La obsesión de Vidal

El chileno estuvo a punto de tumbar él solo al Real Madrid. Un cabezazo impepinable sentó a Keylor, pero desde el punto fatídico le temblaron las piernas y perdonó la vida al equipo blanco que acabó matando. ¿Quién dijo miedo?

Pese a la mala cabeza que se le atribuye, si Arturo Vidal ha conseguido llegar hasta donde está, es precisamente gracias a su carácter implacable. Fueron sus ganas de triunfar las que le llevaron a dejar atrás unos orígenes marcados por la inmundicia para terminar consagrándose en el fútbol del viejo continente, a donde llegó con 20 años tras despuntar en las filas de Colo-Colo. Desde entonces, nada le ha detenido y tan sólo hay un objetivo que se le resiste, el título de Liga de Campeones.

33 robos de balón en Champions, el que más del Bayern

Tras intentarlo sin fortuna en la Juventus, conjunto con el que llegó a disputar la final de 2014 que los ‘bianconeros’ perdieron ante el Barça, el chileno optó por aceptar la oportunidad que le brindó el pentacampeón de Europa, un Bayern Múnich que sería más temible si cabe a raíz de su llegada. Su acoplamiento al conjunto bávaro fue inmediato, algo a lo que contribuyó su anterior estancia en las filas del Bayer Leverkusen. Pese a que Pep Guardiola reconoció que no fue él quien solicitó su fichaje, Vidal no tardó en consagrarse como una de las grandes figuras del equipo teutón desde la temporada pasada con 7 goles y 12 asistencias. Una situación que no ha cambiado con Ancelotti, quien profesa devoción por un futbolista al que se dice que quiso traer durante su etapa en el banquillo del Real Madrid.

El guerrero del Bayern

Sin embargo, no fue su calidad ni su despliegue físico lo que más impresionó a sus compañeros al desembarcar en Múnich, sino su desmedida hambre de victoria. “Quizás se note que todavía no ha ganado la Champions. Está mostrando todas sus cualidades. Corre muchísimo” afirmó el capitán Philipp Lahm. Su socio en la medular, Thiago Alcántara, también se deshace en elogios: “La presencia de Arturo es muy importante para nosotros. Abarca mucho a nivel defensivo. Y el toque de balón lo tiene. Es completísimo”.

Además de ser el pulmón del vigente campeón de la Bundesliga, el chileno aporta ese punto aguerrido que también es necesario para competir en un torneo como la Champions. “Cuando el partido se pone duro, es cosa del Rey Arturo”, solían decir en la Juventus. Quizá la jugada que mejor describe gráficamente su espíritu guerrero es la que tuvo lugar en el último enfrentamiento entre Bayern y Borussia Dortmund, cuando el  mediocentro arrebató a la pelota a Dembelé arriesgando su propia cabeza. “Si tengo que volver a jugarme la cabeza para ganar, lo haré”, declaró en la víspera de la eliminatoria ante el Real Madrid.

Fundamental para Ancelotti

Las características de Vidal le convierten en un futbolista único en la plantilla e insustituible en el once bávaro. Su enorme capacidad de recorrido (11 kilómetros por partido en Champions) equilibra la medular, donde un veterano como Xabi Alonso no se ve expuesto al tener que abarcar menos metros. También realiza una aportación fundamental en el aspecto defensivo siendo el jugador de la plantilla que ha protagonizado más entradas con robo en la máxima competición europea, un total de 33. Por si fuese poco, su eficacia en la distribución de balón (88 pases por partido con un acierto del 92%) y su capacidad de llegada al área contraria (18 disparos en lo que va de Liga de Campeones) le sitúan como uno de los centrocampistas más completos del panorama mundial. La sala de máquinas madridista tendrá que trabajar al máximo de revoluciones para que la obsesión del chileno con la Copa de Europa se prolongue al menos una temporada más.