Real Madrid años 80

“Noventa minuti molto longo”

La mística del Real Madrid en Europa le debe mucho a las dos remontadas que protagonizaron los blancos contra el Inter en 1985 y 1986

La frase se la dijo Juanito a un jugador del Inter nada más caer derrotado el Real Madrid por 2-0 en Milán: “Noventa minuti en el Bernabéu son molto longo”. Así es como el mítico delantero malagueño apelaba al pánico escénico que sentían los rivales europeos al visitar el coliseo blanco, cuya imponente mística alcanzó su máximo apogeo precisamente en aquellos años. En esa Copa de la UEFA de la temporada 1984-85, los blancos ya habían protagonizado en octavos una de sus apoteósicas remontadas volteando un 3-0 contra el Anderlecht, al que derrotaron por 6-1 en Concha Espina.

El 24 de abril de 1985, el conjunto madridista se disponía a agrandar esa leyenda en la vuelta de las semifinales del torneo. Miguel Ángel, San José, Salguero, Stielike, Camacho, Chendo, Gallego, Míchel, Pineda, Santillana y Valdano fueron los once elegidos por el técnico Luis Molowny, el interino que tomó las riendas del equipo por enésima vez tras la destitución de Amancio Amaro. Como se comprobó en la ida, aquel Inter era también un rival muy digno de respetar, cuyo once en el Bernabéu estuvo formado por Zenga, Baresi, Marini, Bergomi, Mandorlini, Sabato, Brady, Pasinato, Cucchi, Altobelli y Rummenige.

Juanito no se equivocó

Pero los italianos no sólo se enfrentaban al imponente ambiente del feudo merengue, también lo hacían a la bestia negra que ya les marcó y eliminó en semifinales de la Copa de Europa 1980-81 y en los cuartos de final de la Recopa 1982-83. Ese era Carlos Santillana, quien a los 13 minutos bajó con la cabeza un envío de Chendo y, en medio del tumulto que se formó en el área, logró empujar el balón para hacer el primer gol. El delantero cántabro fue de nuevo providencial al borde del descanso con su acción ganadora por excelencia, un poderoso salto con el que se elevó sobre la defensa para cabecear un balón colgado por San José que entró pegado al poste. En el segundo tiempo, fue el turno para un joven futbolista que se había asentado en el primer equipo aquella misma campaña. No era otro que Míchel, quien aprovechó un balón suelto en el borde del área para sacarse un impecable disparo raso con el que batió a Zenga. Con la remontada conseguida, el 3-0 ya no se movería hasta el pitido final. El Madrid tampoco fallaría en la final a doble partido contra el Videoton húngaro volviendo así a levantar un título europeo casi 20 años después.

El Madrid volvió a hacerlo

El destino quiso que ambos clubes repitieran el mismo enfrentamiento y guión la temporada siguiente. Otra vez en semifinales de Copa de la UEFA. Otra vez con el Real Madrid cayendo en el Giuseppe Meazza –3-1 en esta ocasión– y obligado a tirar de la épica de Chamartín. A diferencia del anterior curso, la presencia de Emilio Butragueño y Hugo Sánchez suponía aún más dinamita ofensiva. Pese a la salida en tromba de los blancos, el 1-0 no se produjo hasta los últimos minutos del primer tiempo con un penalti transformado por el citado delantero mexicano. A los 64 minutos, un cabezazo de Gordillo suponía el gol que clasificaba provisionalmente al cuadro de Molowny, pero aquella noche los italianos iban a vender su piel más cara, quienes inmediatamente hacían el 2-1 también desde los once metros. Necesitaba el Madrid otro gol para empatar la eliminatoria y éste llegaría por medio de Hugo Sánchez de nuevo desde el punto fatídico. Y en la prórroga hizo su aparición –quién sino– Santillana para firmar un doblete y establecer el definitivo 5-1. Otra vez lo habían hecho. Otra vez se impusieron los blancos en la final, en este caso ante el Colonia, para levantar su segunda Copa de la UEFA consecutiva. Así se forjó una parte importante del ADN del Real Madrid en Europa.