El otro precedente que enseña el camino al Atleti: la goleada de 1977

El 4-0 de hace dos años no es el único precedente que puede inspirar al Atleti para tratar de voltear la eliminatoria. Los colchoneros ya propinaron otra humillación histórica a sus vecinos hace 40 años con Luis Aragonés en el banquillo

El 2 de enero de 1977, Atlético y Real Madrid estrenaban el año a lo grande en el Vicente Calderón, con un derbi que se antojaba trascendental en la lucha por el título de Liga. Los rojiblancos trataban de dar caza al líder, un Barça que se situaba dos puntos por encima. Los de Concha Espina, vigentes campeones de la competición, estaban a cuatro puntos de la cabeza y necesitaban una victoria para no desengancharse de la pelea.

Los del Manzanares trataban de reponerse a la ausencia de uno de sus goleadores más históricos, un José Eulogio Gárate que se vio obligado a colgar las botas por culpa de una extraña lesión en su rodilla provocada por un hongo. El elegido para sucederle fue el hispano-argentino Rubén Cano, delantero llegado del Elche que terminó de encumbrarse en aquel derbi. En el banquillo local se sentó Luis Aragonés, inmerso en el tercer año de su dilatadísima trayectoria como técnico.

El Atleti mató al inicio

Los madridistas tampoco iban mal en cuanto a figuras individuales, conjunto que dominó la década en el campeonato de Liga (ganó cinco de diez) con nombres como Santillana, Paul Breitner, Pirri y Vicente del Bosque. Los blancos estaban dirigidos por Miljan Miljanic, con quien ganaron un doblete en 1975 y repitieron en el torneo de la regularidad al año siguiente. No obstante, el cuadro merengue no pasaba por su mejor momento de forma y lo iba a pagar caro en aquel derbi.

Los locales entraron mucho más metidos en el partido, como quedó de manifiesto en la jugada del primer gol. Rubén Cano aprovechó la relajación rival para anticiparse en un córner y adelantar a los suyos cuando apenas transcurrían dos minutos de partido. El Atlético aguantó la ventaja mínima hasta el descanso sustentándose en la solidez proporcionada por Luís Pereira y Panadero Díaz en la defensa, mientras que Miguel Reina tampoco falló bajo palos.

Ni Luis se lo esperaba

Tras el paso por los vestuarios, llegó el momento de aprovechar la desesperación del Real Madrid para liquidar el partido. Panadero hizo el segundo en un bonito lanzamiento de falta directa en el que la pelota se coló como si de un globo se tratara. El gol hizo bajar los brazos a los visitantes, que se llevaron el tercero a los 81 minutos en otra acción obra de Rubén Cano. Bermejo, entrado en el segundo tiempo, cerró la goleada con un espectacular remate en plancha. El holgado triunfo pilló por sorpresa a Luis Aragonés, quien reconoció que “no esperaba el cuatro cero”.

Por su parte, Miljanic tuvo un humilde gesto al entrar en el vestuario rojiblanco para dar la enhorabuena a sus rivales uno por uno. Aquel encuentro marcó el signo de una Liga que se terminaron llevando los del Manzanares. El título lo certificaron precisamente en el Santiago Bernabéu en la penúltima jornada, donde les bastó un 1-1 con otro gol de Rubén Cano. Fue un año de euforia para los atléticos y depresión para los merengues, quienes acabaron la temporada en una discreta novena posición. Cosas de la rivalidad y los vasos comunicantes.