James, 50 millones y para el que lo quiera

James Rodriguez

El Real Madrid le ha puesto precio

El Real Madrid tiene claro que no cuenta con James y no se va a incorporar a entrenar bajos las órdenes de Zidane. Es la patata caliente que tiene Florentino Pérez sobre la mesa de su despacho, además del tema Bale. Con el galés tienen claro que no van a malvenderlo, pero a James lo dan casi por amortizado y se han marcado la cifra de 50 kilos para su salida.

El precio no debería ser obstáculo para el tipo de clubes que lo pretenden. Son dos los que han salido a la palestra últimamente: Atlético de Madrid y Nápoles. El equipo italiano pretende una cesión y está dispuesto a hablar de una opción de compra a final de temporada, algo que de momento rechaza el Real Madrid. Ancelotti lo conoce bien tras su paso por Madrid y Múnich y sabe que el colombiano le daría un toque de calidad y prestigio a la plantilla.

Con el Atlético la cosa es diferente, porque hay serias dudas en el Real Madrid de seguir reforzando al eterno rival, competencia directa tanto en LaLiga como en Europa. No quieren que los supuestos descartes de Zidane sean los mismos que lleven a Simeone a la gloria. Sería un doble fracaso y una doble puñalada, aunque por otro lado piensan en hacer caja, independientemente del destino de sus futbolistas.

Mientras deshojan la margarita y continúan negociando, James se prepara por su cuenta. El colombiano quiere vivir en Madrid y le motiva el proyecto atlético, pero también tiene la esperanza de que algún equipo más toque la puerta de su representante. La sensación es que apuntaba a estrella mundial y se ha quedado a medio camino, sin ser capaz de convencer al Santiago Bernabéu ni al Allianz Arena. Ahora busca una nueva oportunidad en un buen escaparate para reivindicarse como futbolista de primer orden.

Quedarse, una quimera

Algunas voces aseguraban que podría quedarse en el Real Madrid y aportar un buen complemento a la plantilla blanca, pero Zidane le ha dejado claro a Florentino que no tiene hueco y que James sería otro gallo que podría complicar la convivencia en el corral, algo que tiene controlado, por el momento, el entrenador francés, y que es su principal valor en un vestuario tan complicado. Una receta que, hasta la fecha, siempre se ha traducido en éxitos.

 




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