un gol mal anulado. Biagini, entrado en el segundo tiempo, puso el 1-3 definitivo al borde del final. Los colchoneros acariciaban un doblete que acabaría de conquistarse en otra tarde histórica ante el Albacete.

Ultras rusos

Los ultras rusos también avisaron de cara al Mundial: “Para nosotros será un festival de violencia”

Tras la tragedia ocurrida en Bilbao que se ha cobrado la vida de un ertzaina, los peligrosos ultras rusos vuelven a estar en el foco. Estos radicales no sólo siembran el terror impunemente por las ciudades de la Unión Europea, sino que además están preparados para la llegada de aficionados extranjeros al Mundial que tendrá lugar en su país el próximo verano. Así lo avisaron en un documental emitido por la BBC: “Para algunos será un festival de fútbol, para otros será un festival de violencia. Tener a la familia o a los niños cerca de ti te puede evitar los golpes, pero si estás con un amigo, hazte a la idea de que te pueden patear el culo“.

Paramilitares entrenados concienzudamente para la violencia indiscriminada

Como se pudo comprobar en la pasada Eurocopa en Francia, el fenómeno de los ultras rusos se sitúa a otro nivel respecto a lo que han sido tradicionalmente esta clase de grupos. “Serbia y Rusia son otra liga. Esta gente no son nazis, sino paramilitares. Han estado en guerras. Esto es otra liga”, aseguró un seguidor del Athletic en unas declaraciones recogidas por El Español, quien avisó del peligro que finalmente se cumplió.

El fútbol, el consumo de alcohol y las drogas no están entre las prioridades de estos radicales, cuyo principio y fin se rige por la violencia aplicada con la mayor eficacia posible. Lejos del caos de los viejos hooligans, su preparación roza lo profesional, con peleas semanales en los bosques a modo de entrenamiento bajo sus propios códigos y sistemas de ‘promoción’ para quienes más destaquen. Graban sus propios combates y, como en el fútbol, pueden ganar, perder o empatar llevando un cómputo de los resultados.

Así fueron los enfrentamientos entre ultras rusos e ingleses en la última Eurocopa

Atlético Recopa 1962

1962: el Atlético se hace grande en Europa

El 5 de septiembre de 1962, Atlético y Fiorentina afrontaban el segundo partido de la final de la Recopa de Europa. Ambos conjuntos empataron 1-1 con prórroga incluida en el encuentro que disputaron en Glasgow en mayo, por lo que por singularidades del fútbol de aquella época (entre otras cosas, no existían las tandas de penaltis) no pudieron resolver quién sería el campeón hasta cuatro meses después.

Los rojiblancos, que habían accedido al torneo gracias a la Copa del Generalísimo conquistada la temporada anterior (hay que recordar que la competición era disputada por los campeones de Copa de distintos países), contaban con uno de los mejores equipos de su historia. El conjunto dirigido por José Villalonga había firmado una trayectoria impecable en la competición eliminando a Sedan, Leicester City, Werder Bremen y Motor Jena con un bagaje de seis victorias y dos empates.

Un equipo imparable

“Hicimos el mejor fútbol que he visto en mi vida. Al menos durante seis meses, jugamos con tal precisión y velocidad, con tal aptitud, con tal estímulo… Algo imposible de superar. Ni por el Ajax de Cruyff, en los 70, ni por nadie. Peiró y Collar, delante, eran rapidísimos. En la media, el brasileño Ramiro y Glaría parecían lentos, pero pensaban las jugadas deprisa y movían el balón con claridad”, llegó a confesar Jorge Griffa al recordar aquel equipo en una entrevista para el diario El País.

Enfrente, una Fiorentina que contaba con el aval de ser la vigente campeona del torneo, pero que ya se mostró muy inferior al cuadro colchonero en el primer choque pese al resultado. Sólo las intervenciones del guardameta Sarti pudieron mantener con vida al ultradefensivo conjunto italiano en aquella ocasión. El Neckarstadion de Stuttgart fue la sede elegida para decidir la final, a la que los rojiblancos salieron con un once formado por Madinabeytia, Rivilla, Griffa, Calleja, Ramiro, Glaría, Jones, Adelardo, Mendonça, Peiró y Collar.

Victoria aplastante

40.000 espectadores asistieron al triunfo de un Atlético que volvió a mostrarse muy superior de principio a fin. Tanto que sólo habían transcurrido 8 minutos cuando Miguel Jones abrió el marcador en una jugada de saque de esquina. Jorge Mendonça hizo el segundo al cabecear un centro de Adelardo, quien a sus 21 años apenas había iniciado la andadura que le llevaría a convertirse en el futbolista con más partidos disputados en la historia del club. Tras el descanso, Joaquín Peiró puso el 3-0 definitivo tras aprovechar el rechace de un remate de Jones al larguero.

“Madinabeytia tuvo poco trabajo. Casi siempre le llegaban los balones rebotados, y sólo tuvo que intervenir en un par de ocasiones peligrosas. La defensa, fuerte y segura siempre, no tuvo tampoco demasiadas ocasiones de lucirse, pero cuando le llegó el turno, lo hizo con oportunidad y acierto”, recogió la crónica del encuentro para el diario ABC. De este modo, los colchoneros levantaron el primer título europeo de su historia. Había nacido un grande en el viejo continente. 56 años después, la historia puede continuar.

Simeone

Simeone, un legado victorioso

“Ganar, ganar y volver a ganar”, era el mantra más conocido de Luis Aragonés, técnico que más veces ha dirigido al Atlético a lo largo de su historia con 612 partidos en el banquillo colchonero. Diego Pablo Simeone ha logrado que el club recupere esa mentalidad proclamándose más papista que el Papa. Y es que ni siquiera el mismísimo Sabio de Hortaleza iguala los números del entrenador argentino. Si el primero llegó a sumar 496 puntos en Liga a lo largo de sus diferentes etapas al frente del equipo rojiblanco, el Cholo ya ha superado los 500 tras su último triunfo contra el Athletic. Para ello sólo ha necesitado 236 partidos en los que ha cosechado un balance de 151 victorias (64%), 49 empates (21%) y 36 derrotas (15%).

Indiscutible Simeone

Ninguno de los 19 técnicos que a lo largo de la historia sobrepasaron los 150 triunfos en Primera igualan el porcentaje de victorias del actual entrenador del Atlético. Por detrás quedan leyendas de los banquillos como Johan Cruyff (60%), Helenio Herrera (56%) y Miguel Muñoz (53%). En este aspecto surge de nuevo la comparación con Luis Aragonés, quien ganó el 45% de sus duelos entrenando en la máxima categoría.

Ni siquiera estas extraordinarias cifras han librado a Simeone de las críticas en ciertos momentos de la temporada, convertido en víctima del nivel de exigencia que sólo él ha conseguido instaurar en el club. Si el periplo del argentino (contabilizando desde el curso 2012-13 hasta el 2016-17) se salda con una media de 82 puntos por campaña, cabe recordar que durante el lustro anterior a su llegada (desde la 2006-07 a la 2010-11) el promedio de los rojiblancos fue de 59 puntos. Todo ello por no hablar de sus éxitos en el resto de competiciones siendo la Champions League y, como consecuencia, el Mundial de Clubes los únicos títulos que no han levantado los pupilos del Cholo, y no será por no haber estado cerca.

Cimientos para el futuro

Aunque todo es mejorable, con la eliminación en Champions y Copa del Rey como lunares de la temporada, no parece que tenga sentido señalar a Simeone como el problema ni pedir su marcha basándose en que aburre a las ovejas. “Siempre digo que cuando en el club, que son los dirigentes, los jugadores, el cuerpo técnico y los aficionados, están todos unidos, siempre hay posibilidades de tener éxito. En estos seis años siempre ha sido así y tenemos que empujar para que eso no se pueda quebrar nunca y que nadie lo quiebre. El bien común es que gane el Atlético de Madrid. Creo en las famosas cuatro patas y nuestra fuerza es esa. Somos una familia y en las familias hay situaciones de conflicto, pero mientras estemos todos en la misma mesa, sostenida por las cuatro patas, todo irá bien”, señaló tras la última victoria liguera.

El técnico nacido en Buenos Aires no sólo garantiza resultados, también ha puesto los cimientos que deben sostener al equipo durante los próximos años. Al calor suyo, jugadores como Saúl, Koke, Lucas, Giménez y Thomas han ido quemando etapas hasta estar preparados para tomar el relevo de los más veteranos de la plantilla. Como sucediera en otros clubes como el Barça con la figura de Cruyff, el legado del Cholo lo tiene todo para perdurar en el tiempo. Del propio Atlético dependerá que así sea.

Filipe Atleti Champions

Las cuentas del Atlético para recuperarse del golpe económico de la Champions

La eliminación de la Champions League supuso un importante revés para el Atlético en lo deportivo y también en lo económico, una competición que en los últimos cuatros años (cuando siempre alcanzó al menos los cuartos de final) reportó unos 225 millones de euros para el club en forma de ingresos. El frenazo que supone haber caído en la fase de grupos es evidente. Contabilizando el ‘market pool’ (cantidad variable repartida al final de la competición en función del mercado televisivo), el club rojiblanco pasará de los 60,6 M€ ingresados por llegar a las semifinales del torneo el pasado curso a percibir 35 M€, 10 ‘kilos’ menos de lo que la entidad tenía presupuestado para esta campaña.

Un daño reparable

La Europa League sólo abre la posibilidad de recuperar parte de lo perdido, ya que a nivel económico se trata de una competición bastante inferior a la Liga de Campeones. En caso de proclamarse campeones en Lyon el próximo 16 de mayo, los colchoneros sólo se habrán asegurado unos ingresos extra de 10 M€, una cantidad inferior a lo que se cobra en la Champions por superar los octavos de final.

No obstante, al Atlético le queda en LaLiga su baza más importante, donde terminar en la segunda o tercera plaza de la clasificación puede suponer una diferencia de hasta 25 M€ en ingresos televisivos. Actualmente, los de Simeone ocupan el segundo puesto nueve puntos por encima del Valencia, su perseguidor más inmediato. Sólo en caso de finalizar así el campeonato sin necesidad de hacerse con la Europa League, los rojiblancos se habrán asegurado prácticamente los mismos ingresos por retransmisiones televisivas que la temporada pasada: 160 M€. La remontada económica todavía está al alcance.

A las puertas del club de los 300

Según el informe anual de Deloitte que establece los clubes europeos con mayores ingresos, esta parcela derivada de los derechos de televisión es la que tiene un mayor peso en la economía del Atlético, hasta un 59% de sus ganancias, las cuales ascendieron a 274 M€ durante la pasada temporada. La entidad colchonera percibió 70,5 M€ (26%) en ingresos comerciales y otros 41 M€ (15%) en los días de partido. La previsión es que el club también crezca en estos dos últimos apartados tras la mudanza al Wanda Metropolitano de este curso, con una mayor capacidad para 68.000 espectadores.

Según el citado documento, el Atlético fue el decimotercer equipo de Europa a nivel de ingresos en el pasado ejercicio, igualado con otros clubes deportivamente inferiores como Leicester City (271 M€) e Inter (262 M€) y muy lejos del podio ocupado por Manchester United (676 M€), Real Madrid (675 M€) y Barça (648 M€). Pese a todo, las ganancias de los colchoneros no han parado de crecer temporada tras temporada, quienes por 2014 sólo ingresaban 120 M€. En el club tienen fijado desde hace tiempo el objetivo de acceder al denominado ‘club de los 300’, el integrado por los equipos que se aseguran los 300 millones de euros por ejercicio y tienen acceso a los grandes patrocinios. Una vez alcanzado este estatus, es muy difícil abandonarlo, de ahí la importancia que tiene para los rojiblancos mantener el nivel competitivo de las últimas campañas para seguir aumentando los ingresos.

Ingresos del Atlético entre 2013 y 2017 (FUENTE: DELOITTE)

Ingresos Atlético

Distribución de los ingresos del Atlético en 2017 (FUENTE: DELOITTE)

Distribución ingresos Atlético

Atleti Athletic Vrsaljko Gabi Godín

El muro de Europa

Los aficionados del Wanda Metropolitano confían en vivir una tarde sin sobresaltos contra el Copenhague en la Europa League. No sólo cuentan con el aval del 1-4 de la ida, sino también con la tranquilidad que supone tener a la mejor defensa del continente. Con 9 goles encajados en LaLiga, ningún otro equipo de las grandes ligas europeas (Premier League, Bundesliga, Serie A, Ligue 1 y LaLiga) iguala la muralla defensiva del Atlético. El club que más sigue de cerca a los de Diego Pablo Simeone en este aspecto es el Barça con 11 tantos en contra. Mucho más lejos se encuentran los líderes defensivos del resto de campeonatos: Nápoles, Juventus (ambos con 15 goles encajados), Bayern (18), Manchester United y PSG (19).

Factor Oblak

Los rojiblancos han dejado su portería a cero en 16 de los 24 partidos disputados en el torneo doméstico. Es decir, que sólo reciben goles en uno de cada tres encuentros. Gran parte del secreto reside en una línea defensiva que apenas permite disparos que vayan entre los tres palos. En las últimas diez jornadas, el cuadro colchonero sólo ha concedido 23 remates a portería, lo que supone una media de poco más de dos por choque. La consecuencia es evidente: a los del Cholo se les puede marcar uno, pero de ahí es muy difícil pasar a poco que tengan un día normal. Sólo el Girona en la primera jornada de LaLiga (2-2), el Sevilla en Copa (1-2 y 3-1) y el Chelsea en la Champions (1-2) han podido conseguirlo este curso.

Si a esa férrea retaguardia se suma el guardameta más seguro del continente, un Jan Oblak que salva el 88% de los tiros que recibe, la tarea se vuelve casi imposible para los rivales. Especial mención merece lo del esloveno, quien desde que está en el Atlético suma más partidos dejando su portería a cero (84) que goles recibidos (83). Para acordarse de la última vez que el ‘13’ recogió el balón de las redes, hay que remontarse al partido contra el Girona de hace un mes. Hay que recordar que fue Miguel Ángel Moyá quien no pudo evitar el tanto marcado por el Copenhague en la ida del cruce de Europa League, por lo que Oblak mantiene intacta su racha de imbatibilidad.

Cifras históricas

En cualquier caso, el hecho de que la defensa del conjunto rojiblanco sea inexpugnable no es un descubrimiento a estas alturas, ya que esta virtud se extiende a toda la era de Simeone. De las cinco temporadas completas que ha vivido el Atlético con el técnico argentino en el banquillo, en cuatro terminó siendo el equipo menos goleado de LaLiga: 27 tantos recibidos en la pasada, 18 en la 2015-16, 26 en la 2013-14 y 31 en la 2012-13. La única excepción en el último lustro fue la campaña 2014-15, cuando el Barça fue el conjunto más sólido del campeonato con 21 goles en contra por 29 de los del Cholo. De seguir la tendencia actual, los colchoneros pueden pulverizar todos estos registros este curso. A estas alturas del campeonato, nunca en su historia habían concedido tan pocos goles. El único precedente equiparable es el del Deportivo de la temporada 1993-94, el cual también había encajado 9 tantos tras 24 jornadas. Indiscutible en Europa, el muro del Atlético también puede hacer historia.

Chelsea Watford

Los cinco puntos débiles del Chelsea que puede aprovechar el Barça

El Barça afronta este martes la ida de octavos de final de Champions ante un Chelsea que no pasa por su mejor época. Aunque el gran momento de forma que los clubes ingleses están exhibiendo en Champions invita a la cautela, lo cierto es que el actual campeón de la Premier ha venido mostrando puntos vulnerables de los que Ernesto Valverde debe tomar nota.

1- INCENDIO EN EL BANQUILLO

Lo primero que se necesita para competir es un marco de cierta estabilidad en el equipo. De eso ahora mismo adolece el conjunto londinense dada la delicada situación de Antonio Conte en el banquillo. El desplome sufrido en la Premier League, torneo en el que los blues han pasado de ser campeones la pasada campaña a marchar en cuarta posición a 19 puntos de la cabeza, ha generado un clima incendiario con el temperamental técnico en el foco.

2- UNA DEFENSA QUE YA NO ES INEXPUGNABLE

Si por algo destacó el Chelsea campeón de la última Premier League, fue por tener en la solidez defensiva su gran aval competitivo. Sin embargo, la sensación transmitida por los ingleses es de absoluto declive en este sentido. En el último mes, los ingleses han sufrido sendas goleadas frente a Bournemouth (0-3) y Watford (4-1) que han dejado muy retratada a la retaguardia. No es la mejor forma de encarar el choque ante Leo Messi, Luis Suárez y compañía.

3- TIENE UN PROBLEMA SERIO EN LA MEDULAR

Si hay un movimiento que puede interpretarse como el principio de todos los males del cuadro de Stamford Bridge, muchos coinciden en que ése es la salida de Nemanja Matic. El equilibrio y la sobriedad que aportaba el serbio en el centro del campo era clave en el sistema. Unas virtudes que representan todo lo contrario a las características de su sustituto en el equipo, un Tiémoué Bakayoko cuyo rendimiento está siendo todo un fiasco. Pese a todo, Conte no le retira la confianza y los problemas del equipo persisten.

4- EL GOLEADOR QUE NO ACABA DE APARECER

Otra de las grandes diferencias entre el Chelsea de la pasada campaña y el actual está en la delantera, donde Álvaro Morata llegó como relevo de Diego Costa. Sin embargo, la sombra del brasileño es larga, quien marcó 58 goles en sus tres temporadas como blue. El ex del Real Madrid empezó con buen pie pero se ha estancado en este 2018, en el que todavía no ha marcado ningún gol. Para ayudar en esa faceta ha llegado en invierno un Olivier Giroud que, si bien es un buen recurso, nunca ha sido un killer de primer nivel.

5- HAZARD-DEPENDENCIA ABSOLUTA

En un conjunto donde el desequilibrio y la creatividad existen con cuentagotas, todo pasa por las botas de Eden Hazard. Aunque el belga es un futbolista descomunal y una amenaza para el Barça, todo se desmoronará para los ingleses si no tiene su mejor día. Y ya es sabido que esta clase de futbolistas no admiten grises en su rendimiento durante un partido, o brillan o pasan completamente desapercibidos. Más le vale al Chelsea que sea lo primero.

Emery Zidane

Sólo les vale la Champions

Zinedine Zidane y Unai Emery llegan al duelo de la temporada bajo lupa. En el caso del francés, los malos resultados en el resto de competiciones han dilapidado el enorme crédito que se ganó durante las últimas dos temporadas. Por su parte, el técnico de Hondarribia, pese a la buena marcha de su equipo en las competiciones domésticas, tiene la presión de guiar al PSG hacia su anhelada Champions tras el fiasco histórico de la temporada pasada contra el Barça. Sólo puede quedar uno.

Zidane sin sonrisa

No hay una explicación sencilla para encontrar los motivos del declive que el Real Madrid de Zidane ha experimentado este curso. Todas las virtudes que se destacaron de la labor del entrenador francés con la llegada de los títulos, como su cercanía a los jugadores y su revolucionaria política de rotaciones, han pasado a ser vistas como parte del problema. La decidida defensa que el galo ha hecho de su plantilla, hasta el punto de rechazar fichajes en enero, ahora es vista como una posición de debilidad al haber entregado las llaves a un grupo de futbolistas con la tripa llena de éxitos. Mientras tanto, a los teóricos suplentes, los que hace un año se comían el mundo, les tiemblan las piernas en el Santiago Bernabéu haciendo aguas en Copa.

En cuanto al apartado puramente táctico, el de Marsella tampoco ha encontrado soluciones que aporten estabilidad. Como dato sintomático, hay que remontarse al mes de octubre para recordar la última racha de tres victorias consecutivas de los blancos en LaLiga. Ni el sistema con cuatro centrocampistas que brilló en el tramo final de la pasada campaña ni la clásica BBC terminan por generar unanimidad. Entre tanto, el equipo ha perdido el gancho en ataque y concede fácilmente ocasiones a los rivales. Por si fuera poco, a Zidane también se le achaca una nula capacidad de improvisación en los cambios. Todo sea que la famosa metamorfosis europea que ha caracterizado históricamente a los blancos dé la vuelta a todos estos problemas, pero las sensaciones en el día a día difícilmente han podido ser peores.

Enigma Emery

El Real Madrid se enfrenta a un rival del que poco se sabe sobre su estilo, y no por desinterés, sino porque es algo difícil de descifrar. El PSG es ante todo el equipo del tridente formado por Neymar, Cavani y Mbappé, con todo lo que conlleva a nivel positivo y negativo. El gigante francés aplasta a los modestos de su campeonato, pero también da síntomas de fiarlo todo a la pegada de los de arriba. Frente a un rival de mayor exigencia, está por ver si Emery ha edificado una estructura realmente sólida. Ante los diversos problemas extradeportivos que han asolado al vestuario del conjunto parisino, al entrenador vasco se le ha reducido a una suerte de gestor de egos. El estratega táctico que ha demostrado ser a lo largo de su trayectoria ha caído en el olvido. Contra el Madrid tiene la ocasión perfecta para hacer gala de su plan, si es que lo tiene.