Real Madrid Bayern

Kiev pasa por el Bernabéu

Los árbitros, la vejez de los rivales, la flor de Zidane… Se acaban las argucias para desacreditar el reinado del Real Madrid en Europa y, sin embargo, ahí sigue, a un paso de alcanzar su tercera final de Champions consecutiva. ¿Puede llegar algún momento en el que el ciclo ganador se alargue tanto que hasta sus detractores se rindan a la evidencia? Quizá nunca lo averiguaremos. La Copa de Europa está llena de trampas mortales, tantas que hasta a este equipo le tocará caer tarde o temprano. El madridismo espera que ese día quede lo más lejos posible.

Ahora toca pensar en la Decimotercera, en rematar el trabajo con el Bayern de Múnich y asegurarse una plaza en la final de Kiev. Los blancos han logrado lo más difícil, que ganar la Champions parezca algo fácil. Una competición donde la Roma o la Juventus te pueden marcar tres goles y mandarte a la lona contra todo pronóstico. O lo que es peor, un torneo donde tarde o temprano toca visitar estadios como el Allianz Arena. París, Turín, Múnich… De todo eso han conseguido salir victoriosos los pupilos de Zidane dejando claro quién manda en Europa. Y sufriendo en algunos casos. Sólo faltaba.

Sin embargo, puede que el verdadero reto de este Real Madrid esté donde menos lo esperaba, en el Santiago Bernabéu. La temporada de los de Chamartín venía arrojando pistas desde el comienzo. No se les recuerdan unos números tan pobres como locales durante la última década. La vuelta de la eliminatoria contra la Juventus fue la constatación del problema. A punto estuvo de salir caro con un desastre que pudo ser histórico.

Debe servir de advertencia para la visita del Bayern. Los alemanes perdonaron en la ida y aseguran estar convencidos de conseguir la remontada. Conviene a los de Zidane dar un golpe sobre la mesa para no ir a remolque. Que se note quién juega en casa y cuál es el escenario más temido del continente. Se acabaron los traumas del pasado. El Real Madrid ya es el primer equipo de la historia con el que el gigante de Baviera pierde seis veces consecutivas. La bestia negra ahora viste de blanco.