Robert Lewandowski bayern

Lewandowski, el eterno deseado

Los rumores que sitúan a Robert Lewandowski en el Real Madrid la próxima temporada cobran más fuerza que nunca, justo cuando los blancos vuelven a cruzarse con el Bayern de Múnich en Europa. Ni siquiera en el propio club alemán han ocultado los deseos de su goleador. “Si Lewandowski se lamenta de nuestra gira asiática, debe saber que el presunto equipo de sus sueños, el Real Madrid, este verano ha estado de viaje 24 días en zonas de calor, el doble que nosotros. No es la primera vez que Robert habla mal de nuestro club. Ya sabe cuando acaba su contrato y, desgraciadamente para él, no hay cláusula de liberación”, llegó a afirmar un enfadado Karl-Heinz Rummenigge el pasado verano.

Último tren a Madrid

Según publicó recientemente el diario alemán Sport Bild, el ariete polaco ya comunicó a sus compañeros su deseo de fichar por el club blanco en el próximo periodo de mercado. Sus últimos movimientos han ido encaminados a esa dirección. El pasado mes de febrero rompió con su agente hasta entonces, Cezary Kucharski, para pasar a ser representado por Pini Zahavi. Una decisión que se ha interpretado como una clara llamada a las puertas del Santiago Bernabéu, pues es sabido que el intermediario israelí mantiene una fluida relación con el Real Madrid.

La floja temporada de Karim Benzema abre la veda para que el equipo de Chamartín busque un nuevo ‘9’. El delantero nacido en Varsovia sabe que puede ser su último tren y no lo piensa dejar pasar. Entre tanto, la postura del Bayern ha sido cerrarse en banda a cualquier posibilidad de que Lewandowski cambie de aires. “Nadie puede fichar un jugador del Bayern de Múnich contra la voluntad del Bayern de Múnich. Apuesto cualquier cosa a que Robert estará con nosotros el año que viene”, señaló recientemente Rummenigge sobre los rumores.

Más goleador que nunca

Pese a todo, la incertidumbre sobre su futuro no ha repercutido para nada en el rendimiento del jugador polaco. De hecho, esta campaña está registrando su mejor promedio anotador con un tanto cada 87 minutos. A sus 29 años, está en el mejor momento de su carrera y aspira a ganar la Champions League que tanto se le ha resistido. Hay que recordar que ya disputó la final de la máxima competición continental en la temporada 2012/13, cuando aún militaba en las filas del Borussia Dortmund, título que precisamente le arrebató el Bayern.

Muy recordada es también su actuación contra el Real Madrid en las semifinales de aquella edición del torneo, cuando llegó a firmar un póker goleador en el Signal Iduna Park que dejó casi sin opciones a los de Chamartín. Tampoco se quedó sin marcar la última vez que visitó el Bernabéu en la vuelta de los cuartos de final de la temporada pasada, aunque en este caso fue desde el punto de penalti. El ‘9’ del conjunto bávaro se perdió la ida de aquella eliminatoria por una lesión en el hombro derecho, mientras que tuvo que jugar tocado el choque de vuelta. Llega con ganas de resarcirse y de demostrar a los blancos que es el ‘killer’ que tanto necesitan.

Heynckes Matthaus Bayern

1988: El Madrid tumba al gigante

“Hay que acabar con el mito de la historia”. Así de contundente se mostró Emilio Butragueño en la víspera de la eliminatoria de cuartos de final de la Copa de Europa que Real Madrid y Bayern de Múnich afrontaron en 1988. El Buitre hacía referencia al mal bagaje de los blancos en sus anteriores enfrentamientos contra el gigante de Baviera, ante el que ya habían caído eliminados la temporada anterior y en 1976. Su historial de enfrentamientos era corto pero intenso, señal de que la rivalidad entre ambos clubes estaba llamada a derivar en lo que hoy ya se conoce como el clásico europeo.

El primer cruce quedó marcado por el famoso incidente protagonizado por el aficionado que pasó a ser conocido como ‘El Loco del Bernabéu’, quien saltó al césped para intentar agredir al árbitro y a ‘Torpedo’ Müller. Tampoco hubo paz en amistosos como el de la pretemporada de 1980, cuando el conjunto alemán (mucho más rodado físicamente) humilló sin piedad al Madrid con un escandaloso 9-1. Al año siguiente, también se lió en el Trofeo Bernabéu, en un duelo entre Bayern y Dinamo Tiblisi, encuentro que terminó con los jugadores muniqueses abandonando el campo antes de tiempo tras las expulsiones de Karl-Heinz Rummenigge, Paul Breitner y Uli Hoeness, el primero de ellos por dedicar gestos obscenos a la grada.

¡Heynckes ya entrenaba al Bayern!

La última tuvo lugar en la eliminatoria de 1987, recordada por el pisotón de Juanito a la cabeza de Lothar Matthäus tras una durísima entrada del alemán sobre Chendo. Un año después, en el conjunto blanco eran conscientes de que tenían que ser más inteligentes que sus rivales a la hora de moverse en el fango. “Ellos saben cómo se perdió la eliminatoria del año pasado, y no fue a base de fútbol, porque ningún equipo demostró ser superior al otro. Nosotros caímos por cosas extradeportivas, y por eso los jugadores quieren revancha”, señaló el técnico Leo Beenhakker al respecto.

En uno de esos sorprendentes guiños del destino, resulta que el entrenador de aquel Bayern no era otro que Jupp Heynckes, quien esa misma temporada tomó el testigo del mítico Udo Lattek. La eliminatoria pudo quedar sentenciada en el partido de ida disputado sobre la nieve del Olímpico de Múnich, cuando el Madrid llegó al minuto 85 perdiendo por 3-0 y logró recortar distancias con dos postreros goles de Butragueño y Hugo Sánchez. El Bernabéu dictaría sentencia, que no era poco.

Con su propia medicina

Aquella noche del 16 de marzo de 1988, el coliseo blanco presentó un ambiente de gala para ayudar a los suyos a conseguir el gol que diese la clasificación. Como muestra de la importancia de la cita, cabe señalar que la recaudación fue de 250 millones de pesetas, récord del fútbol español por entonces. El once del Real Madrid estuvo formado por Buyo, Chendo, Camacho, Sanchís, Tendillo, Gordillo, Gallego, Jankovic, Míchel, Hugo Sánchez y Butragueño. Aunque los merengues comenzaron nerviosos, no tardaron en recuperar la compostura e imponer su autoridad a los 26 minutos con un lanzamiento de falta de Jankovic que supuso el 1-0. Míchel haría el segundo antes del descanso tras rematar en el segundo palo un excelente centro de Gordillo. El partido estaba donde querían los locales y, ya en el segundo tiempo, Hugo Sánchez se encargó del resto dándole a los alemanes su propia medicina. El mexicano desestabilizó a todo el Bayern tras clavar los tacos en la cadera del guardameta Pfaff, con quien se las había tenido durante todo el partido. A partir de entonces, el equipo bávaro se olvidó definitivamente de jugar al fútbol y nunca puso en riesgo la clasificación del cuadro madridista. Había caído la bestia negra.