Diego Costa Thomas Atlético

Sólo hay un campeón

Es buen momento para recordar el famoso discurso que Luis Aragonés dio a los jugadores del Atlético en la víspera de la final de Copa ganada en 1992. Los rojiblancos se medían al Real Madrid en el Santiago Bernabéu y el Sabio de Hortaleza, tras la charla táctica, dijo lo siguiente : “¿Lo han entendido? ¿Sí? Pues esto no vale para nada. Lo que vale es que sois mejores y que estoy hasta los huevos de perder con estos, de perder en este campo. Lo que vale es que sois el Atlético de Madrid y hay 50.000 que van a morir por vosotros. Hay que morir por ellos, hay que salir y decir en el campo que sólo hay un campeón y va de rojo y blanco”.

26 años después, los colchoneros se juegan otro título ante un rival que se sentirá más arropado al disputarse la final en suelo francés. Sin embargo, no hay ‘peros’ que valgan, y menos tratándose de este Atlético, que posiblemente atraviesa la mejor etapa de su historia. Con esta final, van once disputadas desde 2010 y pueden ser ocho títulos si se termina conquistando la Europa League. Con esta competición empezó todo y con ella se puede estrenar a lo grande la nueva etapa en el Wanda Metropolitano. En una temporada plagada de todo tipo de dificultades, lo que ha vuelto a lograr Diego Pablo Simeone es para hacerle una estatua.

Los rojiblancos llegan a la final como favoritos, algo debido sobre todo a su experiencia en este tipo de lances. Pero ojo a esa arma de doble filo. El Olympique de Marsella también cuenta con una gran historia y no se llega por casualidad a una final de estas características. Llevan jugando esta competición desde el mes de julio, están hambrientos de éxito y disponen de gente con calidad y desparpajo en los últimos metros. Lo suficiente como para poder dar un disgusto a cualquier equipo.

Será necesaria la versión del Atlético de sus mejores noches, la del equipo que defiende cada metro en el campo con uñas y dientes. Habrá que tirar de la jerarquía de Godín, el liderazgo de Gabi, la potencia de Saúl, la garra de Costa, la calidad de Griezmann… incluso puede que algún milagro de San Oblak. Y si por cualquier razón la cosa se tuerce en algún momento, recuerden lo que dijo el Zapatones.

1970: ¡Luis, Luis, Luis!

La noche del 5 de noviembre de 1970, el Atlético escribió uno de los capítulos más brillantes de su historia en Europa. Los rojiblancos recibían al Cagliari en los octavos de final de la Copa de Europa con la obligación de remontar el 2-1 de la ida. El equipo italiano, pese a no contar con un glorioso pasado en líneas generales, en aquel momento atravesaba su etapa de mayor esplendor habiéndose proclamado campeón de la Serie A durante la temporada anterior. Para hacerse una idea, cuatro de sus futbolistas –Riva, Domenghini, Cera y Albertosi– habían sido los pilares de la selección de Italia que meses antes fue subcampeona del Mundo en México, un combinado al que sólo pudo tumbar el mítico Brasil de Pelé y compañía.

Ambiente de revancha

La talla del rival de los colchoneros quedó de manifiesto en la ida del cruce disputada en Cerdeña, donde los locales acogotaron al conjunto entrenado por Marcel Domingo con goles de Gori y Riva. Afortunadamente, Luis Aragonés salvó los muebles en la recta final del choque con un tanto que daba esperanza de cara al partido de vuelta. Al margen del resultado, el juego al límite de los italianos y la permisividad del árbitro caldeó todavía más los ánimos. Esa atmósfera de revancha, junto con la decisión del presidente Vicente Calderón de que socios y abonados tuvieran entrada gratuita, dio lugar a que el Estadio del Manzanares presentase un espectacular ambiente para ayudar a los suyos a voltear la eliminatoria.

Aquel Atlético tenía uno de los mejores equipos de su historia, algo comprobable sólo con ver la alineación que presentó para aquella cita, formada por Rodri, Melo, Martínez Jayo, Iglesias, Calleja, Luis Aragonés, Adelardo, Irureta, Alberto, Ufarte y Gárate. Por su parte, el Cagliari debía sobreponerse a la baja de su estrella, ‘Gigi’ Riva, quien a día de hoy sigue siendo el máximo goleador histórico de la Azzurra. Como era de esperar, los italianos plantearon un partido ultradefensivo para tratar de aguantar la mínima ventaja con la que partían.

La noche de Luis Aragonés

Los jugadores rojiblancos gozaron de la iniciativa del encuentro por pura renuncia del rival, pero la tarea de resquebrajar el muro adversario se antojaba mucho más complicada. Fue ahí donde apareció Luis Aragonés para protagonizar una de las mejores actuaciones que se le recuerdan como futbolista. A los 33 minutos, tras una sucesión de balones colgados en el área visitante, el de Hortaleza recogió un rechace y se sacó un inapelable disparo con el exterior para abrir el marcador. El tanto clasificaba al cuadro colchonero, pero no daba ninguna tranquilidad. Los italianos siguieron priorizando no conceder y aprovechar alguna ocasión que se les presentara. Hubo suspense hasta que, a los 76 minutos, Tomasini derribó a Ufarte dentro del área. Penalti y roja al infractor por patear el balón cuando ya estaba colocado sobre el punto de castigo. Luis no perdonó y el Atlético se veía 2-0 y con un hombre más. El Cagliari salió de la cueva para buscar un tanto que al menos forzara la prórroga, ya no le quedaba otra. Todas sus opciones se difuminaron con el tercer gol de Luis tras una excelente jugada de Gárate. Quedaba un minuto por delante y los visitantes se retiraron al vestuario en pleno festival de la grada. El colegiado Mr. Jones les obligó a volver al césped para disputar lo que restaba de encuentro. Entonces sí, el Atlético puso punto y final a una noche para el recuerdo.

Atleti Manchester United 3-0

El Calderón tuvo un sueño

Entre las grandes noches europeas que se vivieron en el Vicente Calderón, está sin duda la que Atlético y Manchester United protagonizaron hace 27 años en la Recopa

El 23 de octubre de 1991, Atlético y Manchester United se veían las caras en el que era el duelo estrella de los octavos de la Recopa de Europa. Ambos conjuntos accedieron al torneo tras proclamarse campeones de Copa el anterior curso y marchaban líderes en sus respectivas ligas. Por si fuera poco, el equipo dirigido por el mítico Alex Ferguson llegaba con la vitola de vigente campeón, título que consiguió al imponerse por 2-1 al Barça de Johan Cruyff en la final. Pese a todo, el respeto de los ingleses a los rojiblancos era máximo, conscientes de que el emparejamiento tenía el nivel de final adelantada.

“Ojalá no nos hubiéramos enfrentado con el Atlético hasta la final. No nos apetece un rival tan fuerte ahora”, fueron las palabras de Bryan Robson en la previa del choque. Además del citado centrocampista galés, aquel Manchester United también contaba con otras figuras reconocidas como Peter Schmeichel y Mark Hughes, además de un joven Ryan Giggs que apenas iniciaba su meteórica trayectoria. Pese a contar con semejante elenco de jugadores, Ferguson se vio obligado a improvisar una alineación de circunstancias debido a que la normativa de la UEFA sólo le permitía alinear a tres futbolistas extranjeros (considerando también tales a los irlandeses, escoceses y galeses por ser de federaciones distintas). Los Red Devils ya sufrieron en la anterior ronda llegando a la prórroga para poder eliminar al modesto Athinaikos griego (0-0 y 2-0). Por su parte, el Atlético aplastó al débil Fyllingen noruego al imponerse por 0-1 en la ida y 7-2 en la vuelta.

Luis ganó la partida a Ferguson

Los colchoneros contaban con un equipo que no tenía mucho que envidiar al de sus rivales, comandados por Bernd Schuster en la medular, con Paulo Futre y Manolo integrando un ataque explosivo, además de un seguro en la portería como Abel Resino, quien unos meses antes firmó un histórico récord al acumular 1.275 minutos sin encajar un gol (todavía hoy nadie ha podido igualarlo en Liga). Todos ellos estaban dirigidos por otro genio de los banquillos como Luis Aragonés, quien hizo una lectura perfecta del rival y del encuentro. “Ellos se cierran muy bien. Si entramos por la banda, bien con desdoblamientos de los laterales, bien con cambios de juego, tendremos muchas posibilidades de ganar porque es su punto débil, por donde dejan huecos. Si lo hacemos por el centro o por arriba, sería una barbaridad”, afirmó durante la víspera.

Al margen de lo deportivo, la previa estuvo marcada por la polémica en torno a la emisión del partido, ya que Jesús Gil prohibió el acceso a las cámaras alegando que TVE tenía que pagar 125 millones de pesetas por su retransmisión. Por todo ello, los espectadores no pudieron asistir desde sus casas al increíble ambiente que presentó el Calderón aquella noche. Abel, Tomás, Ferreira, Juanito, Solozábal, Soler, Vizcaíno, Schuster, Manolo, Moya y Futre fueron los once elegidos por el Sabio de Hortaleza. Por su parte, el Manchester United saltó al césped con una alineación formada por Schmeichel, Parker, Bruce, Pallister, Irwin, Robson, Phelan, Webb, Ince, McClair y Hughes. El planteamiento de los rojiblancos funcionó a la perfección, ya que el dominio de los ingleses con el balón fue inocuo ante una defensa bien plantada.

Exhibición de Futre

Los locales supieron aguantar las acometidas rivales con el cuchillo entre los dientes y esperaron el error del rival para hacer sangre. En este contexto, era partido para Futre, un puñal por la banda que desarmó el entramado de Ferguson al contragolpe. A los 33 minutos, el portugués aprovechó un descuido de la defensa rival para plantarse ante Schmeichel y batirle por el palo corto ante la pésima colocación del arquero danés. Fue una jugada indigna de la talla del conjunto mancuniano, el cual volvió a meter miedo tras el descanso encajonando a todo el Atlético en su área y estrellando un cabezazo de McClair a la madera.

Los colchoneros tuvieron esa pequeña dosis de fortuna necesaria, aunque mérito suyo fue el arreón en los minutos finales para dejar la eliminatoria prácticamente decantada. Lejos de conformarse con un 1-0 que ya valía su peso en oro, Futre hizo el segundo de la noche a los 88 minutos. El atacante ganó la espalda a la defensa en un envío largo y se zafó elegantemente de la salida de Schmeichel para marcar a placer. La cosa no acabó ahí, ya que Manolo desató nuevamente la locura del Calderón al aprovechar un rechace para poner el 3-0 definitivo. Con este resultado, poco pudieron hacer los ingleses en Old Trafford en un partido de vuelta que finalizó 1-1 (goles de Hughes y Schuster). Para ‘Teatro de los Sueños’, el del Calderón aquella noche.

Simeone

Simeone, un legado victorioso

“Ganar, ganar y volver a ganar”, era el mantra más conocido de Luis Aragonés, técnico que más veces ha dirigido al Atlético a lo largo de su historia con 612 partidos en el banquillo colchonero. Diego Pablo Simeone ha logrado que el club recupere esa mentalidad proclamándose más papista que el Papa. Y es que ni siquiera el mismísimo Sabio de Hortaleza iguala los números del entrenador argentino. Si el primero llegó a sumar 496 puntos en Liga a lo largo de sus diferentes etapas al frente del equipo rojiblanco, el Cholo ya ha superado los 500 tras su último triunfo contra el Athletic. Para ello sólo ha necesitado 236 partidos en los que ha cosechado un balance de 151 victorias (64%), 49 empates (21%) y 36 derrotas (15%).

Indiscutible Simeone

Ninguno de los 19 técnicos que a lo largo de la historia sobrepasaron los 150 triunfos en Primera igualan el porcentaje de victorias del actual entrenador del Atlético. Por detrás quedan leyendas de los banquillos como Johan Cruyff (60%), Helenio Herrera (56%) y Miguel Muñoz (53%). En este aspecto surge de nuevo la comparación con Luis Aragonés, quien ganó el 45% de sus duelos entrenando en la máxima categoría.

Ni siquiera estas extraordinarias cifras han librado a Simeone de las críticas en ciertos momentos de la temporada, convertido en víctima del nivel de exigencia que sólo él ha conseguido instaurar en el club. Si el periplo del argentino (contabilizando desde el curso 2012-13 hasta el 2016-17) se salda con una media de 82 puntos por campaña, cabe recordar que durante el lustro anterior a su llegada (desde la 2006-07 a la 2010-11) el promedio de los rojiblancos fue de 59 puntos. Todo ello por no hablar de sus éxitos en el resto de competiciones siendo la Champions League y, como consecuencia, el Mundial de Clubes los únicos títulos que no han levantado los pupilos del Cholo, y no será por no haber estado cerca.

Cimientos para el futuro

Aunque todo es mejorable, con la eliminación en Champions y Copa del Rey como lunares de la temporada, no parece que tenga sentido señalar a Simeone como el problema ni pedir su marcha basándose en que aburre a las ovejas. “Siempre digo que cuando en el club, que son los dirigentes, los jugadores, el cuerpo técnico y los aficionados, están todos unidos, siempre hay posibilidades de tener éxito. En estos seis años siempre ha sido así y tenemos que empujar para que eso no se pueda quebrar nunca y que nadie lo quiebre. El bien común es que gane el Atlético de Madrid. Creo en las famosas cuatro patas y nuestra fuerza es esa. Somos una familia y en las familias hay situaciones de conflicto, pero mientras estemos todos en la misma mesa, sostenida por las cuatro patas, todo irá bien”, señaló tras la última victoria liguera.

El técnico nacido en Buenos Aires no sólo garantiza resultados, también ha puesto los cimientos que deben sostener al equipo durante los próximos años. Al calor suyo, jugadores como Saúl, Koke, Lucas, Giménez y Thomas han ido quemando etapas hasta estar preparados para tomar el relevo de los más veteranos de la plantilla. Como sucediera en otros clubes como el Barça con la figura de Cruyff, el legado del Cholo lo tiene todo para perdurar en el tiempo. Del propio Atlético dependerá que así sea.

Fernando Torres Luis aragonés

El homenaje de Fernando Torres a Luis Aragonés tras igualar sus 368 partidos con el Atlético

Fernando Torres alcanzó en el duelo de Copa del Rey frente al Elche los 368 partidos disputados con el Atlético de Madrid, cifra con la que iguala al mítico Luis Aragonés en su etapa como futbolista. Tras el choque, el delantero colchonero publicó un emotivo mensaje en homenaje a quien fuera su técnico en el conjunto rojiblanco y en la Selección.

Un honor haber llegado al mismo lugar que quien me marcó el camino 3⃣6⃣8⃣ #EternoLuis #ForzaAtleti 🔴⚪️

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Luis Aragones

Cuando el fútbol no era tan aburridamente correcto: Luis Aragonés explica la diferencia entre una peineta y un corte de mangas

En la década de los 90 todavía podían verse cosas en el mundo del fútbol que hoy le dejarían a uno atónito. Un buen ejemplo lo representa este vídeo del gran Luis Aragonés.

“Luis Aragonés era un imbécil”

Romario ha sorprendido atacando frontalmente a quien fuera su entrenador en el Valencia, Luis Aragonés, con quien tuvo sonados enfrentamientos. El delantero brasileño ha faltado al respeto de una persona fallecida, que no puede defenderse, algo muy sucio. En una entrevista en el dominical ‘Papel’, Romario, en un turno de preguntas-respuestas rápidas, contesta qué le sugieren diferentes nombres con el siguiente resultado:

Johan Cruyff

El mejor entrenador que he tenido.

Neymar

El gran nombre del fútbol del momento.

La canarinha

Empieza a volver a parecerse a una selección.

Luis Aragonés

Un imbécil.

Pep Guardiola

El entrenador más preparado de la actualidad.

¿Un jugador que le haya superado?

¿Delantero? Nunca en la historia habrá uno mejor. Quedaré yo para el resto de la eternidad.

¿Y de las fiestas y la noche española se acuerda?

Claro, lo pasé muy bien. Siempre intento disfrutar allá adónde voy, no puede ser sólo trabajo. Pero yo no era de beber, me acuerdo bien de la paella valenciana y de los tacos.

El otro precedente que enseña el camino al Atleti: la goleada de 1977

El 4-0 de hace dos años no es el único precedente que puede inspirar al Atleti para tratar de voltear la eliminatoria. Los colchoneros ya propinaron otra humillación histórica a sus vecinos hace 40 años con Luis Aragonés en el banquillo

El 2 de enero de 1977, Atlético y Real Madrid estrenaban el año a lo grande en el Vicente Calderón, con un derbi que se antojaba trascendental en la lucha por el título de Liga. Los rojiblancos trataban de dar caza al líder, un Barça que se situaba dos puntos por encima. Los de Concha Espina, vigentes campeones de la competición, estaban a cuatro puntos de la cabeza y necesitaban una victoria para no desengancharse de la pelea.

Los del Manzanares trataban de reponerse a la ausencia de uno de sus goleadores más históricos, un José Eulogio Gárate que se vio obligado a colgar las botas por culpa de una extraña lesión en su rodilla provocada por un hongo. El elegido para sucederle fue el hispano-argentino Rubén Cano, delantero llegado del Elche que terminó de encumbrarse en aquel derbi. En el banquillo local se sentó Luis Aragonés, inmerso en el tercer año de su dilatadísima trayectoria como técnico.

El Atleti mató al inicio

Los madridistas tampoco iban mal en cuanto a figuras individuales, conjunto que dominó la década en el campeonato de Liga (ganó cinco de diez) con nombres como Santillana, Paul Breitner, Pirri y Vicente del Bosque. Los blancos estaban dirigidos por Miljan Miljanic, con quien ganaron un doblete en 1975 y repitieron en el torneo de la regularidad al año siguiente. No obstante, el cuadro merengue no pasaba por su mejor momento de forma y lo iba a pagar caro en aquel derbi.

Los locales entraron mucho más metidos en el partido, como quedó de manifiesto en la jugada del primer gol. Rubén Cano aprovechó la relajación rival para anticiparse en un córner y adelantar a los suyos cuando apenas transcurrían dos minutos de partido. El Atlético aguantó la ventaja mínima hasta el descanso sustentándose en la solidez proporcionada por Luís Pereira y Panadero Díaz en la defensa, mientras que Miguel Reina tampoco falló bajo palos.

Ni Luis se lo esperaba

Tras el paso por los vestuarios, llegó el momento de aprovechar la desesperación del Real Madrid para liquidar el partido. Panadero hizo el segundo en un bonito lanzamiento de falta directa en el que la pelota se coló como si de un globo se tratara. El gol hizo bajar los brazos a los visitantes, que se llevaron el tercero a los 81 minutos en otra acción obra de Rubén Cano. Bermejo, entrado en el segundo tiempo, cerró la goleada con un espectacular remate en plancha. El holgado triunfo pilló por sorpresa a Luis Aragonés, quien reconoció que “no esperaba el cuatro cero”.

Por su parte, Miljanic tuvo un humilde gesto al entrar en el vestuario rojiblanco para dar la enhorabuena a sus rivales uno por uno. Aquel encuentro marcó el signo de una Liga que se terminaron llevando los del Manzanares. El título lo certificaron precisamente en el Santiago Bernabéu en la penúltima jornada, donde les bastó un 1-1 con otro gol de Rubén Cano. Fue un año de euforia para los atléticos y depresión para los merengues, quienes acabaron la temporada en una discreta novena posición. Cosas de la rivalidad y los vasos comunicantes.