A mayo con vida

Se acabaron las bromas y los experimentos con gaseosa. La Champions es el objetivo prioritario del Real Madrid. Así ha sido siempre y así debe ser por historia. El cómodo devenir en LaLiga y la debacle ya irremediable en Copa, permiten a los pupilos de Zidane volcarse con la competición europea que tantas alegrías les ha traído en los últimos años.

El Nápoles no debería ser rival en un enfrentamiento de tú a tú durante, al menos, 180 minutos, pero los blancos no deben fiarse de los equipos del segundo escalón internacional que vienen pegando fuerte y con ganas de derribar muros y hacer historia. Y vencer en el Bernabéu o dejar en la cuneta a todo un Real Madrid, es un hito que trasciende temporadas, algo que no sucede con otros equipos. Esa es la grandeza de este club.

Se escuchan muchos debates futbolísitcos sobre el juego desplegado, el momento que atraviesan algunas estrellas o las excelencias del rival. Aquí, seamos serios, lo único que importa es llegar a mayo con vida y con las esperanzas intactas de volver a levantar la ‘Orejona’ y, visto lo visto, poder hacer un doblete con LaLiga. Ni tiqui-taca ni el mejor ataque del mundo ni nada que se le parezca. Lo que suma, lo que trasciende y lo que queda en el recuerdo son los títulos. Y de eso el Madrid sabe un rato, de hecho es el que más sabe de toda Europa.

No debe jugar con fuego ni salir a especular contra un Nápoles que sabe lo que se hace y que puede poner, en cualquier momento, al equipo contra las cuerdas. Que la reciente eliminatoria copera ante el Celta sirva de lección para subsanar viejos errores y seguir mirando a los ojos a una temporada que, otra vez, puede ser histórica.