El ego de Sergio Ramos o el por qué del último capricho que irrita al Real Madrid

Sergio Ramos celebra el gol marcado con el Real Madrid contra el Brujas

El defensor sueña con ganar con una medalla olímpica

Si por algo se ha caracterizado siempre Sergio Ramos es por ser una constante caja de sorpresas tanto dentro como fuera de los terrenos de juego. Capaz muchas veces de lo mejor y, en alguna ocasión, también de lo peor, pocos dudan que se ha ganado el crédito necesario para permitirse muchas licencias, por excéntricas que pueden resultar. Y lo cierto es que al de Camas no se le puede negar una obstinación para ganar hasta las causas más absurdas. Por ejemplo, lo demostró el pasado curso asumiendo la responsabilidad de tirar los penaltis tras la marcha de Cristiano Ronaldo. Muchos criticaron al capitán al considerar que había tomado una decisión irresponsable y egoísta, pero lo cierto es que, con el paso del tiempo, ha demostrado ser un excelente lanzador.

Con un palmarés espectacular y unas cifras que le aseguran un lugar en lo más alto de la historia del Real Madrid y el fútbol español, el de Camas quiere más y está dispuesto a explorar cualquier camino que le eleve otro peldaño. Ambición ilimitada o un ego gigantesco, pueden llamarlo como quieran. El caso es que la última ocurrencia del central ha sido la de participar en los Juegos Olímpicos que tendrán lugar el próximo verano en Tokio, noticia que adelantó el diario El Mundo hace unos días. Una decisión atrevida teniendo en cuenta que el sevillano cumplirá 34 años en marzo y que, salvo hecatombe, también disputará la Eurocopa que se disputará poco antes.

Sergio Ramos durante un partido con la selección española

En el Real Madrid no lo ven con buenos ojos

Por tanto, de cumplirse este supuesto, Sergio Ramos no tendría descanso ni tampoco haría pretemporada con el Real Madrid. Como era de esperar, la idea no entusiasma precisamente en el club blanco. En la entidad están acostumbrados a los inesperados vaivenes del capitán, como sucedió hace escasos meses cuando se presentó en el despacho de Florentino Pérez con una oferta procedente de China y, como luego reconoció el propio presidente, pidiendo la carta de libertad. Una vez más, el camero ha logrado sorprender a propios y extraños. Incluso hay quien habla de que su gran aspiración no es otra que la de ser el abanderado español en Tokio.