Aquella manita al Dream Team

Las cuentas pendientes propias del fútbol cobran todavía mayor importancia cuando se trata de una rivalidad como la de Real Madrid y Barça. Los blancos lograron sacarse una espina en el Clásico liguero que ambos conjuntos disputaron en la temporada 1994/95, cuando escenificaron el cambio de ciclo con una brutal goleada frente al ‘Dream Team’ de Johan Cruyff.

Ironías del destino, madridistas y culés se veían las caras en el Santiago Bernabéu un 7 de enero de 1995, apenas un día antes de cumplirse un año del 5-0 que los barcelonistas propinaron a los merengues. La célebre cola de vaca de Romario ante Rafael Alkorta fue la jugada que simbolizó aquella humillación. Por tanto, no cuesta entender el ambiente de revancha que se respiraba en el vestuario madridista un año después.

Cambio de ciclo

Soplaban vientos de cambio en el fútbol español. El hasta entonces inexpugnable Barça dirigido por Cruyff, campeón de las últimas cuatro Ligas, daba por primera vez síntomas de agotamiento tras la final de Champions de 1994 perdida por 4-0 frente al Milan. Un Real Madrid hambriento se encomendaba a la gestión de Jorge Valdano desde el banquillo, quien prometió a su llegada “arrebatarle al Barcelona la bandera del gusto por el buen fútbol”.

Los blancos llegaban líderes al Clásico, aunque con sólo tres puntos de diferencia sobre los blaugranas. Era el momento de abrir brecha y demostrarle al ‘Dream Team’ que su momento se había terminado. Lo que pocos imaginaron fue la holgada diferencia que se vio sobre el césped del Santiago Bernabéu. Los locales presentaron un once formado por Buyo, Quique, Hierro, Sanchís, Lasa, Luis Enrique, Milla, Laudrup, Amavisca, Raúl y Zamorano. Los culés salieron con Busquets, Ferrer, Abelardo, Koeman, Sergi, Guardiola, Bakero, Amor, Hagi, Eskurza y Stoichkov.

Zamorano torpedeó al Barça

El encuentro tuvo claro dueño desde que la pelota echó a rodar. El cuadro merengue no sólo se mostró más ambicioso en cada disputa, sino que practicó ese fútbol de alto nivel prometido por Valdano. Sin embargo, hacía falta culminar en los últimos metros, y para eso era la noche de Iván Zamorano. El delantero chileno apenas necesitó 40 minutos de partido para firmar un hat-trick que hizo que el 3-0 campeara en el marcador al descanso. A la voracidad del chileno se unió la clase de Michael Laudrup, quien dio un recital ante el equipo que hace unos meses descartó su renovación.

No menos sorprendente fue el autor del cuarto tanto de la noche, un Luis Enrique que haría el camino inverso al de su compañero danés un año después. La  ‘manita’ se encargó de cerrarla el argentino José Emilio Amavisca empujando a placer una asistencia de Zamorano. La vendetta se había consumado. Cruyff no pudo ser más contundente al término del choque: “Se ha jugado sin ilusión, y en la primera mitad nuestro juego ha sido de atontados”. Pese a todo, el holandés no fue capaz de relanzar a los culés, que acabaron cediendo el testigo a un Real Madrid que meses más tarde se proclamó campeón de Liga.