La pesadez de Zidane con Pogba o por qué en el Real Madrid empiezan a estar hartos

Zidane

Al francés no le vale ninguna alternativa

Zinedine Zidane volvió al Real Madrid con la promesa de tener plenos poderes en la confección de la plantilla, aunque hay quien ya empieza a lamentar el haber delegado tanto poder en el entrenador francés. Más que una cuestión de criterio, lo que provoca cierta crispación en el club blanco es el carácter inflexible del entrenador francés con ciertas decisiones.

Lo ha demostrado de sobra en el capítulo de salidas no dando la más mínima opción a futbolistas como Marcos Llorente y Dani Ceballos, aunque tanto lo mismo sucede en el apartado de fichajes. A nadie escapa a estas alturas que el galo está empeñado en el fichaje de Paul Pogba, jugador al que considera fundamental para dotar de músculo y agresividad al centro del campo.

Aunque se le han puesto sobre la mesa otras opciones como la de Christian Eriksen, del gusto de Florentino Pérez y mucho más barato, lo cierto es que Zizou no hace más que insistir con Pogba. El problema es que el ‘todoterreno’ francés sí se va de presupuesto mientras el Manchester United siga pidiendo más de 150 millones de euros. Y todo ello por no hablar de su elevado sueldo y la correspondiente comisión para Mino Raiola.

Pogba

Pero Zidane hace oídos sordos a todos estos problemas, quien se siente autorizado para apretar al máximo. Una postura que, tal y como desvela ‘El Confidencial‘, “empieza a tocar las narices en el club”. Y es que en el Santiago Bernabéu todavía tienen mucho trabajo que resolver con la operación salida, la cual sigue atascada con jugadores importantes como Gareth Bale, James Rodríguez y Keylor Navas.

Lo único que tranquiliza en el Real Madrid es el haber hecho rápido los deberes a la hora de incorporar a Eder Militao, Ferland Mendy, Luka Jovic y Eden Hazard. Un paso fundamental pero puede que insuficiente para el técnico galo, quien ve a Pogba como la piedra angular de su nuevo proyecto. Si no termina llegando, es probable que el cabreo pase entonces de la cúpula al banquillo.


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