El Clásico de la guadaña

Barça Real Madrid Sergio Ramos

Si el fútbol es un estado de ánimo, en un partido como el Clásico sólo se puede hablar de esquizofrenia. Los duelos entre Barça y Real Madrid no entienden de dinámicas y pueden cambiarlo todo. De haber sido cualquier otro partido, lo más probable es que Julen Lopetegui ya llevaría unos cuantos días en el paro. El técnico guipuzcoano es el primero que se juega el puesto y, paradójicamente, es el que menos tiene que perder a estas alturas.

Aunque todos los focos apuntan al entrenador del conjunto blanco, la guadaña también se cierne sobre otros de manera más silenciosa. Otro tropiezo del Madrid supondría volver a la tesitura de la temporada pasada, en la que la Liga se volvió una quimera a las primeras de cambio y tuvo que jugarse todo a la carta de la Champions. Aunque Lopetegui es el que corre peligro, los aficionados madridistas no le consideran el principal culpable de la situación. El ruido puede volverse insoportable.

Lo cierto es que ninguno llega al encuentro en condiciones de sacar pecho. Mientras en la capital hablan de hecatombe, no hay que olvidar que el Barça sólo está cuatro puntos por encima habiendo logrado seis de los últimos 15. Los culés también tienen su drama particular con la ausencia de Leo Messi. La baja del argentino mete miedo en el Camp Nou y obliga aún más al Real Madrid a ir a por la victoria.

Sin el argentino ni Cristiano Ronaldo, el choque también pierde buena parte de la salsa a la que nos hemos acostumbrado durante la última década. Decir que no se les echará de menos sería negar la realidad. Sin embargo, la historia y la rivalidad de este enfrentamiento siguen por encima de todo. El mundo se paralizará una vez más para ver en acción a Suárez, Bale, Ramos, Piqué y compañía. Y mucho ojo a las consecuencias de lo que suceda.