La gran oportunidad del Liverpool ante la decadencia de Guardiola en el City

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Klopp quiere poner fin a la maldición en la Premier

Ni siquiera la Champions ganada la pasada temporada ha servido para calmar la que se ha convertido en la gran obsesión del Liverpool, que no es otra que ganar la Premier League. El caso del club de Anfield es insólito como pocos. En 1990, cuando aún no había nacido el actual formato de la primera división inglesa, era el apabullante dominador del fútbol de las islas con 18 títulos ligueros. Desde entonces, no ha vuelto a sumar ninguno más siendo adelantado por el Manchester United de Alex Ferguson, que en la era de la Premier ha pasado de 7 a 20 campeonatos en su palmarés.

Por tanto, los reds no figuran entre los seis equipos que han sido capaces de conquistar el torneo que echó a andar en su actual formado en 1992, pese a que sí figuran nombres tan sorprendentes como los de Blackburn Rovers y Leicester City, a los que acompañan Arsenal, Chelsea, Manchester City y el citado United. Aunque es el conjunto inglés más laureado en Europa, la hinchada del Liverpool arrastra un estigma que alcanzó todo su apogeo en 2014, cuando se le escapó una liga que llegó a rozar con la yema de los dedos en ese famoso penalti que falló Steven Gerrard tras resbalar. Tampoco sirvió que el equipo de Jurgen Klopp protagonizara el pasado ejercicio la mejor campaña de su historia sumando 97 puntos, uno menos que el City de Pep Guardiola.

Un Liverpool en inercia ganadora

Son precedentes suficientes como para desconfiar, pero lo cierto es que, esta vez sí, el cuadro de Anfield está ante su gran oportunidad para asaltar el título que tanto se le resiste. Los reds cuentan con una ventaja de ocho puntos sobre el Leicester City, segundo clasificado, y de once sobre un Manchester City que ocupa la tercera posición. Sin embargo, cabe recordar que el equipo de Guardiola ya logró reducir por completo la brecha de hasta 10 puntos que llegó a existir entre ambos conjuntos en diciembre del año pasado.

En cualquier caso, más allá de las cifras, son las sensaciones que transmiten los dos gigantes del fútbol inglés las que invitan a creer que debe ser el año del Liverpool. En primer lugar, porque los de Jurgen Klopp parecen inmersos en una de esas inercias propias de los equipos que ganan ligas. La calidad individual de sus hombres de ataque y recursos como el balón parado le están sirviendo para acumular un aplastante bagaje de 14 victorias, un empate y ninguna derrota sin necesidad de desplegar un juego brillante en los días de rutina. Además, entre esos triunfos figura ya el duelo directo que libró contra el City en Anfield el pasado 10 de noviembre (3-1).

El City baja el pistón

El momento de solidez de los reds contrasta con el de unos skyblues en horas bajas y que transmiten ciertos síntomas de declive. Los de Guardiola han tropezado en una tercera parte de sus partidos habiendo cosechado 10 victorias, 2 empates y 3 derrotas. Aunque el de Sampedor cuenta con una increíble plantilla, la sensación ya no es la de la máquina imparable que se vio en la Premier durante las dos últimas temporadas. Como suele suceder con todos estos casos, es imposible mantener un nivel de exigencia tan elevado durante tanto tiempo, especialmente si hay que competir con otro rival en plenitud como es este Liverpool.

Mientras los de Klopp se sienten obligados a saldar la deuda histórica que tienen con la Premier, para el City existe la tentación de fiarlo todo a otra competición que también se le ha resistido y que en este momento puede parecer más accesible como es la Champions. Y hay que recalcar lo de ‘parece’, ya que en el Etihad Stadium saben perfectamente lo complicado que resulta a la hora de la verdad.