El fantasma del Qarabag o por qué Simeone debe hacer un alto en la transición

Simeone Atlético

Prohibido fallar contra el Lokomotiv

Del salto definitivo a la involución. Entre esos dos escenarios se mueve un Atlético de Madrid que vive tiempos de incertidumbre. En medio de este panorama, las declaraciones de Diego Pablo Simeone apelando al famoso “año de transición” no han hecho más que avivar el incendio, por mucho que el argentino tratara de matizarlas hace unos días.

“Posiblemente, tenga mal español y las palabras se pueden confundir. Hablo de gente como Lodi, que tiene 21 años y que ha llegado por uno que se fue como Filipe, que tiene 34. Tenemos que renovarnos cada partido para dar lo mejor de cada uno. Los que consideran que la palabra transición lleva a tomar el sol y esperar a que las flores salgan solas, tras ocho año de técnico y tres como jugador, no me conocen. Pude explicarme mal, pero el que me conoce sabe por dónde voy y el que lo quiera interpretar mal, lo aclaro ahora”, explicó el técnico en sala de prensa.

Más allá de cuánta razón pueda tener o no el Cholo, lo innegable es que no hay transición que valga de cara al partido del próximo miércoles contra el Lokomotiv de Moscú. A riesgo de caer en tópicos, al conjunto rojiblanco le espera una final en la que le va la vida por lo mucho que tiene que perder. Y es que nadie celebrará una clasificación a octavos de Champions como segundo de grupo y venciendo a un rival menor, pero las consecuencias en caso de tropiezo pueden ser devastadoras.

Atendiendo a precedentes como el del Qarabag y a los problemas de cara al gol que arrastra el equipo, es como para que en el Atlético estén preocupados. Necesitan los de Simeone vencer por el bien de su presente deportivo y para que esa transición no acabe devorándose a sí misma.