¿Una cuestión de intensidad?

Hay que salir más concentrados y con intensidad“, fueron las palabras de Zinedine Zidane en el análisis de la derrota del Real Madrid en Mestalla. Un argumento que ya no es novedoso, pues es similar al empleado por el francés en cada pinchazo que han protagonizado los suyos este curso. Ante el hecho inusual que supone encajar dos goles en los primeros 9 minutos, la justificación esgrimida por el técnico resulta convincente a primera vista. No obstante, detrás del tropiezo de los blancos puede que haya más causas no relacionadas con dicha explicación.

Fallos individuales

En primer lugar, cabe preguntarse sobre si la responsabilidad en los goles del Valencia es colectiva e individual. Raphael Varane es el principal señalado en ambas acciones por no ser capaz de contener a Simone Zaza en el primer tanto y cometer una pérdida de balón garrafal en el segundo. En ocasiones, la intensidad de todo un equipo no está reñida con el hecho de que un fallo individual condene a todos.

La respuesta ofensiva del Real Madrid

Al conjunto madridista le pesó un marcador tan adverso de entrada. Igual de cierto es que en un campo complicado como Mestalla un sólo gol difícilmente asegura la victoria. Cuando los blancos tuvieron que arremangarse para buscar la remontada, ahí poco se pudo dudar de su intensidad, pues dominaron el partido y por momentos asediaron el área rival.

Tantas ganas le pusieron los pupilos de Zidane que quizá abusaron del juego directo. Si durante la temporada han registrado una media de 24 centros por partido (un 25% de ellos acabando en remate), en Mestalla colgaron el doble de balones al área y sólo remataron 5. Uno de ellos, el gol de Cristiano.

La lectura de Zidane en el segundo tiempo

Hasta el minuto 70 de partido, el asedio madridista al menos invitaba a creer en la remontada. Es en estos momentos, en la búsqueda de la grieta en el equipo contrario, cuando la pizarra puede marcar la diferencia. Las decisiones de Zidane probablemente fueron para mal en este caso. Despobló la medular con el cambio de Modric por Lucas Vázquez, mientras que Voro hizo todo lo contrario dando entrada a Carlos Soler y Mario Suárez. Desde entonces, el Valencia pasó menos agobios. Nada de esto tuvo que ver tampoco con la intensidad.