La primera ‘ola’ del fútbol – Revista El Balón
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La primera ‘ola’ del fútbol

Hablar de la sensación que produce una ‘ola’ podría ser similar a la de disfrutar de un majestuoso gol de chilena en el último minuto. Es la máxima expresión para quien, desde la grada, se transforma en el jugador número doce de su equipo. Un fenómeno que viene experimentándose en campos de fútbol y recintos de todo tipo de deportes, pero cuyos orígenes dentro del mundo balompédico resultan, cuanto menos, curiosos.
Un partido de Liga Nacional de Hockey en Canadá en 1980 pudo presenciar el nacimiento de este fenómeno. Según otras fuentes, la primera ‘ola’ se registró durante un partido de MLB entre los Oakland Athletic y los New York Yankees. Sin embargo, lo único cierto es que su llegada al fútbol se produjo en el mejor escenario posible. Habría que remontarse hasta la previa del Mundial de México 1986. En Monterrey, el Estadio Universitario de la ciudad presidía el 18 de septiembre de 1984 el amistoso entre México y Argentina.
La selección albiceleste, que dos años más tarde se proclamaría campeona del mundo en suelo azteca, presidía en 1984 la primera ola registrada en el mundo del fútbol. El partido, que llegaba al descanso con un aburrido empate a uno, provocó que los cerca de 60.000 aficionados presentes en la cita comenzaran a levantarse paulatinamente de sus asientos para alzar los brazos en alto, en un movimiento que se expandía a lo largo de las gradas del estadio mexicano.

El dato: 60.000 aficionados hicieron la primera ola en el fútbol

Dos años más tarde, ya en el Mundial de México, la ‘ola’ era ya una invitada de lujo en cada uno de los encuentros disputados en el Mundial, abriendo sus puertas al resto del mundo, que quedaba fascinado ante este nuevo modo de disfrutar del apasionante espectáculo. Es por ello que desde entonces ha sido bautizado como la ola mexicana, dado su nacimiento en suelo azteca, encargado además, en dicha Copa del Mundo, de mostrar la manera más emocionante de disfrutar del fútbol. Un modo de sentirlo que desde entonces no ha hecho más que propagarse alrededor del mundo, dando a las gradas de los campos de fútbol un ambiente festivo entrañable.
Pero no fue hasta los Juegos Olímpicos de Sydney en el año 2000 que se registró la ‘ola’ más grande vista hasta el momento en un recinto deportivo. En total, 110.000 personas colmaron el Stadium Australia para clausurar unos Juegos que se despidieron, presenciando uno de los mayores espectáculos visto jamás en un estadio. Y todo gracias a la ‘ola’ que años antes había comenzado a crecer en México.