Griezmann, en territorio comanche

Griezmann

Caliente recibimiento en su regreso al Wanda

Todos los equipos tienen a sus leyendas y a sus grandes traidores. Sin embargo, pocas veces se da una circunstancia tan insólita como la de Antoine Griezmann en el Atlético de Madrid. A juzgar por sus cifras, el galo es inequívocamente uno de los mejores futbolistas que ha pasado por el club rojiblanco, del que marchó como quinto máximo goleador histórico con 133 tantos, sólo superado por cuatro mitos como son José Gárate (134 dianas), Paco Campos (154), Adrián Escudero (169) y Luis Aragonés (172). Con semejantes registros, no era nada fácil pasar de ser visto como un ídolo a un enemigo, como así ha sucedido con el atacante ante la afición colchonera. Al hecho de marchar a un rival directo como el FC Barcelona se le sumaron unas formas que no fueron las más adecuadas. 

Perdido en el Barça

Tal y como pudo saberse con posterioridad, mientras el conjunto del Cholo se jugaba buena parte de sus aspiraciones de la temporada en la eliminatoria de Champions contra la Juventus, el francés ya negociaba los detalles de su aterrizaje en el Camp Nou. Un gesto acorde a los tiempos que corren en el fútbol actual, pero que nunca podrá ser comprendido por los seguidores de un grande como el Atlético, por muchas alegrías que les haya dado en las cinco temporadas que permaneció en la entidad.

Con estos precedentes, puede darse por descontado el hostil recibimiento que tendrá que soportar Griezmann cuando pise el césped del Wanda Metropolitano. Probablemente, un mal trago del que el propio jugador era consciente desde el momento en el que decidió cambiar de aires y que, por tanto, no es la mayor de las preocupaciones que tiene en el presente. Porque lo cierto es que al de Macon tampoco le están yendo las cosas como esperaba en estos primeros meses en el conjunto azulgrana, donde no encuentra su sitio. Con cuatro goles en el campeonato liguero, el ‘17’ culé está ofreciendo una imagen muy gris, sin apenas incidencia en el circuito ofensivo y sin entenderse con las otras dos figuras ofensivas del equipo, Leo Messi y Luis Suárez.

Redención o sentencia para Griezmann

Mucho se ha hablado sobre las rencillas que pueden tener el argentino y el uruguayo con él, si bien es cierto que en el último choque contra el Borussia Dortmund la imagen por fin fue otra. Al margen de lo personal, lo evidente es que el ‘feeling’ de Griezmann con sus socios de tridente no termina de aflorar en el terreno de juego, donde se le ve desubicado y sólo le salva su voluntarioso trabajo en tareas defensivas.

Mientras en el Atlético jugaba con total libertad por detrás de un punta de referencia, en el Barça está más encorsetado ocupando la posición de extremo, donde también está siendo víctima de un fútbol lento y previsible. Con su titularidad cada vez más en entredicho (sólo le salvan las constantes lesiones de Dembélé), el galo está obligado a protagonizar una reacción inmediata. Quién sabe si por ironías del destino ésta se produce en el Wanda Metropolitano o, por el contrario, es ahí donde cava su propia tumba.