Atletico Recopa 1986

Lyon: honor y venganza

“Lyon nos debe una”, fueron las palabras de Clemente Villaverde durante el sorteo de dieciseisavos de final de la Europa League. El gerente y consejero del Atlético hacía así referencia a la sede de la final que los rojiblancos finalmente disputarán en una ciudad de infausto recuerdo. Los hechos se remontan al 2 de mayo de 1986, cuando el equipo colchonero estaba a un partido de ganar la segunda Recopa de su historia. La expectación que generaba la posibilidad de volver a conquistar un título europeo 24 años después era evidente. 25.000 aficionados atléticos se desplazaron hasta Lyon para presenciar el encuentro, el mayor éxodo de seguidores rojiblancos para una competición internacional hasta esa fecha.

El vendaval soviético

Enfrente esperaba un rival de altura, un Dinamo de Kiev que es recordado como uno de los mejores equipos que dio el fútbol de la extinta Unión Soviética. Campeón en su país de cinco Ligas y cuatro Copas a lo largo de la década de los 80, aquella exitosa generación de futbolistas aspiraba a coronarse con un entorchado continental. No en vano, los jugadores entrenados por el ilustre Valeri Lobanovski constituían también la columna vertebral de la selección del gigante comunista. Arriba contaban con un excelso tridente formado por el talentoso Oleksandr Zavarov junto con dos Balones de Oro como Oleg Blokhin e Igor Belanov, siendo éste último galardonado aquel mismo año.

Los ucranianos habían protagonizado una trayectoria impecable en el torneo eliminando a Utrecht, Universitatea Craiova, Rapid Viena y Dukla Praha con una sola derrota en ocho encuentros. Por su parte, el Atlético apeó a Celtic, Bangor City, Estrella Roja y Bayer Uerdingen para convertirse en el tercer equipo español que disputó una final europea aquel año (el Real Madrid jugó la de la UEFA y el Barça la de Copa de Europa). Consciente del potencial del rival, Luis Aragonés preparó obsesivamente el partido durante más de una semana. El triunfo pasaba por que el juego aguerrido de los colchoneros se impusiera al fútbol total y veloz de los soviéticos.

Superados y humillados

Los rojiblancos saltaron al césped del Estadio de Gerland con un once formado por Fillol, Tomás, Arteche, Ruiz, Clemente, Julio Prieto, Marina, Landáburu, Ramos, Cabrera y Da Silva. El Dinamo formó con Chanov, Bessonov, Kutnetsov, Baltacha, Demianenko, Rats, Yakovenko, Yarenchuk, Zavarov, Belanov y Blokhin. Durante el choque, los ucranianos sencillamente volaron ante un Atlético incapaz de contenerlos. De hecho, sólo tardaron cinco minutos en adelantarse con un cabezazo de Zavarov. Según se acercaron los minutos finales, los del Manzanares dejaron espacios que fueron aprovechados por su rival para sentenciar con goles de Blokhin y Yevtushenko. “El equipo soviético fue siempre superior a un flojo rival, que causó una triste impresión incluso a sus propios seguidores y que acabó humillado precisamente con su arma favorita: el contragolpe”, señaló el cronista del diario El País. 32 años después, el honor de los pupilos de Luis Aragonés puede ser vengado por los del Cholo Simeone en el mismo escenario.

Atleti Manchester United 3-0

El Calderón tuvo un sueño

Entre las grandes noches europeas que se vivieron en el Vicente Calderón, está sin duda la que Atlético y Manchester United protagonizaron hace 27 años en la Recopa

El 23 de octubre de 1991, Atlético y Manchester United se veían las caras en el que era el duelo estrella de los octavos de la Recopa de Europa. Ambos conjuntos accedieron al torneo tras proclamarse campeones de Copa el anterior curso y marchaban líderes en sus respectivas ligas. Por si fuera poco, el equipo dirigido por el mítico Alex Ferguson llegaba con la vitola de vigente campeón, título que consiguió al imponerse por 2-1 al Barça de Johan Cruyff en la final. Pese a todo, el respeto de los ingleses a los rojiblancos era máximo, conscientes de que el emparejamiento tenía el nivel de final adelantada.

“Ojalá no nos hubiéramos enfrentado con el Atlético hasta la final. No nos apetece un rival tan fuerte ahora”, fueron las palabras de Bryan Robson en la previa del choque. Además del citado centrocampista galés, aquel Manchester United también contaba con otras figuras reconocidas como Peter Schmeichel y Mark Hughes, además de un joven Ryan Giggs que apenas iniciaba su meteórica trayectoria. Pese a contar con semejante elenco de jugadores, Ferguson se vio obligado a improvisar una alineación de circunstancias debido a que la normativa de la UEFA sólo le permitía alinear a tres futbolistas extranjeros (considerando también tales a los irlandeses, escoceses y galeses por ser de federaciones distintas). Los Red Devils ya sufrieron en la anterior ronda llegando a la prórroga para poder eliminar al modesto Athinaikos griego (0-0 y 2-0). Por su parte, el Atlético aplastó al débil Fyllingen noruego al imponerse por 0-1 en la ida y 7-2 en la vuelta.

Luis ganó la partida a Ferguson

Los colchoneros contaban con un equipo que no tenía mucho que envidiar al de sus rivales, comandados por Bernd Schuster en la medular, con Paulo Futre y Manolo integrando un ataque explosivo, además de un seguro en la portería como Abel Resino, quien unos meses antes firmó un histórico récord al acumular 1.275 minutos sin encajar un gol (todavía hoy nadie ha podido igualarlo en Liga). Todos ellos estaban dirigidos por otro genio de los banquillos como Luis Aragonés, quien hizo una lectura perfecta del rival y del encuentro. “Ellos se cierran muy bien. Si entramos por la banda, bien con desdoblamientos de los laterales, bien con cambios de juego, tendremos muchas posibilidades de ganar porque es su punto débil, por donde dejan huecos. Si lo hacemos por el centro o por arriba, sería una barbaridad”, afirmó durante la víspera.

Al margen de lo deportivo, la previa estuvo marcada por la polémica en torno a la emisión del partido, ya que Jesús Gil prohibió el acceso a las cámaras alegando que TVE tenía que pagar 125 millones de pesetas por su retransmisión. Por todo ello, los espectadores no pudieron asistir desde sus casas al increíble ambiente que presentó el Calderón aquella noche. Abel, Tomás, Ferreira, Juanito, Solozábal, Soler, Vizcaíno, Schuster, Manolo, Moya y Futre fueron los once elegidos por el Sabio de Hortaleza. Por su parte, el Manchester United saltó al césped con una alineación formada por Schmeichel, Parker, Bruce, Pallister, Irwin, Robson, Phelan, Webb, Ince, McClair y Hughes. El planteamiento de los rojiblancos funcionó a la perfección, ya que el dominio de los ingleses con el balón fue inocuo ante una defensa bien plantada.

Exhibición de Futre

Los locales supieron aguantar las acometidas rivales con el cuchillo entre los dientes y esperaron el error del rival para hacer sangre. En este contexto, era partido para Futre, un puñal por la banda que desarmó el entramado de Ferguson al contragolpe. A los 33 minutos, el portugués aprovechó un descuido de la defensa rival para plantarse ante Schmeichel y batirle por el palo corto ante la pésima colocación del arquero danés. Fue una jugada indigna de la talla del conjunto mancuniano, el cual volvió a meter miedo tras el descanso encajonando a todo el Atlético en su área y estrellando un cabezazo de McClair a la madera.

Los colchoneros tuvieron esa pequeña dosis de fortuna necesaria, aunque mérito suyo fue el arreón en los minutos finales para dejar la eliminatoria prácticamente decantada. Lejos de conformarse con un 1-0 que ya valía su peso en oro, Futre hizo el segundo de la noche a los 88 minutos. El atacante ganó la espalda a la defensa en un envío largo y se zafó elegantemente de la salida de Schmeichel para marcar a placer. La cosa no acabó ahí, ya que Manolo desató nuevamente la locura del Calderón al aprovechar un rechace para poner el 3-0 definitivo. Con este resultado, poco pudieron hacer los ingleses en Old Trafford en un partido de vuelta que finalizó 1-1 (goles de Hughes y Schuster). Para ‘Teatro de los Sueños’, el del Calderón aquella noche.

Atlético Recopa 1962

1962: el Atlético se hace grande en Europa

El 5 de septiembre de 1962, Atlético y Fiorentina afrontaban el segundo partido de la final de la Recopa de Europa. Ambos conjuntos empataron 1-1 con prórroga incluida en el encuentro que disputaron en Glasgow en mayo, por lo que por singularidades del fútbol de aquella época (entre otras cosas, no existían las tandas de penaltis) no pudieron resolver quién sería el campeón hasta cuatro meses después.

Los rojiblancos, que habían accedido al torneo gracias a la Copa del Generalísimo conquistada la temporada anterior (hay que recordar que la competición era disputada por los campeones de Copa de distintos países), contaban con uno de los mejores equipos de su historia. El conjunto dirigido por José Villalonga había firmado una trayectoria impecable en la competición eliminando a Sedan, Leicester City, Werder Bremen y Motor Jena con un bagaje de seis victorias y dos empates.

Un equipo imparable

“Hicimos el mejor fútbol que he visto en mi vida. Al menos durante seis meses, jugamos con tal precisión y velocidad, con tal aptitud, con tal estímulo… Algo imposible de superar. Ni por el Ajax de Cruyff, en los 70, ni por nadie. Peiró y Collar, delante, eran rapidísimos. En la media, el brasileño Ramiro y Glaría parecían lentos, pero pensaban las jugadas deprisa y movían el balón con claridad”, llegó a confesar Jorge Griffa al recordar aquel equipo en una entrevista para el diario El País.

Enfrente, una Fiorentina que contaba con el aval de ser la vigente campeona del torneo, pero que ya se mostró muy inferior al cuadro colchonero en el primer choque pese al resultado. Sólo las intervenciones del guardameta Sarti pudieron mantener con vida al ultradefensivo conjunto italiano en aquella ocasión. El Neckarstadion de Stuttgart fue la sede elegida para decidir la final, a la que los rojiblancos salieron con un once formado por Madinabeytia, Rivilla, Griffa, Calleja, Ramiro, Glaría, Jones, Adelardo, Mendonça, Peiró y Collar.

Victoria aplastante

40.000 espectadores asistieron al triunfo de un Atlético que volvió a mostrarse muy superior de principio a fin. Tanto que sólo habían transcurrido 8 minutos cuando Miguel Jones abrió el marcador en una jugada de saque de esquina. Jorge Mendonça hizo el segundo al cabecear un centro de Adelardo, quien a sus 21 años apenas había iniciado la andadura que le llevaría a convertirse en el futbolista con más partidos disputados en la historia del club. Tras el descanso, Joaquín Peiró puso el 3-0 definitivo tras aprovechar el rechace de un remate de Jones al larguero.

“Madinabeytia tuvo poco trabajo. Casi siempre le llegaban los balones rebotados, y sólo tuvo que intervenir en un par de ocasiones peligrosas. La defensa, fuerte y segura siempre, no tuvo tampoco demasiadas ocasiones de lucirse, pero cuando le llegó el turno, lo hizo con oportunidad y acierto”, recogió la crónica del encuentro para el diario ABC. De este modo, los colchoneros levantaron el primer título europeo de su historia. Había nacido un grande en el viejo continente. 56 años después, la historia puede continuar.