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Los 5 motivos por los que el Chelsea puede convertirse en una trampa mortal para el Barça

El Barça tratará de resolver el miércoles su pase a los cuartos de final de la Champions League recibiendo al Chelsea en el Camp Nou. Aunque el 1-1 de la ida puede parecer tranquilizador para los culés, la cita tiene todos los visos para convertirse en un partido trampa, sobre todo si los de Valverde no se percatan de ello.

La piel de cordero les sienta fenomenal

Si hay un equipo que en la última década ha ganado la Copa de Europa en condiciones inauditas, ese fue sin duda el caso del cuadro londinense en 2012. Tras varios intentos sin éxito, los blues terminaron proclamándose campeones en el que parecía su peor año con diferencia, cuando nadie les daba por favoritos. Y es que hay que recordar que aquel mismo conjunto acabó sexto en la Premier League con relevo en el banquillo de por medio. El técnico Roberto Di Matteo, actualmente en la cola del paro, puede presumir de haber ganado la competición más deseada. Un hombre que pasaba por ahí tras la destitución de André Villas-Boas en marzo. Este año tampoco les va muy bien en liga, fuera de los puestos de Champions y con Antonio Conte tambaleándose en su cargo.

Un precedente muy similar

Aquella misma campaña en la que el Chelsea se proclamó campeón de la máxima competición continental, el apeado en semifinales fue curiosamente el Barça en una eliminatoria cuya vuelta se disputó en el Camp Nou. El todopoderoso equipo de Guardiola perdió 1-0 en Stamford Bridge y llegó a remontar momentáneamente en el Camp Nou al ir venciendo por 2-0 y con un jugador más por la expulsión de John Terry a los 37 minutos. Fue entonces cuando la trampa se manifestó en todo su esplendor con un gol de Ramires que volvía a clasificar a los ingleses. Tras una segunda mitad de asedio desesperado por parte del cuadro blaugrana, Fernando Torres dio la puntilla en el descuento poniendo el 2-2 definitivo.

En la Champions pasan cosas raras

Si se han visto partidos como el citado anteriormente es porque la Copa de Europa no se rige por patrones normales, una competición que en ocasiones no se atiene a la lógica y en la que los pequeños detalles pueden ser más decisivos que en cualquier otro torneo. Sin ir más lejos, sólo así se explica lo ocurrido en estos octavos de final durante el cruce entre Tottenham y Juventus. De los 180 minutos de eliminatoria, puede decirse sin ánimo de exagerar que los ingleses fueron muy superiores en 165. Sin embargo, a los italianos les bastó con su arrollador inicio en el Juventus Stadium (2-0 se llegaron a poner en un partido que acabó 2-2) y cinco minutos de inspiración en la vuelta para terminar clasificándose. Lo dicho, en la Champions se suelen ver cosas muy extrañas.

La ida sirve como advertencia

Por mal que pueda parecer que esté el Chelsea, en el partido de ida se pudo comprobar que la diferencia real entre blues y blaugranas no es tanta como mucho creen. Los de Valverde tuvieron que acabar dando las gracias al empatar en su única ocasión ante un rival que se adelantó en el marcador y disparó dos veces al poste. Aunque muchos tildaron de rácano al planteamiento de Conte, los hechos fueron los hechos. Si el Barça vuelve a regalar espacios en el Camp Nou, puede llevarse un disgusto.

Cruzando los dedos por Iniesta

Otro factor que se antoja crucial para el Barça es la presencia o no de Andrés Iniesta en la cita europea. El manchego se lesionó del bíceps femoral de la pierna derecha en el choque contra el Atlético y los pronósticos iniciales eran muy poco optimistas al respecto. Sin embargo, ha acelerado durante los últimos días en su recuperación y su participación no está ni mucho menos descartada. En caso de que finalmente no llegue, André Gomes se postula como su posible sustituto. Para echarse a temblar.