Una bomba de relojería

En el Real Madrid existía preocupación sobre lo que se podía encontrar en Múnich. Los alemanes comenzaron a presionar al árbitro desde el momento en el que el sorteo les deparó un nuevo enfrentamiento con el equipo de Zinedine Zidane. Un victimismo alimentado por el polémico final de partido frente a la Juventus. Hubo quien aprovechó el penalti pitado a Benatia sobre Lucas Vázquez para reabrir el debate sobre los arbitrajes al conjunto blanco en las últimas temporadas. Además, los alemanes también se acordaron de lo ocurrido la campaña pasada en el Bernabéu. Especialmente, de la expulsión de Arturo Vidal y del gol en fuera de juego que Cristiano Ronaldo anotó en la prórroga. Para ellos, un escándalo histórico.

Sigue el estado de alerta

Finalmente, el arbitraje del holandés Björn Kuipers no le jugó ninguna mala pasada al Madrid en el Allianz Arena. Y eso que los locales reclamaron hasta cuatro penaltis a lo largo del encuentro: una mano de Carvajal (el balón impactó claramente en el hombro), dos derribos del lateral a Lewandowski y una zancadilla de Ramos a Müller. Pese a todo, queda por delante todo un partido en el Bernabéu y el madridismo mantiene el estado de alerta. La máquina del fango contra los éxitos merengues sigue funcionando sin descanso y la bomba puede estallar en cualquier jugada dudosa para el colegiado.

Hasta alguien ajeno a todo lo sucedido como Pep Guardiola se sumó al linchamiento. Nada menos que para justificar la eliminación de su equipo ante el Liverpool en los cuartos de final. El entrenador catalán se quejó del trabajo del colegiado español Mateu Lahoz en el partido que se disputó en el Etihad Stadium y, además, quiso describir la importancia del árbitro en este tipo de competición haciendo un paralelismo con lo sucedido en el Bernabéu la temporada pasada ante el Bayern: “Ese tipo de acciones marcan la diferencia. El año pasado, expulsan a Vidal injustamente contra el Madrid en el momento en el que mejor estaban jugando”.

La baza arbitral del Bayern

Nada más conocerse la disputa de un nuevo clásico europeo, fue Arturo Vidal el que dejó patente el sentimiento de revancha al publicar un tuit con la imagen del sorteo acompañada por una frase: “¡¡Ahora sí carajo!!”. Y es que hay que recordar que el internacional chileno fue uno de los que no dudó en achacar al arbitraje la eliminación de su equipo la temporada pasada. “Cuando el Madrid tuvo miedo, el árbitro comenzó con su espectáculo. Nos eliminó”, afirmó tras el choque de vuelta en el Bernabéu. Aunque una lesión en la rodilla ha impedido al centrocampista del Bayern estar en el cruce ante el Real Madrid, en el campeón de la Bundesliga hay más jugadores afines a esa teoría. Joshua Kimmich no fue tan tajante como su compañero, pero dejó entrever la misma idea. “Estamos decididos a llegar a la final. El año pasado tuvimos mala suerte con el colegiado en el Bernabéu”, señaló.

Pese a la derrota por 1-2, algunos futbolistas del conjunto bávaro aseguraron haber olido sangre en el Allianz Arena y creen en sus opciones. “Este Real Madrid es absolutamente vulnerable. Necesitamos tener mentalidad asesina porque tenemos posibilidades reales”, afirmó Müller al término del partido de ida. “Creo que rara vez he visto a un Real Madrid tan débil en Múnich”, agregó el central Süle. El Bayern es consciente de que tendrá que jugar todas sus bazas en el coliseo blanco para tratar de voltear la eliminatoria. El factor arbitral sigue siendo una de ellas.