Dybala asalta el trono

Muchos le ven como una de las figuras destinadas a reinar en el fútbol en los próximos años, pero Paulo Dybala no está por la labor de esperar a nadie. El Barça de Leo Messi tuvo ocasión de comprobarlo en la eliminatoria de cuartos de final. En Cardiff tendrá enfrente al Real Madrid de Cristiano Ronaldo, un duelo ideal para confirmar ante toda Europa que su mandato ya ha comenzado. Porque si algo ha demostrado el argentino durante su todavía corta trayectoria es que no tiene problema en quemar etapas a toda prisa.

Le bastaron una temporada y 17 goles en Instituto de Córdoba para poner rumbo a Europa con 18 años. Sus tres años en el Palermo le brindaron el contexto ideal para adaptarse a la máxima competitividad del Calcio. “Gattuso me enseñó a encajar golpes y patadas. Así he aprendido a defenderme en el cuerpo a cuerpo y a anticiparme al rival”, llegó a relatar sobre aquella etapa en declaraciones a El País.

Mirada de ‘killer’

La Juventus, huérfana de un referente tras la salida de Carlos Tévez, no dudó en poner 40 millones sobre la mesa para hacerse con ‘La Joya’. Su rendimiento sobrepasó inmediatamente todas las expectativas, pues Dybala ha demostrado ser un futbolista de presente. “Tiene una gran capacidad de aprendizaje, es una esponja, basta con mirarle a los ojos, está tremendamente concentrado, tiene mirada de ‘killer’, le ves que quiere conseguir su objetivo”, comenta sobre él su técnico Massimiliano Allegri.

Sus números así lo indican también: sus dos primeros cursos como ‘bianconero’ se han saldado con 42 goles y 18 asistencias en 93 partidos. Todo ello adaptándose a las diferentes necesidades del equipo. De comenzar el curso escorado hacia la banda derecha ha pasado a asumir todo el peso ofensivo en la mediapunta. La férrea y disciplinada Vecchia Signora ya no se entiende sin su calidad diferencial entre líneas, como en su día sucedió con otras figuras legendarias como Zinedine Zidane y Alessandro Del Piero.

Técnica y mentalidad

Dybala no destaca por una virtud concreta, sino por ser un futbolista muy completo. Además de gol, tiene visión de juego, uno contra uno, buen golpeo y sabe cómo interpretar cada acción. Su juego transmite una madurez impropia de alguien de 23 años, ya que no es nada individualista ni abusa de las florituras.

Sin duda, su estancia en un conjunto eminentemente colectivo y con grandes referentes como es la Juventus ha sido clave en su aprendizaje, aunque no el único motivo que explica su sensatez dentro y fuera del césped. El argentino ha tenido que sobreponerse a dificultades que han marcado su vida, especialmente cuando perdió a su padre con 15 años: “Sé que mi padre ya no está, que no me ha visto crecer y ganar, y este dolor me enseña que hay que darse prisa”. Tan deprisa va que ya está ante su primera gran oportunidad de levantar la Orejona.