Zidane

Los 4 grandes errores que condenan a Zidane

Zinedine Zidane queda como el gran señalado de la debacle madridista en Copa del Rey. El técnico francés ha colmado el vaso insistiendo en una serie de errores que vienen de lejos y otros de carácter puntual que le han costado la eliminatoria ante el Leganés.

Defender lo indefendible

Pese a que los avisos durante la temporada han sido reiterados, Zidane siempre ha insistido en no cambiar el rumbo y defender a muerte al vestuario, hasta el punto de descartar cualquier llegada en el mercado de invierno. Ha sido ese mismo grupo de jugadores el que ahora ha dejado en evidencia el galo. En lugar de tomar decisiones consecuentes con los errores cometidos durante el curso, se ha empeñado en regresar a un pasado que en cuestión de pocos meses ha quedado muy lejano. Tanto en la vida como en el fútbol, la nostalgia no suele ser la solución.

La convocatoria y el once, dos tiros en el pie

Puede llegar a ser comprensible que algunos pesos pesados del equipo necesitaran descanso. Sin embargo, el de Marsella traspasó la línea de la temeridad al no incluir en la convocatoria a cuatro hombres fundamentales como son Bale, Cristiano, Kroos y Marcelo. Habría bastado con tenerles en el banquillo por si se daba una situación de emergencia como finalmente ocurrió tras el 1-2 del equipo pepinero. Cuando el técnico quiso echar mano de un revulsivo, vio que sólo tenía a Modric y Carvajal. Tampoco pasa desapercibido el hecho de haber insistido para la Copa en un ‘equipo B’ que durante toda la competición no había estado a la altura. Tras lo ocurrido en las eliminatorias ante Fuenlabrada y Numancia, además de la ida en Butarque, el francés no puede decir que no estaba avisado.

Sin planteamiento

En cuanto al plan que propuso Zidane para afrontar el encuentro, el problema no reside en que se equivocara, sino en que ni siquiera se sabe que es lo que buscaba. No se vislumbra sobre el campo a que juega este Real Madrid ni tampoco se aprecian determinados ajustes en función del rival. La sensación que deja la pizarra del galo es que ni siquiera mira al equipo contrario a la hora de preparar el encuentro, sino que recurre al mismo plan que le ha convertido en previsible. Una vez más, el Bernabéu vivió un tedio basado en centros y más centros (hasta 47 pusieron los blancos, sólo 5 rematados) que no fueron a ninguna parte. La antítesis de Zizou fue un Asier Garitano que vivió su noche de consagración dando un baño táctico a su adversario.

Sin respuesta

En lo que al partido se limita, el marsellés no sólo lo hizo mal de partida, sino que tampoco supo como corregir el rumbo cuando la cosa se torció. Los cambios volvieron a llegar algo tarde (al borde del minuto 70) y se parecieron a los de siempre. Cuando los blancos estaban fuera y necesitaban juego entre líneas para desarbolar el repliegue rival, la decisión no fue otra que incrementar el juego directo retirando a Isco por Mayoral. Especialmente llama la atención la obstinación del técnico madridista con retirar al malagueño: de los 23 partidos en los que ha sido titular esta campaña, ha sido sacado antes de tiempo nada menos que en 17.