La reafirmación del Real Madrid frente a la crisis de identidad de sus perseguidores

Real Madrid Benzema Casemiro

El equipo de Zidane muestra hechuras de campeón mientras sus rivales se desmoronan

La victoria del Real Madrid en Valladolid supuso algo más que el alcance del liderato. Sin firmar un partido brillante, el conjunto de Zinedine Zidane volvió a transmitió sensaciones propias de un equipo campeón de Liga. En primer lugar, queda confirmado que la fiabilidad defensiva de los blancos (otro partido más dejando la portería a cero) no está siendo un hecho transitorio. La sensación de unidad mostrada sobre el césped es acorde a la armonía que también se aprecia entre cuerpo técnico y vestuario, como bien reflejó la celebración de Nacho abrazando a su entrenador, el mismo para el que apenas contaba hasta hace bien poco.

No se puede decir que sea nada ni mucho menos definitivo, pero son pequeños detalles que evocan el camino de anteriores conjuntos hacia la consecución del campeonato. Es evidente que este Madrid sigue teniendo sus limitaciones y es más fácil que éstas acaben aflorando en Europa, pero tampoco cabe duda de que a día de hoy es el equipo más regular del fútbol español. Los tres puntos que saca al Barça en la clasificación son escasos en comparación con las sensaciones ofrecidas por uno y otro.

Un Barça perdido entre Valverde y Setién

Porque mientras los blancos se han encontrado y reafirmado en su identidad de equipo compacto y solidario, los azulgranas se encuentran más perdidos que nunca en la búsqueda de lo que aspiran a ser bajo la dirección de Quique Setién. Como muchos temían desde el estreno del entrenador cántabro ante el Granada, el juego practicado por el cuadro culé es una caricatura del estilo ‘Cruyffista’ del que tanto se ha hablado en las últimas semanas. Aunque es demasiado pronto para sentenciar a un entrenador que si algo necesita es tiempo para asentar su idea, lo cierto es que no dispone de éste debido a la exigencia inmediata de resultados.

El Barça volvió a presumir en Mestalla de posesión y de número de pases para terminar naufragando en defensa. El nuevo sistema con tres centrales tampoco ayudó a solucionar los mismos problemas que ya se mostraron con Ernesto Valverde durante este curso, mientras que en ataque se vio un equipo inofensivo y sin profundidad. Si algo le puede salvar a este Barça es que probablemente siendo el mejor equipo de la competición en cuanto a calidad individual, pero mucho va a tener que mejorar para ello.

Un Atlético sin carácter ni liderazgo

El viento a favor del Real Madrid se ve más acentuado si cabe gracias a que otro de sus rivales directos en las últimas campañas también atraviesa un momento de profunda crisis. Hablamos ni más ni menos que del Atlético de Diego Pablo Simeone, que fue incapaz de lograr la victoria contra un Leganés que llegaba como colista de la clasificación e incluso por momentos estuvo más cerca de la derrota. A los problemas que el conjunto rojiblanco viene atravesando durante todo el curso (falta de gol y de fútbol, pérdida de sus señas de identidad…) se le suma el estado de histeria en el que parecen haber entrado los futbolistas tras el batacazo copero.

Más allá del particular momento del Cholo, más cuestionado que nunca, el equipo adolece la falta de un liderazgo sobre el césped como el que durante tantos años ejercieron hombres como Gabi y Godín. En estas llegan los colchoneros al trascendental derbi que disputarán el próximo sábado en el Santiago Bernabéu, el cual puede suponer su caída en gracia definitiva y fiar lo que queda de temporada a terminar en puestos de Champions y esperar un milagro en la eliminatoria contra el Liverpool. Si algo puede salvar al Atlético es su condición histórica de equipo imprevisible y capaz de lo mejor y lo peor en el momento más inesperado. Sin embargo, no hay demasiados motivos racionales para esperar la campanada en su próxima visita el Real Madrid.