El día de Madrid

Ni adrede podrían haber puesto un partido de semejante envergadura el día de la Comunidad de Madrid. No puede haber mejor celebración que ver a los dos equipos de la capital que arrastran mayor número de aficionados batiéndose en duelo en la máxima competición Europea. La guinda a una festividad autonómica.

También es cierto que es la semifinal que nadie querría ver. En el aspecto deportivo, el Real Madrid no quería al Atlético porque los de Simeone son, sin lugar a dudas, el equipo más rocoso de Europa en una eliminatoria a doble partido. Aunque la última ocasión en la que se vieron las caras en semejante empresa, Chicharito les mandó para casa. Tampoco el Atlético quería al Real Madrid, los hombres de Zidane asustan en Europa, por sus resultados, por sus once entorchados, por prestigio, y porque nunca te puedes fiar de sus bestias goleadoras.

Tampoco es una semifinal deseada en el aspecto sentimental, porque la ciudad volverá a separarse en ríos de lágrimas y carcajadas de un lado y de otro, según cómo sea el resultado. Y a nadie le gusta ver fastidiado a su vecino.

Sin embargo, el cruce en semifinales evita una tercera final entre equipos madrileños en cuatro años, lo que hubiera supuesto un hito histórico, pero de nuevo, hubiéramos tenido que ver las mismas imágenes que ya vimos en Lisboa y Milán, con la mitad de los madrileños desplazados volviéndose en modo tragedia.

Los madrileños, y más en un día como el 2 de mayo, deben sentirse orgullosos de sus equipos que, de nuevo, están entre los mejores de Europa. Un día para celebrar y disfrutar del mejor fútbol que se puede ver a nivel mundial, con una constelación de estrellas que se darán cita en el Bernabéu. Y sí, los dos equipos son de los nuestros. ¡Que gane el mejor!