El Barça se serena en defensa

Con la victoria por 0-4 ante el Eibar, van 3 partidos consecutivos en los que el Barça no recibe ningún gol. Aunque no se trate de algo extraordinario, el dato sí reviste cierta importancia para el conjunto de Luis Enrique, que hasta entonces no había sido capaz de encadenar una racha similar dejando su portería a cero. Las sensaciones transmitidas por el equipo blaugrana han corroborado esa sensación de solidez defensiva.

Tan sólo en el encuentro de Ipurúa se hizo alguna concesión más de la cuenta, donde el Eibar llegó a disparar 6 veces a puerta y otras tantas fuera. Pese a todo, la inédita pareja de centrales formada por Umtiti y Mathieu aguantó el tipo ante el arreón de los locales. Mucho menos se había sufrido en los duelos anteriores frente a Real Sociedad y Las Palmas, en los que los culés apenas sufrieron ocasiones claras y sólo recibieron un remate entre los palos en 180 minutos.

De continuar esta mejoría, el Barça estará consiguiendo solucionar su principal carencia. Aunque la cifra de 17 goles recibidos en Liga no es alarmante (de hecho, el Real Madrid lleva los mismos), actuaciones concretas como las de Balaídos (4-3), Etihad Stadium (3-1) y Anoeta (1-1) mostraban a un equipo excesivamente vulnerable en la retaguardia, un problema ante el que Luis Enrique parece estar dando con la tecla.

La presión está siendo clave

No por casualidad, la mejoría en la presión ha sido palpable en las últimas actuaciones del conjunto blaugrana. El ajuste en esta labor se preveía fundamental para que los culés recuperasen su mejor nivel, ya que el Barça de la última década nunca ha sido un equipo concebido para replegar en su propia área. Los culés han adelantado líneas y defienden con un 4-4-2 en el que Neymar –o Arda Turan en su defecto– se está mostrando más implicado en las tareas sin balón.

El propio Luis Enrique explicó la importancia de este aspecto en la rueda de prensa previa al encuentro de Ipurúa: “Los equipos que nos dedicamos a presionar dependemos de todos los jugadores. Si no, el rival nos puede poner en apuros. Para conquistar títulos hay que compensar el trabajo con o sin balón. Los hemos ganado porque hemos equilibrado los dos aspectos”.