¡Cómo hemos cambiado!

Hace justo 20 años, con Jupp Heynckes en el banquillo, el Real Madrid ganaba su séptima Copa de Europa, probablemente la más celebrada de su historia. Los blancos ponían fin a una sequía de 32 años sin conquistar la máxima competición continental y entraban de pleno en la modernidad. El técnico alemán fue partícipe del logro en unas circunstancias de lo más singulares. Incapaz de hacerse con las riendas del vestuario, tal y como quedó patente con la mala trayectoria del equipo en Liga (acabando en cuarta posición), el de Monchengladbach sabía que no seguiría la próxima campaña pasara lo que pasara en la final de Ámsterdam.

Por tanto, es complicado atribuir a Heynckes un papel en el éxito de un equipo del que se dice que funcionó mediante la autogestión. El entrenador germano llegó aquel mismo curso tras dos campañas dirigiendo al Tenerife. Pasar de la mano dura de Fabio Capello a la permisividad del teutón supuso un cambio nefasto en cuanto al manejo del vestuario. Se encontró con una plantilla confeccionada a voluntad de su antecesor en el banquillo, cuyo alto nivel de calidad sólo era igualado por el de ego, y terminó devorado.

Héroe olvidado

“Era un grandísimo entrenador y mejor persona, algo que le condenó y le obligó a marcharse. El vestuario le pudo. Llegó un momento en el que reconoció que no podía manejar al grupo. Yo guardo un gran recuerdo de él. No podía, no había solución. El vestuario se impuso, no se llevaban bien y tuvimos que optar por una de las partes. No fue un error porque no había elección posible. Además, él también se fue encerrando, aislándose de todo y todos. Sé que quizás la gente no lo entendió, pero no había otro remedio”, reconoció el entonces presidente Lorenzo Sanz en declaraciones a El Confidencial. Así fue la caída en gracia del héroe olvidado del madridismo.

Caso muy distinto, por no decir opuesto, es el que vive Heynckes actualmente en el Bayern de Múnich. El técnico se ha ganado el respeto del mundo del fútbol con una trayectoria de prestigio que culminó en un histórico triplete con el Bayern en 2013. A sus 72 años, retirado en lo más alto, ha regresado como el apagafuegos del conjunto bávaro tras el mal inicio de temporada que supuso la destitución de Carlo Ancelotti. Sólo él podía ser el complicado consenso entre veteranos como Robben y Ribery y las viejas glorias de la directiva. “Es una cuestión de amor”, afirmó al volver.

Repetir el hito

El entrenador alemán ha logrado traer de nuevo la paz al club y, sobre todo, que éste compita a la altura de las expectativas. Con la Bundesliga matemáticamente conquistada y la final de Copa alcanzada, la Champions se convierte en el gran objetivo. Todo pasa por que el veterano entrenador dé con la tecla en el planteamiento para eliminar al Real Madrid, algo que ya consiguió en las semifinales que ambos equipos protagonizaron en 2012, aunque para ello hubo que llegar a los penaltis. “Son dos equipos con muchísima tradición, que aman el fútbol y presumen de dos templos de este deporte. A los jugadores les encanta jugar en estos estadios y este tipo de partidos. Es un gran duelo del fútbol europeo y ante el vigente campeón. El Real Madrid es un equipo ‘top’ con jugadores enormes, pero a estas alturas ya no hay rivales fáciles”, señaló tras conocer el emparejamiento. Heynckes aspira a consagrarse como una leyenda de los banquillos en caso de repetir el hito de hace cinco años. Esta vez también tendrá que enfrentarse a su pasado.