El juego sucio del Barça con Braithwaite o la injusta comparación con el Madrid y Lopetegui

Braithwaite Barça

Puñalada trapera al Leganés

Este jueves se hizo oficial lo que ya era un secreto a voces. Martin Christensen Braithwaite se convertía en el fichaje del Barça para ocupar la ficha del lesionado Ousmane Dembélé. El club azulgrana abonó la cláusula de 20 millones de euros para hacerse con los servicios del delantero que hasta entonces pertenecía al Leganés. Un movimiento que no ha estado exento de polémica debido a que supone todo un golpe para el conjunto pepinero, penúltimo clasificado en Liga y que pierde a su referente goleador en la lucha por evitar el descenso. A diferencia de la entidad azulgrana, el club madrileño no cuenta con la posibilidad de cubrir la salida del danés (ni siquiera puede incorporar a un futbolista que se encuentre sin equipo) debido a que lo impide la normativa de la Federación.

Más allá de que todo se haya realizado de manera conforme al reglamente, es evidente que se trata de una situación dolorosa e injusta para el equipo de Butarque, del mismo modo que el comportamiento del Barça no ha sido el más decoroso. El juego sucio de la institución presidida por Josep Maria Bartomeu no sólo deja al Leganés al borde del precipicio, sino que adultera el propio espíritu de la competición al haber otros beneficiados en la pelea por salvar la categoría.

Por qué no vale justificar a Braithwaite con Lopetegui

Nadie niega que este tipo de cuchilladas van en todas las direcciones y que el que hoy es la víctima mañana puede ser el verdugo. En cualquier caso, el fichaje de Braithwaite es indefendible desde el punto de vista ético y de nada sirve tampoco tratar de justificarlo con el clásico ‘y tú más’. Ese es el argumento al que se agarra un importante sector del barcelonismo (sólo hay que echar un vistazo a las redes sociales para comprobarlo) esgrimiendo el famoso caso de Julen Lopetegui y Real Madrid.

Además de ser una falacia de manual (lo que haga otro club no justifica en sí mismo lo que haga el tuyo), se trata de un ejemplo que ni siquiera admite comparación. El club blanco pactó con el entrenador guipuzcoano una vinculación que se produciría una vez finalizado el Mundial de Rusia, por lo que no iba a tener ninguna trascendencia en el desempeño de la Selección durante el torneo. Si la tuvo, fue por la drástica decisión del presidente de la Federación, José Luis Rubiales, de cesar al técnico a escasos días de que comenzara la competición. Si los culés buscan algo a lo que agarrarse para lavar su conciencia, que prueben con otra cosa.